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El sistema jurídico en la Roma antigua: organización

Publicado 21. mayo 2026

¿Cómo se organizaba el sistema jurídico en la Roma antigua?

El derecho romano es, sin ninguna exageración, el fundamento sobre el que se construyó gran parte del ordenamiento jurídico de Occidente. Durante más de doce siglos, desde los primeros códigos de la Roma monárquica hasta la gran compilación del emperador Justiniano en el siglo VI, los romanos desarrollaron un sistema legal de una sofisticación asombrosa. Comprender cómo se organizaba ese sistema judicial, quiénes eran sus actores principales y cómo evolucionaron sus procedimientos equivale a asomarse a los cimientos de nuestro propio derecho contemporáneo.

Los orígenes del sistema jurídico romano

En los primeros tiempos de Roma, antes de que existiera un cuerpo normativo escrito, el derecho se basaba en la costumbre ancestral, el denominado mos maiorum o «costumbre de los antepasados». Esta tradición no escrita era interpretada y aplicada exclusivamente por los pontífices, sacerdotes patricios que actuaban como guardianes del saber jurídico y religioso, dos ámbitos que en la Roma arcaica eran prácticamente inseparables.

El papel de los pontífices en el derecho arcaico

Los pontífices no eran solo religiosos: eran juristas. Custodiaban las fórmulas rituales necesarias para iniciar un proceso judicial, determinaban los días fasti en que era lícito litigar y monopolizaban el conocimiento de los procedimientos legales. Esta situación daba a los patricios un control absoluto sobre la administración de justicia, dejando a los plebeyos en una posición de manifiesta indefensión. La presión plebeya para acabar con este monopolio fue uno de los motores del primer gran avance del derecho romano escrito: la Ley de las Doce Tablas.

La Ley de las Doce Tablas: el primer código escrito

Redactada entre los años 451 y 450 a.C. por una comisión de diez magistrados denominados decemviri legibus scribundis, la Ley de las Doce Tablas fue el primer intento sistemático de codificar las normas que regulaban la vida en Roma. Sus preceptos, grabados originalmente en tablas de bronce o madera expuestas en el Foro, abarcaban materias tan diversas como el procedimiento judicial, los derechos de propiedad, el derecho de familia, las sucesiones, los delitos y las relaciones entre vecinos.

La importancia de este código radica no tanto en la sofisticación de sus normas —muchas de las cuales reflejaban una sociedad agraria y primitiva— como en el hecho de que convirtió el derecho en algo público, accesible en principio a todos los ciudadanos. Con las Doce Tablas, el derecho dejó de ser un secreto clerical para convertirse en un patrimonio cívico.

La estructura institucional del sistema jurídico romano

A medida que Roma creció y se complejizó, su sistema judicial fue desarrollando una arquitectura institucional cada vez más elaborada, con actores especializados y procedimientos diferenciados según la naturaleza del litigio.

Los magistrados con iurisdictio

En la República romana, la administración de justicia estaba en manos de los magistrados, funcionarios elegidos por los comicios populares para periodos anuales. No todos los magistrados tenían competencia judicial: la iurisdictio —la potestad de declarar el derecho— correspondía principalmente a los cónsules en los primeros tiempos y, a partir del año 367 a.C., al pretor.

El pretor, figura central de la justicia romana

La creación de la pretura en el año 367 a.C. supuso uno de los hitos más importantes en la historia del derecho romano. El pretor era el magistrado encargado de administrar justicia, y su función fue clave para modernizar y flexibilizar un sistema legal que las Doce Tablas habían dejado demasiado rígido. Existían dos tipos de pretores:

  • Pretor urbano (praetor urbanus): Competente para conocer los litigios entre ciudadanos romanos dentro de la ciudad de Roma.
  • Pretor peregrino (praetor peregrinus): Creado en el año 242 a.C. para resolver los conflictos entre ciudadanos romanos y extranjeros (peregrini), o entre extranjeros entre sí, lo que obligó a desarrollar un derecho más flexible y universal, el ius gentium.

El edicto pretorio: un instrumento de renovación jurídica

Al tomar posesión de su cargo, cada pretor publicaba un edicto en el que anunciaba los principios y las acciones judiciales que pensaba aplicar durante su año de mandato. Aunque en teoría cada pretor podía redactar un edicto propio, en la práctica se fue consolidando una tradición en la que el nuevo pretor reproducía la mayor parte del edicto de su predecesor, incorporando solo las novedades que consideraba necesarias. Este proceso acumulativo dio lugar al edictum perpetuum, compilado definitivamente por el jurista Salvio Juliano por orden del emperador Adriano hacia el año 130 d.C.

