Cómo se elaboraron los relieves en templos y tumbas
Los relieves constituyen una de las formas de expresión artística más extendidas en las civilizaciones antiguas. Desde los templos del Antiguo Egipto hasta los palacios asirios o los santuarios de Mesoamérica, escultores y artesanos desarrollaron técnicas precisas para tallar figuras sobre superficies de piedra, madera o arcilla, creando composiciones narrativas que integraban función religiosa, funeraria y propagandística en un único soporte visual.

Tipos de relieve utilizados en la antigüedad
Antes de abordar los procesos de elaboración, conviene distinguir las modalidades principales que emplearon las diferentes culturas:
- Bajo relieve o bajorrelieve: las figuras sobresalen ligeramente del fondo, sin llegar a separarse de él. Fue la forma más habitual en frisos y paneles decorativos.
- Alto relieve: las figuras proyectan al menos la mitad de su volumen real respecto al plano de fondo, lo que proporcionaba mayor dramatismo visual. Era frecuente en elementos arquitectónicos de especial relevancia.
- Relieve hundido o en hueco: el contorno de las figuras se talla hacia el interior del plano, quedando la imagen por debajo de la superficie original. Fue una modalidad prácticamente exclusiva del arte egipcio y resultaba especialmente resistente a la erosión bajo una luz solar intensa.
El proceso general de elaboración
Con independencia de la civilización y la modalidad elegida, la creación de un relieve seguía etapas bien definidas que implicaban a varios especialistas que trabajaban de forma escalonada.
Preparación de la superficie
La piedra caliza era el soporte preferido por su relativa blandura y abundancia. El granito, la arenisca y el alabastro se utilizaban en obras de mayor envergadura o en contextos de mayor prestigio simbólico. La pared o el bloque destinado al relieve debía alisarse y nivelarse cuidadosamente. En algunas tradiciones se aplicaba previamente una capa de estuco o yeso que facilitaba el trazado y mejoraba la adherencia de los pigmentos posteriores.
Trazado con cuadrícula
Para garantizar las proporciones correctas de las figuras, los artesanos recurrían a un sistema de cuadrículas. Una cuerda impregnada de pigmento rojo o negro se tensaba y golpeaba contra la pared, dejando líneas que formaban una retícula. Cada celda equivalía a una medida estándar —en Egipto, aproximadamente el ancho de un puño— lo que permitía escalar las figuras con precisión. Sobre esta cuadrícula, el artista principal trazaba el boceto con pincel y pigmento diluido, y el diseño podía corregirse antes de comenzar el tallado.
Tallado
El proceso de tallado variaba según el tipo de relieve. En el bajorrelieve, se rebajaba el fondo alrededor de las figuras con cinceles y mazos, dejando las siluetas en su posición original. En el alto relieve, se modelaba también el volumen interno de las figuras. En el relieve hundido, el contorno se incidía directamente con un punzón fino antes de profundizar el interior.
Las herramientas principales eran:
- Cinceles de cobre, bronce y, más tarde, hierro: para desbaste, contornos y detalles.
- Mazos de madera dura o piedra: para golpear los cinceles y extraer material.
- Punzones y buriles: para líneas finas, inscripciones y motivos decorativos de pequeña escala.
- Piedras abrasivas y arena húmeda: para pulir la superficie una vez concluido el tallado.
Acabado y policromía
Concluido el trabajo escultórico, la superficie se pulía con arena húmeda o piedras de grano fino. En la mayoría de las culturas antiguas, los relieves se pintaban con pigmentos minerales: ocre rojo y amarillo, negro de carbón, azul de azurita, blanco de calcita y verde de malaquita. En el caso egipcio, cada artesano especializado aplicaba un único color de forma sistemática sobre toda la composición. El resultado era una decoración íntegramente cromática que potenciaba la legibilidad narrativa de las escenas y reforzaba su eficacia ritual.
La elaboración de relieves en el Antiguo Egipto
El arte egipcio desarrolló la tradición de relieves mejor documentada de la antigüedad. Los templos de Karnak, Luxor, Abu Simbel y Medinet Habu, así como las tumbas del Valle de los Reyes y las mastabas del Imperio Antiguo, exhiben una rica variedad de técnicas y programas iconográficos.
