Lago Urmia: impacto ambiental y crisis de la sal en Irán
El lago Urmia, situado en el noroeste de Irán entre las provincias de Azerbaiyán Oriental y Azerbaiyán Occidental, fue durante décadas el lago hipersalino más grande de Asia y uno de los mayores del mundo, con una superficie de casi 6.000 km² en su apogeo a finales del siglo XX. En septiembre de 2025 se confirmó su desecación práctica y casi total, reducido a apenas 581 km² de charcos aislados que ya no cumplen función ecológica, climática ni económica. Lo que queda es una inmensa llanura de sal blanca, fuente de una de las crisis ambientales más graves del Oriente Medio contemporáneo.

De lago a desierto de sal: causas de la desecación
La regresión del lago Urmia se aceleró desde la década de 1990 como resultado de la combinación de varios factores. La construcción de más de 60 presas en los ríos afluentes redujo drásticamente los caudales de entrada. El uso intensivo del agua para la agricultura irrigada —que absorbe más del 90 % del agua dulce disponible en la cuenca— y la extracción masiva de aguas subterráneas agravaron la situación. Las sequías prolongadas vinculadas al cambio climático global completaron el proceso. Entre 1995 y 2025 el lago perdió más del 96 % de su superficie.
En junio de 2026, imágenes satelitales difundidas por Al Jazeera y confirmadas por la NASA mostraron que el lago ha desaparecido como masa de agua funcional, dejando en su lugar un vasto salar con pequeños charcos residuales sin conectividad hídrica ni función reguladora.
La sal: de recurso a amenaza
El lago Urmia alberga un lecho de sal estimado en 13.000 millones de toneladas. Mientras el lago existió como ecosistema activo, esa sal permanecía disuelta o depositada bajo el agua. Con la retirada progresiva del agua, el lecho quedó expuesto a la intemperie, convirtiéndose en una fuente de polvillo salino y partículas tóxicas.
La salinidad del agua remanente superó los 300 gramos por litro en los últimos años antes de la desecación completa, muy por encima del umbral que soporta cualquier ecosistema acuático convencional. La concentración extrema aceleró la muerte biológica del lago antes incluso de su desaparición física.
Tormentas de sal y polvo tóxico
El fenómeno más peligroso derivado de la exposición del lecho salino son las tormentas de sal: vientos que levantan partículas finas de sal, sulfatos, metales pesados y otros compuestos depositados en el fondo lacustre a lo largo de milenios. Estas tormentas alcanzan ciudades como Tabriz —con más de 1,5 millones de habitantes— y Urmia, así como amplias zonas agrícolas del noroeste iraní. Estudios científicos advierten de que el secado completo podría afectar hasta un cuarto del territorio de Irán.
El polvillo salino contamina suelos y cultivos, deteriora infraestructuras y penetra en sistemas de agua potable. La salinización del suelo en la cuenca ha superado el 40 % en algunas zonas, haciendo improductivas tierras que antes sostenían la agricultura local.
Colapso ecológico
El lago Urmia era un ecosistema singular. Su fauna más característica era Artemia urmiana, una especie endémica de artemia (pequeño crustáceo branquiópodo) perfectamente adaptada a condiciones hipersalinas extremas. Esta artemia constituía la base de la cadena alimentaria del lago y el alimento principal de decenas de miles de aves migratorias, entre ellas flamencos, pelícanos y otras especies que anidaban o transitaban por el lago en sus rutas migratorias.
Con el aumento de la salinidad más allá de los límites tolerables para la artemia, y posteriormente con la desecación, la población de Artemia urmiana colapsó. Sin esa fuente de alimento, las colonias de aves migratorias abandonaron el lago. Lo que fue uno de los humedales más importantes del corredor migratorio euroasiático es hoy un desierto blanco inhabitable para la fauna.
La biodiversidad vegetal y acuática también desapareció. Las algas halófilas que aún sobrevivían a concentraciones salinas muy altas dejaron de detectarse en análisis recientes. La zona ha perdido su condición de Reserva de la Biosfera de la UNESCO, estatus que ostentó durante décadas.