El edicto pretorio fue un mecanismo extraordinariamente eficaz para adaptar el derecho a las nuevas realidades sociales y económicas sin necesidad de modificar formalmente las leyes existentes, lo que hubiera requerido pasar por el engorroso proceso legislativo. El pretor podía crear nuevas acciones judiciales, extender la protección legal a situaciones no previstas por el derecho civil estricto y corregir los resultados injustos de normas anticuadas.

Los tres sistemas de procedimiento civil romano

A lo largo de la historia jurídica de Roma se sucedieron tres grandes sistemas procesales, cada uno con sus propias reglas, actores y ritualidades: el sistema de las legis actiones, el procedimiento formulario y el procedimiento extraordinario.

Las legis actiones: el ritual y la palabra exacta

El sistema más antiguo, vigente desde la Ley de las Doce Tablas hasta la época de Augusto, era el de las legis actiones o «acciones de la ley». Este procedimiento se caracterizaba por un riguroso formalismo: las partes debían pronunciar ante el magistrado las palabras exactas previstas por la ley para cada tipo de acción, sin posibilidad de variación ni error. Cualquier desviación en el texto ritual podía provocar la pérdida del pleito, independientemente del fondo del asunto.

El proceso se dividía en dos fases claramente diferenciadas: la fase in iure, ante el magistrado, donde se determinaba la existencia del derecho reclamado y se fijaba el objeto del litigio; y la fase apud iudicem, ante un juez privado designado de común acuerdo por las partes, donde se practicaba la prueba y se dictaba sentencia.

El procedimiento formulario: flexibilidad y técnica jurídica

El sistema formulario, que sustituyó gradualmente a las legis actiones entre los siglos II y I a.C. y fue oficialmente reconocido por la ley Aebutia hacia el año 130 a.C., supuso un salto cualitativo enorme en la sofisticación del proceso civil romano. En lugar de fórmulas rituales orales, el procedimiento se articulaba en torno a un documento escrito —la formula— redactado por el pretor, que resumía los términos del litigio y las instrucciones para el juez.

La fórmula constaba de varias partes técnicas: la intentio, que enunciaba la pretensión del demandante; la demonstratio, que describía los hechos del caso; la condemnatio, que autorizaba al juez a condenar o absolver en función de lo que se probara; y, en ciertos casos, una exceptio que recogía las defensas del demandado.

El procedimiento extraordinario: el Estado toma el control

A partir del Principado, y especialmente desde el siglo III d.C., se fue imponiendo el procedimiento cognitio extra ordinem o procedimiento extraordinario. En este sistema desaparecía la división entre la fase in iure y la fase apud iudicem: todo el proceso se concentraba ante un único funcionario imperial, que investigaba el caso, valoraba las pruebas y dictaba sentencia, todo en nombre del emperador. Se introducía también el recurso de apelación —appellatio— que permitía a las partes insatisfechas con la sentencia acudir a un tribunal superior, en última instancia al propio emperador.

El derecho público y el derecho privado

Una de las contribuciones más duraderas del pensamiento jurídico romano fue la distinción entre el derecho público (ius publicum) y el derecho privado (ius privatum). Esta división, que hoy nos parece obvia, fue en su momento una innovación conceptual de primer orden.

El ius publicum

El derecho público regulaba las relaciones entre el Estado romano y los ciudadanos, la organización de los poderes públicos, las magistraturas, el Senado, los comicios y las relaciones exteriores, incluidos los tratados con otros pueblos. El ius publicum no podía ser modificado por acuerdo entre particulares.

El ius privatum y sus divisiones

El derecho privado regulaba las relaciones entre ciudadanos particulares: contratos, propiedad, familia, herencias y responsabilidad civil. Dentro del derecho privado, los juristas romanos distinguían además entre el ius civile, aplicable exclusivamente a los ciudadanos romanos, y el ius gentium, un conjunto de normas más simples y universales derivadas de la razón natural y aplicables tanto a romanos como a extranjeros.

La jurisprudencia: los juristas como creadores del derecho

Una de las peculiaridades más destacables del sistema jurídico romano es el papel protagonista que desempeñaron los juristas —denominados iurisperiti o iurisconsulti— en la creación del derecho. En la Roma republicana y clásica, los juristas eran ciudadanos notables —generalmente de clase senatorial o ecuestre— que respondían públicamente y de forma gratuita a las consultas jurídicas planteadas por particulares, magistrados y otros juristas.

