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Cepa Andes del hantavirus: la variante sudamericana que se transmite entre personas

Publicado 10. mayo 2026

Cepa Andes del hantavirus: la variante sudamericana que se transmite entre personas

El virus Andes es la cepa de hantavirus más temida de las Américas y la única en todo el mundo documentada con capacidad de transmitirse de persona a persona. Endémica en el sur de Argentina y Chile, esta variante del género Orthohantavirus —reservada en el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus)— fue el agente responsable del brote registrado a bordo del crucero de expedición MV Hondius en mayo de 2026, que causó al menos tres fallecidos y alertó a organismos sanitarios internacionales.

¿Qué es el virus Andes?

El virus Andes (ANDV) es un miembro del género Orthohantavirus, familia Hantaviridae. Fue identificado por primera vez en 1995, durante la investigación de un brote de síndrome pulmonar por hantavirus en la región de Los Andes, en el sur de Argentina y Chile, de donde toma su nombre.

Es el agente etiológico más importante del síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) en el Cono Sur de América, con una tasa de letalidad estimada de entre el 25 % y el 40 % en los casos confirmados, similar o ligeramente inferior a la del virus Sin Nombre norteamericano.

Lo que hace al virus Andes único dentro de la familia de los hantavirus es su capacidad, bien documentada, de transmitirse de persona a persona en determinadas condiciones. El resto de las más de 40 cepas conocidas de hantavirus se transmiten exclusivamente a través de los roedores reservorio.

Reservorio natural: el ratón colilargo

El reservorio natural del virus Andes es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), también conocido popularmente en Argentina y Chile como "ratón de campo" o "colilargo". Este roedor habita en ambientes boscosos, praderas y matorrales de la Patagonia, desde el sur de Argentina hasta el sur de Chile.

El ratón colilargo está infectado de forma crónica por el virus Andes sin desarrollar enfermedad (infección persistente asintomática), y elimina el virus en sus heces, orina y saliva de forma continua a lo largo de su vida.

La densidad de la población de ratones colilargos fluctúa enormemente según los años, influenciada por el fenómeno conocido como ratada o ratada de los roedores: cada cierto número de años (relacionado con la floración de la caña colihue, Chusquea culeou), la población de roedores se dispara de forma explosiva. Estos picos poblacionales se correlacionan con incrementos en el número de casos humanos de SPH en la región.

Distribución geográfica

El virus Andes circula principalmente en:

  • Argentina: especialmente en las provincias patagónicas (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz) y en las regiones andinas del noroeste (Mendoza, San Juan). También se han registrado casos en otras provincias como Buenos Aires, La Pampa y Misiones.
  • Chile: en las regiones del sur (Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén, Magallanes) y en algunas zonas de la región central.
  • Paraguay y Bolivia: se han descrito variantes estrechamente relacionadas con el virus Andes en estas zonas, aunque con menor frecuencia de casos.

Dado que el reservorio (el ratón colilargo) habita principalmente en entornos naturales de montaña y bosque, la mayoría de los casos humanos están relacionados con actividades en áreas rurales o periurbanas próximas al bosque andino-patagónico: excursionismo, pesca, caza, turismo de aventura, limpieza de cabañas o refugios, y trabajo agrícola o forestal.

La característica más importante: transmisión persona a persona

Lo que distingue de forma radical al virus Andes de todas las demás cepas de hantavirus es su capacidad demostrada de transmitirse de persona a persona. Esta característica, descrita por primera vez en un brote en El Bolsón (Argentina) en 1996, ha sido confirmada en múltiples brotes posteriores en Argentina y Chile.

¿Cómo se produce la transmisión interpersonal?

La transmisión del virus Andes entre personas se produce principalmente a través de:

  • Aerosoles respiratorios: gotículas y partículas de menor tamaño emitidas al toser, estornudar o simplemente respirar. La concentración de virus en las secreciones respiratorias es especialmente alta durante la fase prodrómica (antes de que aparezcan los síntomas respiratorios).
  • Contacto estrecho y prolongado: la transmisión requiere convivencia cercana con el enfermo, generalmente en el entorno doméstico. Los contactos ocasionales o de corta duración tienen un riesgo muy bajo.
  • Contacto con secreciones: saliva, sangre u otras secreciones corporales del enfermo.

La transmisión interpersonal, aunque posible, es ineficiente en comparación con otros virus respiratorios como el SARS-CoV-2 o la gripe. No se ha documentado transmisión por vía aérea a larga distancia ni a través de superficies inanimadas (fómites). Esto explica por qué los brotes de virus Andes no generan cadenas de transmisión largas como una pandemia, sino racimos familiares o de convivientes estrechos.

