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Esguince o fractura: cómo distinguirlos y qué hacer

Publicado 4. mayo 2025 Actualizado 16. junio 2026

¿Cómo distinguir entre un esguince y una fractura?

Ante un golpe, una caída o un giro brusco de la articulación, la primera duda que surge es si se trata de un esguince o de una fractura. Ambas lesiones comparten síntomas que pueden confundirse con facilidad: dolor, inflamación, hematoma e incapacidad para cargar peso sobre la zona afectada. Sin embargo, su naturaleza es radicalmente distinta. El esguince afecta a los ligamentos —los tejidos que unen los huesos en una articulación—, mientras que la fractura implica la rotura, total o parcial, del propio hueso. Identificar cuál de las dos ha ocurrido resulta fundamental para aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.

¿Cómo distinguir entre un esguince y una fractura?

Qué es cada lesión: definiciones

Un esguince es la distensión, desgarro parcial o rotura completa de uno o varios ligamentos. Los ligamentos son estructuras de tejido conectivo que estabilizan las articulaciones e impiden movimientos excesivos. La articulación más frecuentemente afectada es el tobillo, aunque también son comunes los esguinces de rodilla, muñeca y hombro.

Una fractura es la pérdida de continuidad del tejido óseo. Puede ser completa o incompleta (fisura), abierta —cuando el hueso rompe la piel— o cerrada, y simple o conminuta —cuando el hueso se fragmenta en varios trozos—. Las fracturas de tobillo, muñeca, clavícula y falanges de los pies son especialmente frecuentes en contextos cotidianos y deportivos.

Síntomas comunes que dificultan el diagnóstico

Tanto el esguince como la fractura producen dolor inmediato tras el traumatismo, inflamación de la zona afectada, aparición de hematoma en las horas siguientes y dificultad o imposibilidad de movilizar normalmente la articulación o el miembro. Esta superposición de síntomas es precisamente lo que hace que incluso profesionales sanitarios necesiten pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico.

Señales que orientan hacia una fractura

Aunque ningún síntoma aislado es diagnóstico definitivo sin confirmación radiológica, algunos indicios aumentan significativamente la probabilidad de que exista una rotura ósea:

  • Dolor localizado directamente sobre el hueso: en el esguince el dolor suele situarse en los tejidos blandos alrededor de la articulación; en la fractura, la presión sobre el trayecto del hueso produce un dolor agudo y bien delimitado.
  • Deformidad visible: si el miembro presenta una angulación anormal, un acortamiento o una prominencia ósea que no existía antes, debe sospecharse fractura.
  • Crepitación: la sensación o el sonido de "crujido" al intentar mover la zona puede indicar que los fragmentos óseos rozan entre sí.
  • Incapacidad absoluta para apoyar peso: aunque también ocurre en esguinces graves, la imposibilidad total de dar cuatro pasos es un criterio clínico establecido que orienta hacia fractura.
  • Parestesias o entumecimiento: el hormigueo o la pérdida de sensibilidad en la zona o distal a ella sugiere afectación nerviosa o vascular, más característica de fractura.
  • Sonido en el momento del traumatismo: un chasquido seco o un "crack" suele asociarse a fractura, mientras que el "pop" más sordo es más típico de rotura ligamentosa.

Señales que orientan hacia un esguince

  • El dolor se concentra alrededor de la articulación, no a lo largo del trayecto óseo.
  • La articulación conserva cierto rango de movimiento, aunque sea doloroso.
  • No hay deformidad evidente ni la extremidad parece estar "fuera de su sitio".
  • El mecanismo lesional fue un giro o torcedura sin impacto directo de alta energía.

Clasificación de los esguinces por gravedad

Los esguinces se dividen en tres grados que condicionan el tratamiento y el tiempo de recuperación:

  • Grado I: distensión leve del ligamento sin rotura de fibras. Dolor moderado, inflamación leve y movilidad conservada.
  • Grado II: desgarro parcial del ligamento. Dolor intenso, inflamación notable, hematoma y limitación funcional significativa.
  • Grado III: rotura completa del ligamento. Dolor severo, inestabilidad articular marcada y, en ocasiones, menos dolor agudo que en el grado II porque las terminaciones nerviosas también se han dañado.

Un esguince de grado III puede ser, en la práctica, tan incapacitante como algunas fracturas y requerir inmovilización prolongada o incluso cirugía.