El proceso seguía una jerarquía profesional estricta: el maestro artista —denominado en egipcio antiguo sesh qedut o «escriba de contornos»— diseñaba y trazaba las composiciones, mientras equipos de talladores ejecutaban el desbaste y artesanos especializados aplicaban el color. Las escenas representaban dioses, faraones, rituales religiosos y episodios de la vida cotidiana, y cumplían una función mágica: se creía que las imágenes talladas garantizaban la perpetuación de las acciones representadas en el más allá. La ley de la frontalidad —representación simultánea del perfil del rostro y la frontalidad del torso— era una convención que simplificaba la ejecución técnica y maximizaba la claridad identificativa de cada figura.
Los relieves en Mesopotamia y Persia
En la Mesopotamia antigua, los relieves decoraban principalmente los palacios reales y los templos-zigurat. Los asirios desarrollaron entre los siglos IX y VII a. C. una tradición de relieves narrativos de gran dinamismo: las célebres escenas de caza y campaña militar del palacio de Nínive y de Nimrud representan animales y figuras humanas con un realismo notable, tallados en grandes placas de alabastro yesoso dispuestas en frisos continuos a lo largo de los corredores palaciegos.
El arte persa aqueménida, visible en Persépolis (siglos VI–IV a. C.), combinó influencias asirias, egipcias y griegas para crear relieves de carácter procesional y ceremonial, con figuras de mayor estatismo y simetría, talladas principalmente en caliza gris. A diferencia de los frisos asirios —dominados por el movimiento y el conflicto—, los relieves persas subrayaban el orden, la jerarquía y la magnificencia del poder real.
Grecia, Roma y las tradiciones mesoamericanas
En la Grecia clásica, los relieves decoraban los frisos y metopas de los templos dóricos e jónicos, como el Partenón de Atenas, así como los frontones con composiciones mitológicas. El mármol de Paros y el del Pentélico eran los materiales predilectos. Los escultores griegos perfeccionaron la representación del cuerpo humano en movimiento, y sus técnicas influyeron directamente en Roma, donde el relieve histórico-narrativo alcanzó notable expresión en columnas conmemorativas —como la de Trajano— y en arcos de triunfo.
En Mesoamérica, las culturas maya y azteca produjeron relieves de notable complejidad en templos y estelas. Trabajaban piedra caliza y basalto con instrumentos de obsidiana y sílex, al no disponer de herramientas metálicas hasta épocas tardías. Los relieves mayas combinaban glifos escritos con imágenes de gobernantes y deidades, integrando escritura e imagen en un sistema de comunicación visual de gran sofisticación.
Preguntas frecuentes
¿Qué materiales se usaban para hacer los relieves en templos y tumbas?
Los materiales más frecuentes eran la piedra caliza, la arenisca, el granito y el alabastro. En culturas sin acceso a metales, como las mesoamericanas, se empleaban instrumentos de obsidiana y sílex. La mayoría de los relieves se completaban con una capa de pigmentos minerales aplicados tras el tallado.
¿Cuál es la diferencia entre bajorrelieve y relieve hundido?
En el bajorrelieve, las figuras sobresalen ligeramente por encima del fondo, que ha sido rebajado por el escultor. En el relieve hundido —técnica característica del arte egipcio—, las figuras se tallan hacia el interior del plano y quedan por debajo de la superficie original, lo que las hacía más resistentes a la erosión en climas áridos con fuerte insolación.
¿Para qué servían los relieves en las tumbas egipcias?
Los relieves funerarios egipcios cumplían una función mágico-religiosa: se consideraba que las escenas talladas perpetuaban en el más allá las actividades representadas. Imágenes de ofrendas, banquetes o labores agrícolas garantizaban simbólicamente el sustento eterno del difunto y facilitaban su tránsito al mundo de los muertos.
¿Cuánto tiempo llevaba elaborar un relieve en la antigüedad?
El tiempo dependía del tamaño, la complejidad y la dureza del material. Los grandes programas decorativos de templos como Karnak o Persépolis requerían décadas de trabajo sostenido, con equipos de artesanos trabajando simultáneamente en distintas secciones. Un panel de mediano tamaño podía ocupar a un equipo experimentado durante semanas o varios meses.
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