Los grandes juristas clásicos

El período comprendido entre los siglos I a.C. y III d.C. es la época dorada de la jurisprudencia romana. Nombres como Gayo, Papiniano, Ulpiano, Paulo y Modestino escribieron tratados, comentarios y manuales que sistematizaron el derecho romano y sentaron las bases de la ciencia jurídica occidental. Muchos de sus escritos fueron preservados en el Digesto, parte central de la compilación justinianea.

El Corpus Iuris Civilis: la gran síntesis

El momento culminante de la historia del derecho romano fue la compilación ordenada por el emperador Justiniano I a principios del siglo VI d.C. Con el objetivo de organizar el caótico acervo jurídico acumulado durante siglos, Justiniano encargó a una comisión de juristas presidida por Triboniano la elaboración del Corpus Iuris Civilis, completado entre los años 529 y 534 d.C.

El Corpus se compone de cuatro grandes partes: el Codex, que reúne las constituciones imperiales; el Digesto o Pandectas, una antología de los escritos de los grandes juristas clásicos; las Institutiones, un manual de introducción al derecho; y las Novellae, las nuevas constituciones dictadas por el propio Justiniano tras la promulgación del Codex. Esta obra se convirtió en el texto jurídico más influyente de la historia occidental y fue redescubierta y estudiada en las universidades europeas a partir del siglo XI, sirviendo de base para el desarrollo de los sistemas jurídicos de la Europa continental.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el ius civile en el derecho romano?

El ius civile era el conjunto de normas aplicables exclusivamente a los ciudadanos romanos. Se distinguía del ius gentium, un derecho más universal basado en la razón natural, aplicable también a los no ciudadanos. Con la concesión de la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio mediante el edicto de Caracalla en el año 212 d.C., la distinción práctica entre ambos ordenamientos fue diluyéndose.

¿Cuál era la función del pretor en el proceso civil romano?

El pretor era el magistrado encargado de administrar la justicia civil. En el procedimiento formulario, su tarea consistía en recibir las alegaciones de las partes, determinar si la reclamación tenía cobertura legal y redactar la formula que fijaba los términos del litigio. No dictaba sentencia directamente: esa función correspondía al juez privado designado por las partes. El pretor también podía crear nuevas acciones judiciales o protecciones legales mediante su edicto anual.

¿Cuándo se escribió la Ley de las Doce Tablas y qué regulaba?

La Ley de las Doce Tablas fue redactada entre los años 451 y 450 a.C. por una comisión de diez magistrados. Regulaba materias como el procedimiento judicial, los derechos de propiedad y sucesión, el derecho de familia, las obligaciones contractuales, los delitos y las normas urbanísticas. Fue el primer código escrito de Roma y representó una victoria de los plebeyos frente al monopolio patricio sobre la interpretación del derecho.

¿En qué se diferencia el procedimiento formulario del sistema de legis actiones?

El sistema de legis actiones era extremadamente rígido: las partes debían pronunciar palabras exactas ante el magistrado, y cualquier error anulaba el proceso. El procedimiento formulario, más flexible, sustituyó el ritual oral por un documento escrito —la formula— que resumía los términos del litigio y orientaba al juez en su decisión. Esto permitió adaptar el proceso a situaciones no previstas por las normas escritas y redujo el riesgo de perder un pleito por errores formales.

¿Por qué el derecho romano sigue siendo relevante en la actualidad?

El derecho romano es la base de los sistemas jurídicos de la Europa continental, América Latina y muchos países de Asia y África que heredaron las tradiciones jurídicas europeas. Conceptos fundamentales del derecho actual como la propiedad, el contrato, la herencia, la responsabilidad civil, la personalidad jurídica y la distinción entre derecho público y privado fueron elaborados por los juristas romanos. El Corpus Iuris Civilis de Justiniano fue redescubierto en el siglo XI y enseñado en las universidades europeas, convirtiéndose en el punto de partida del derecho común europeo (ius commune).

¿Qué papel tenía el Senado romano en el sistema jurídico?

El Senado romano tenía un papel fundamentalmente consultivo y político, aunque sus resoluciones —los senatusconsulta— adquirieron con el tiempo fuerza de ley. Durante la República, el Senado orientaba la política legislativa y supervisaba la actuación de los magistrados. En el Principado, los senatusconsulta se convirtieron en una fuente formal del derecho privado, complementando las normas del derecho civil clásico.