Cómo se comunican las ballenas a largas distancias
Las ballenas son los animales de mayor tamaño que han existido sobre la Tierra, y también son algunos de sus comunicadores más sofisticados. En un medio donde la visión resulta limitada y los aromas se dispersan con dificultad, el sonido se convierte en el canal de comunicación por excelencia. Estos cetáceos han desarrollado a lo largo de millones de años un sistema acústico capaz de transmitir información a distancias que pueden superar los miles de kilómetros, convirtiéndolos en los organismos con mayor alcance comunicativo del planeta.
El sonido en el océano: un medio privilegiado
El agua marina conduce el sonido aproximadamente cuatro veces más rápido que el aire, y lo hace con una atenuación mucho menor. Esta propiedad física convierte al océano en un medio idóneo para la comunicación acústica a gran escala. Mientras que un sonido en el aire pierde energía rápidamente por absorción y dispersión, ciertas frecuencias bajas en el agua pueden recorrer cientos o incluso miles de kilómetros antes de degradarse por debajo del umbral de percepción.
Las ballenas explotan esta propiedad mediante vocalizaciones de muy baja frecuencia, en el rango de los infrasonidos (por debajo de 20 Hz) o cercanas a él. Cuanto más baja es la frecuencia, mayor es la distancia que puede recorrer el sonido con la energía disponible. Las ballenas azules (Balaenoptera musculus), las más grandes de todas, producen algunos de los sonidos biológicos más potentes conocidos: pulsos que pueden alcanzar los 188 decibelios y frecuencias de entre 10 y 40 Hz, inaudibles para el oído humano sin amplificación.
El canal SOFAR: la autopista acústica del océano
El descubrimiento más relevante para entender la comunicación de las ballenas a largas distancias es el canal SOFAR (Sound Fixing and Ranging), una capa natural del océano que actúa como guía de onda acústica. Su existencia fue confirmada por físicos militares estadounidenses en la década de 1940, aunque las ballenas llevan aprovechándolo decenas de millones de años.
El canal SOFAR se forma por la interacción de dos factores que influyen en la velocidad del sonido: la temperatura del agua (que disminuye con la profundidad en las capas superiores) y la presión (que aumenta con la profundidad en las capas inferiores). A una profundidad intermedia —entre 600 y 1.200 metros según la latitud— la velocidad del sonido alcanza su mínimo. Esto provoca que los rayos sonoros emitidos en esa zona sean constantemente refractados de vuelta hacia ella, quedando atrapados en un corredor horizontal por el que pueden viajar sin dispersarse excesivamente en dirección vertical.
En condiciones de poco ruido de fondo, los tonos de baja frecuencia emitidos por rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) podrían haber viajado en el canal SOFAR hasta unos 6.500 kilómetros y aun así ser detectados por otros individuos de la misma especie. Esto equivale a comunicarse desde las costas de España hasta el extremo oriental de Norteamérica.
El canto de las ballenas jorobadas
Las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) producen el tipo de vocalización más complejo documentado en animales no humanos: los denominados «cantos de ballena». Estas secuencias sonoras pueden durar entre diez minutos y varias horas, y están estructuradas en unidades que se agrupan en frases, temas y sesiones completas, con una organización jerárquica. Solo cantan los machos, principalmente durante la temporada de reproducción.
Un hallazgo publicado en la revista Science en febrero de 2025 añadió una dimensión nueva a la comprensión de estos cantos. Un equipo liderado por la profesora Inbal Arnon de la Universidad Hebrea de Jerusalén, junto con la doctora Ellen Garland de la Universidad de St Andrews y el profesor Simon Kirby de la Universidad de Edimburgo, analizó ocho años de datos de cantos de ballenas jorobadas en Nueva Caledonia. El estudio concluyó que estos cantos siguen la ley de Zipf y la ley de Menzerath, dos principios estadísticos que son marcas distintivas del lenguaje humano. La ley de Zipf establece que los elementos más frecuentes tienden a ser más cortos; la de Menzerath, que los constituyentes de unidades más largas tienden a ser más breves. Que ambas aparezcan en las vocalizaciones de ballenas sugiere que la organización eficiente de la información comunicativa puede ser un principio convergente en sistemas de comunicación de distintas especies.
Además, los cantos de las jorobadas no son estáticos: evolucionan a lo largo del tiempo dentro de una población y se propagan de forma direccional entre grupos de diferentes regiones oceánicas, lo que implica un proceso activo de transmisión cultural.