Efectos sobre la salud humana
La exposición crónica al polvo salino y a los contaminantes del lecho seco tiene consecuencias documentadas sobre la salud de la población del entorno. Investigaciones publicadas en revistas científicas indexadas reflejan un aumento notable de enfermedades respiratorias, alergias, hipertensión arterial y afecciones oculares entre los residentes de las zonas afectadas. Los datos más contundentes muestran que la prevalencia de hipertensión en la comarca de Shabestar pasó del 2,09 % en 2012 al 19,5 % en 2019, coincidiendo con los años de mayor regresión del lago.
Las autoridades sanitarias iraníes y organismos internacionales han alertado sobre riesgos oncológicos asociados a la inhalación continuada de partículas con metales pesados. Las poblaciones más vulnerables son niños, ancianos y personas con enfermedades pulmonares previas. Varios estudios proyectan que entre 6 y 15 millones de personas podrían verse afectadas directa o indirectamente si la situación no se revierte.
Desplazamiento ambiental
En 2025 comenzaron las primeras evacuaciones documentadas de localidades situadas en el perímetro del antiguo lago. La combinación de tierras improductivas, tormentas de sal recurrentes y deterioro de la calidad del aire está empujando a comunidades rurales a abandonar asentamientos con siglos de historia. Investigadores del sector hídrico iraní advierten de que, de no revertirse la tendencia, el noroeste del país podría enfrentar un éxodo ambiental de magnitud comparable al del mar de Aral en Asia Central.
Respuesta institucional y perspectivas en 2026
El gobierno iraní aprobó en años anteriores planes de restauración que incluían la transferencia de agua del río Aras y la reducción de extracciones agrícolas. Sin embargo, según el informe de gobernanza hídrica publicado en la revista Frontiers in Environmental Science en 2026, los mecanismos de coordinación entre actores institucionales siguen siendo insuficientes y la implementación real de las medidas ha sido fragmentaria. Las lluvias excepcionales registradas en el invierno de 2024-2025 aportaron temporalmente agua al lago, pero no bastaron para revertir la tendencia estructural.
La crisis del lago Urmia se cita internacionalmente como caso de estudio sobre gobernanza del agua en zonas áridas, junto al mar de Aral y el Gran Lago Salado de Utah, al que también afecta una desecación acelerada. En 2026 no existe un plan operativo con financiación garantizada capaz de recuperar el lago en el corto o medio plazo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el lago Urmia y por qué es importante?
El lago Urmia es un lago hipersalino situado en el noroeste de Irán, que fue el más grande de Asia y uno de los mayores del mundo. Su importancia reside en su valor ecológico como reserva de biodiversidad, su función como regulador climático regional y como hábitat de aves migratorias y de la especie endémica Artemia urmiana.
¿Cómo afecta la sal del lago Urmia al medio ambiente?
El lecho seco del lago, con unos 13.000 millones de toneladas de sal acumulada, genera tormentas de polvo salino que contaminan suelos y cultivos, deterioran infraestructuras y afectan la calidad del aire en un radio que puede alcanzar a una cuarta parte del territorio iraní.
¿Qué enfermedades provoca la desecación del lago Urmia?
La inhalación de partículas salinas y tóxicas procedentes del lecho seco se asocia con enfermedades respiratorias, alergias, hipertensión arterial, afecciones oculares y riesgos oncológicos. Estudios científicos documentan un fuerte aumento de la prevalencia de hipertensión en las comarcas circundantes desde 2012.
¿Tiene solución la crisis del lago Urmia?
Los expertos coinciden en que la recuperación del lago requeriría reducir drásticamente las extracciones agrícolas, demoler o modificar parte de las presas construidas en los ríos afluentes y garantizar caudales ecológicos. En 2026 no existe un plan financiado y operativo que haga viable esta recuperación en el corto plazo.
¿Cuántas personas se ven afectadas por la crisis del lago Urmia?
Las estimaciones científicas sitúan entre 6 y 15 millones el número de personas que podrían verse directa o indirectamente afectadas por la desecación del lago, a través de la degradación del aire, el agua, el suelo y las condiciones de vida en el noroeste de Irán.
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