El diagnóstico médico: radiografía y reglas de Ottawa

La radiografía simple sigue siendo la prueba de referencia para descartar fracturas. Sin embargo, no todos los pacientes que acuden a urgencias con un tobillo torcido necesitan esta exploración. Las Reglas de Ottawa, validadas desde los años noventa y aún vigentes en la práctica clínica de 2026, son un conjunto de criterios clínicos que ayudan a determinar cuándo es necesaria la radiografía. Presentan una sensibilidad del 92 al 100% para detectar fracturas clínicamente relevantes y han demostrado reducir la indicación de pruebas de imagen entre un 30 y un 49%, lo que disminuye tiempos de espera, costes y exposición innecesaria a radiación.

Según estas reglas, está indicada la radiografía de tobillo si el paciente presenta dolor en la zona maleolar y, además, cumple al menos uno de los siguientes criterios: dolor a la palpación en el borde posterior o punta del maléolo lateral o medial, o incapacidad para dar cuatro pasos tanto inmediatamente después del traumatismo como en la exploración. Para el pie medio, se aplica una variante similar con palpación del hueso navicular y la base del quinto metatarsiano.

Cuando la fractura no es visible en la radiografía convencional —como ocurre con algunas fracturas por estrés o con fracturas en zonas de difícil visualización— se recurre a la resonancia magnética o a la tomografía computerizada. La ecografía, por su parte, es especialmente útil para valorar el estado de los ligamentos cuando se sospecha un esguince grave o una rotura completa.

Qué hacer en los primeros minutos: el método RICE

Ante cualquier lesión de este tipo, y mientras se determina su naturaleza exacta, el protocolo de primeros auxilios más extendido es el método RICE (del inglés Rest, Ice, Compression, Elevation):

  • Reposo: evitar cargar peso o mover la zona afectada.
  • Hielo: aplicar frío local durante 15-20 minutos cada dos o tres horas en las primeras 48 horas para reducir la inflamación. Nunca directamente sobre la piel.
  • Compresión: vendaje elástico para limitar la hinchazón.
  • Elevación: mantener el miembro por encima del nivel del corazón para favorecer el retorno venoso.

Los antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como ibuprofeno o naproxeno, pueden emplearse para el control del dolor e inflamación en ambos tipos de lesión, siempre bajo supervisión médica.

Cuándo acudir a urgencias sin demora

Aunque muchos esguinces leves pueden manejarse inicialmente en casa, existen situaciones que requieren atención médica inmediata: deformidad visible del miembro, palidez o frialdad distal a la lesión (que sugiere compromiso vascular), herida abierta en la zona del traumatismo, dolor insoportable que no mejora con analgesia básica, o sospecha de afectación de columna vertebral o pelvis. Ante la más mínima duda, la valoración profesional y la radiografía son siempre la opción más segura.

Preguntas frecuentes

¿Puede un esguince doler más que una fractura?

Sí. La intensidad del dolor no es un indicador fiable para distinguir entre ambas lesiones. Algunos esguinces de grado III, con rotura completa del ligamento, pueden producir menos dolor agudo que una fractura, porque las terminaciones nerviosas del ligamento también resultan dañadas. Por el contrario, una fisura ósea puede causar un dolor muy intenso desde el primer momento.

¿Es posible caminar con una fractura?

Sí, especialmente en fracturas incompletas (fisuras) o en fracturas de ciertos huesos del pie. La capacidad de apoyar y caminar no descarta una rotura ósea. Por ello, ante cualquier traumatismo con dolor persistente, se recomienda la valoración médica y la radiografía si los criterios clínicos lo indican.

¿Qué son las Reglas de Ottawa y para qué sirven?

Las Reglas de Ottawa son criterios clínicos desarrollados en los años noventa para determinar cuándo es necesario realizar una radiografía tras un traumatismo de tobillo o pie. Se basan en la localización del dolor a la palpación y en la capacidad del paciente para caminar. Su aplicación reduce entre un 30% y un 49% la realización de radiografías innecesarias, con una sensibilidad del 92-100% para detectar fracturas relevantes.

¿Cuánto tarda en curarse un esguince frente a una fractura?

Un esguince de grado I suele resolverse en 1-2 semanas; uno de grado II puede requerir entre 3 y 6 semanas; y uno de grado III puede tardar de 2 a 6 meses, sobre todo si precisa cirugía. Las fracturas simples tardan generalmente entre 6 y 8 semanas en consolidar, aunque la rehabilitación funcional completa puede prolongarse varios meses según la gravedad y la localización.

¿Sirve la ecografía para distinguir un esguince de una fractura?

La ecografía es especialmente útil para evaluar el estado de los ligamentos y detectar roturas parciales o completas, siendo por tanto una herramienta valiosa en el diagnóstico del esguince. No obstante, para descartar fracturas, la radiografía convencional sigue siendo la prueba de elección, y en casos dudosos se complementa con tomografía computerizada o resonancia magnética.

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