Brotes históricos con transmisión interpersonal documentada

  • El Bolsón, Argentina (1996): el primer brote en el que se documentó científicamente la transmisión de persona a persona. El caso índice infectó a su pareja y a un médico que lo atendió sin protección adecuada.
  • Aysén, Chile (1997): varios miembros de la misma familia se infectaron, con transmisión documentada del caso índice a sus convivientes.
  • Brotes en Chile (2004, 2014): nuevos episodios de transmisión doméstica confirmada.
  • Argentina (2018): brote en El Bolsón con al menos 11 casos, de los que 4 confirmados por transmisión persona a persona.
  • Crucero MV Hondius (2026): el brote más mediático de la historia del virus Andes, con casos confirmados en un entorno cerrado (barco) y transmisión en un contexto no doméstico, lo que aumentó la alarma sanitaria internacional.

Clínica: cómo se manifiesta la infección por virus Andes

El cuadro clínico de la infección por virus Andes es prácticamente idéntico al del síndrome pulmonar por hantavirus causado por otras cepas, con algunas particularidades:

Período de incubación

Entre 7 y 45 días tras la exposición, con una mediana de 18 días en los brotes documentados. El período de incubación puede ser algo más largo que el del virus Sin Nombre.

Fase prodrómica (3-6 días)

  • Fiebre de inicio brusco (38-40 °C)
  • Mialgias intensas (muslos, espalda, pantorrillas)
  • Cefalea intensa
  • Astenia y anorexia
  • Síntomas gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal): más frecuentes que en el virus Sin Nombre
  • En algunos casos: inyección conjuntival, rash cutáneo leve

Fase cardiopulmonar (días 5-10)

  • Tos seca
  • Disnea progresiva
  • Hipoxemia (SpO₂ < 90 %)
  • Edema pulmonar no cardiogénico
  • Taquicardia e hipotensión
  • En casos graves: choque cardiogénico y fallo multiorgánico

Hallazgos de laboratorio característicos

  • Trombocitopenia (< 150.000 plaquetas/ml): hallazgo precoz y muy orientativo
  • Linfocitosis con presencia de inmunoblastos (> 10 %)
  • Hemoconcentración (hematocrito elevado)
  • Elevación de LDH, transaminasas y proteína C reactiva
  • Radiografía de tórax: infiltrados intersticiales bilaterales, progresivos

Diagnóstico: cómo confirmar la infección por virus Andes

El diagnóstico definitivo se basa en:

  • Serología (ELISA): detección de anticuerpos IgM específicos anti-ANDV. La IgM es detectable desde los primeros días de síntomas. Es la técnica de referencia en la mayoría de los centros con experiencia en hantavirus.
  • RT-PCR en tiempo real: detección del ARN viral en sangre o tejidos. Permite el diagnóstico en la fase prodrómica, antes de la seroconversión. Es la técnica más sensible en la primera semana.
  • Western Blot: confirmación serológica de alta especificidad.
  • Inmunohistoquímica: se utiliza en tejidos obtenidos en autopsia en los casos fatales.

El diagnóstico diferencial incluye otras causas de neumonía grave (neumonía comunitaria, legionelosis, gripe complicada, COVID-19), así como otras fiebres hemorrágicas virales (dengue, fiebre de Oropouche) y la leptospirosis.

Tratamiento específico de la infección por virus Andes

Como en el resto de hantavirus, el tratamiento del virus Andes es de soporte. Sin embargo, la investigación sobre terapias específicas ha avanzado tras el brote del MV Hondius:

  • Ribavirina: ha mostrado eficacia in vitro frente al virus Andes y en modelos animales. Su uso precoz (fase prodrómica) podría reducir la mortalidad, aunque los ensayos clínicos definitivos son escasos.
  • Anticuerpos monoclonales anti-ANDV: investigadores argentinos y estadounidenses han desarrollado anticuerpos monoclonales capaces de neutralizar el virus Andes en modelos animales. Están en fase de investigación preclínica y clínica temprana.
  • Plasma hiperinmune: en brotes anteriores, se ha ensayado la transfusión de plasma de convalecientes con altos títulos de anticuerpos anti-ANDV. Los resultados son prometedores pero no concluyentes.
  • Soporte en UCI: ventilación mecánica protectora, ECMO en casos refractarios, vasopresores y soporte hemodinámico.

Medidas de control en caso de brote

Las autoridades sanitarias de Argentina, Chile y la OMS tienen protocolos específicos para el manejo de brotes de virus Andes:

  • Aislamiento de los enfermos: en habitación individual con presión negativa y medidas de precaución de contacto y de aerosolización.
  • Protección del personal sanitario: mascarilla FFP3 (o N100), bata impermeable, guantes, gafas protectoras y, en procedimientos generadores de aerosoles (intubación, broncoscopia), traje completo de protección.
  • Seguimiento de contactos: identificación y vigilancia activa de convivientes y contactos estrechos del caso índice durante 45 días tras la última exposición.
  • Educación a la población: información sobre las medidas preventivas para evitar el contacto con roedores en zonas de riesgo.