Otros tipos de vocalizaciones
Más allá de los cantos elaborados de las jorobadas, los cetáceos misticetos (ballenas con barbas) emplean una variedad de sonidos para distintas funciones. Los rorcuales producen llamadas de baja frecuencia, a menudo por debajo de 100 Hz, con alta potencia acústica; en condiciones favorables, estas llamadas pueden detectarse a distancias superiores a 700 kilómetros. Las ballenas francas (Eubalaena spp.) emiten llamadas denominadas up-calls, similares a gemidos ascendentes, que también se propagan a grandes distancias.
Los odontocetos —como cachalotes y delfines— utilizan en cambio clics de alta frecuencia con fines de ecolocalización y comunicación social a menor distancia, aunque los cachalotes (Physeter macrocephalus) producen además codas (series rítmicas de clics) que los grupos sociales emplean como señas de identidad acústica.
La contaminación acústica como amenaza
El funcionamiento de todo este sistema depende de que el ruido de fondo del océano se mantenga en niveles que permitan detectar las señales. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el tráfico marítimo comercial ha incrementado el ruido de baja frecuencia en los océanos a un ritmo superior a 3 dB por década. Dado que la escala en decibelios es logarítmica, este incremento sostenido representa una duplicación de la intensidad sonora de fondo cada pocas décadas.
Las consecuencias son directas: el radio de comunicación efectivo de muchas especies se ha reducido drásticamente. Se estima que en las rutas oceánicas más transitadas, el alcance de comunicación de los rorcuales puede haberse reducido en más de un 90 % respecto a los niveles previos a la era industrial. Además de los buques comerciales, el sonar militar de media frecuencia, las prospecciones sísmicas y la exploración de fondos marinos generan pulsos de gran intensidad que pueden desorientar a las ballenas, provocar encallamientos masivos e interrumpir sus ciclos de alimentación y reproducción.
Un estudio publicado en 2025 en PLOS ONE, dirigido por John Ryan del Instituto de Investigación de la Bahía de Monterey (MBARI), hizo seguimiento de los cantos de ballenas azules, rorcuales comunes y jorobadas durante seis años frente a la costa occidental de Estados Unidos. Entre los resultados positivos, se registró que la detección de cantos de ballenas jorobadas aumentó del 34 % al 76 % de los días monitorizados en ese período, lo que se interpreta como una señal de recuperación poblacional, aunque la presión acústica antrópica sigue siendo una variable de riesgo.
Preguntas frecuentes
¿A qué distancia pueden oírse las ballenas entre sí?
Depende de la especie y las condiciones oceánicas. Las ballenas azules y los rorcuales comunes emiten sonidos de muy baja frecuencia que, aprovechando el canal SOFAR, pueden recorrer hasta varios miles de kilómetros. Las ballenas jorobadas se comunican eficazmente en rangos de decenas a cientos de kilómetros. El tráfico naval moderno ha reducido significativamente estos rangos en muchas zonas del océano.
¿Qué es el canal SOFAR?
El canal SOFAR (Sound Fixing and Ranging) es una capa del océano situada entre unos 600 y 1.200 metros de profundidad donde la velocidad del sonido alcanza su mínimo por la combinación de temperatura y presión. Los sonidos emitidos en esta zona quedan atrapados en un corredor horizontal y pueden propagarse a distancias enormes con poca pérdida de energía. Las ballenas llevan usando esta autopista acústica mucho antes de que los científicos la describieran en la década de 1940.
¿Solo los machos de las ballenas jorobadas cantan?
En las ballenas jorobadas, los cantos complejos y prolongados son producidos exclusivamente por los machos, sobre todo durante la temporada reproductiva. Se cree que tienen función en la atracción de hembras y en la competencia entre machos. Las hembras y los juveniles también emiten vocalizaciones, pero de menor complejidad estructural.
¿Tienen las ballenas un lenguaje propio?
La ciencia no emplea el término «lenguaje» en sentido estricto para las vocalizaciones de las ballenas, ya que no se ha demostrado la existencia de sintaxis arbitraria ni de referencia simbólica desligada del contexto inmediato. Sin embargo, un estudio publicado en Science en 2025 mostró que los cantos de las ballenas jorobadas siguen las mismas leyes estadísticas (ley de Zipf y ley de Menzerath) que caracterizan los lenguajes humanos, lo que apunta a principios de organización comunicativa compartidos entre especies muy distantes evolutivamente.
¿Qué frecuencias usan las ballenas para comunicarse?
Las ballenas azules y los rorcuales emiten sonidos de entre 10 y 100 Hz, en parte por debajo del umbral auditivo humano (infrasonidos). Las ballenas jorobadas utilizan rangos más amplios, de 20 Hz a varios kilohercios, lo que da a sus cantos mayor riqueza armónica. Los odontocetos como los cachalotes combinan clics de alta frecuencia (ecolocalización) con vocalizaciones de menor frecuencia para la comunicación social.