Prevención de la infección por virus Andes

No existe vacuna disponible. Las medidas preventivas se centran en evitar la exposición al reservorio:

  • Ventilar bien las cabañas, refugios y almacenes antes de entrar, especialmente si llevan tiempo cerrados.
  • Usar mascarilla FFP2 o FFP3 al limpiar espacios con posible presencia de roedores.
  • Humedecer el suelo con desinfectante antes de barrer (nunca barrer en seco).
  • No acampar ni dormir en zonas con signos de presencia de roedores (excrementos, nidos, huellas).
  • No tocar roedores muertos ni vivos con las manos desnudas.
  • En zonas de riesgo: sellar grietas de viviendas, almacenar alimentos en recipientes herméticos.
  • En caso de contacto con un enfermo confirmado de virus Andes: uso de mascarilla FFP2 en todo momento durante los cuidados, lavado de manos frecuente y vigilancia de síntomas durante 45 días.

El brote del MV Hondius 2026: lecciones aprendidas

El brote de virus Andes a bordo del crucero de expedición MV Hondius en mayo de 2026 fue el primero documentado en un entorno completamente diferente al doméstico o rural habitual: un barco de lujo con pasajeros de 23 nacionalidades, en alta mar, sin acceso fácil a atención médica especializada. Este episodio puso de manifiesto varias cuestiones clave:

  • La necesidad de protocolos sanitarios en los cruceros que operan en zonas endémicas de hantavirus (Patagonia, sur de Chile, islas subantárticas).
  • La importancia del diagnóstico precoz: los primeros casos pasaron por un período de varios días sin diagnóstico específico, durante el cual la transmisión continuó.
  • La complejidad de la gestión internacional de brotes en alta mar, con países que deniegan el desembarco por razones sanitarias.
  • La necesidad de mayor investigación y disponibilidad de tratamientos específicos (antivirales, anticuerpos monoclonales) para el virus Andes.

Preguntas frecuentes sobre el virus Andes

¿El virus Andes puede causar una pandemia?

La transmisión interpersonal del virus Andes, aunque posible, es ineficiente: requiere contacto estrecho y prolongado. No se ha documentado transmisión sostenida en cadenas largas (más de 3-4 generaciones de casos). Por estas razones, los epidemiólogos consideran el potencial pandémico del virus Andes como bajo, aunque no nulo. El monitoreo continuo y la investigación son fundamentales para detectar cualquier cambio en sus características de transmisibilidad.

¿El virus Andes es más letal que otros hantavirus?

Su tasa de letalidad (25-40 %) es similar a la del virus Sin Nombre norteamericano. Lo que lo hace especialmente preocupante no es su mayor mortalidad, sino su capacidad única de transmisión interpersonal, que lo diferencia del resto de hantavirus.

¿Dónde hay más riesgo de infectarse con el virus Andes en Argentina?

Las provincias de mayor riesgo son Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz (Patagonia andina) y Mendoza. Las actividades de mayor riesgo son: senderismo en el bosque andino, limpieza de refugios o cabañas rurales, y actividades forestales o agrícolas en zonas boscosas.

¿Qué debo hacer si visito la Patagonia y tengo síntomas febriles?

Si tienes fiebre, mialgias intensas y cefalea tras visitar zonas boscosas de la Patagonia, busca atención médica inmediatamente e informa al médico de tu lugar de visita y de cualquier posible contacto con roedores. No esperes: el diagnóstico y el tratamiento precoz marcan la diferencia en el pronóstico del SPH.

¿Cuánto tiempo puede sobrevivir el virus Andes fuera de su huésped?

Los hantavirus son relativamente frágiles fuera de un organismo vivo. En condiciones de temperatura ambiente, luz solar directa y baja humedad, se inactivan en pocas horas. Sin embargo, en espacios oscuros, frescos y húmedos (como el interior de una cabaña cerrada), el virus puede permanecer infeccioso durante días. Los desinfectantes domésticos (lejía diluida, etanol al 70 %) inactivan el virus en superficies.

¿Hay alguna vacuna en desarrollo contra el virus Andes?

Sí. Investigadores de Argentina, Chile, Estados Unidos y Europa están desarrollando vacunas candidatas contra el virus Andes, incluyendo vacunas de ADN, de subunidades proteicas y de partículas similares a virus (VLP). Sin embargo, ninguna ha completado los ensayos clínicos de fase III necesarios para su aprobación regulatoria a fecha de 2026.