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¿Cuál es la capital de China y por qué fue elegida?

Publicado 21. mayo 2026

¿Cuál es la capital de China y por qué elegida?

Pekín, conocida en chino mandarín como Běijīng (北京, literalmente «capital del norte»), es hoy la capital de la República Popular China y una de las metrópolis más habitadas y poderosas del planeta. Con más de 21 millones de habitantes en su área urbana, esta ciudad milenaria alberga el mayor número de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el mundo, entre ellos la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo y la Gran Muralla. Sin embargo, la pregunta que muchos se formulan es: ¿por qué Pekín y no otra ciudad fue elegida capital de China? La respuesta hay que buscarla en más de tres mil años de historia, en el poder de los emperadores y en una lógica geopolítica que todavía resulta válida hoy.

Los primeros asentamientos: de Ji a Zhongdu

El territorio donde hoy se asienta Pekín estuvo habitado desde hace al menos 700.000 años. Los restos del llamado Homo erectus pekinensis, el célebre «Hombre de Pekín», hallados en las cuevas de Zhoukoudian a unos 50 kilómetros al suroeste del centro actual, son una prueba de esa presencia prehistórica.

Sin embargo, la historia política de la ciudad comienza durante el período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), cuando el reino de Yan estableció su capital en un enclave llamado Ji, en la llanura del norte de China. Esa posición geográfica era ya entonces estratégicamente valiosa: se encontraba en la bisagra entre la China agrícola del interior y las estepas habitadas por pueblos nómadas del norte.

El papel de las dinastías del norte

A lo largo del primer milenio de historia imperial china, Ji y sus sucesores fueron ciudades de frontera: importantes, pero secundarias respecto a las grandes capitales del sur y el centro, como Luoyang, Chang'an (actual Xi'an) o Nanjing. Su función principal era controlar el acceso a las rutas comerciales hacia Mongolia y Manchuria, y servir de base militar para las campañas contra los nómadas.

Fue la dinastía Jin (1115-1234), de origen jurchen, la que dio el primer gran salto: convirtió la ciudad en una de sus capitales principales y la rebautizó como Zhongdu («capital central»). Por primera vez en su historia, la ciudad dejaba de ser una capital regional para convertirse en el corazón político de una entidad dinástica de envergadura.

Kublai Kan y el nacimiento de Dadu

En 1215, las tropas de Gengis Kan conquistaron y arrasaron Zhongdu. Décadas después, su nieto Kublai Kan decidió no solo reconstruir la ciudad sino transformarla en la capital de su vasto Imperio mongol, que abarcaba desde el Pacífico hasta el Mar Negro. En 1272 la rebautizó como Dadu («gran capital»), y en las crónicas europeas de la época apareció como Khanbaliq o Cambaluc, la ciudad que Marco Polo describió con asombro en su Il Milione.

La visión de Kublai Kan

La decisión de Kublai Kan fue deliberada y calculada. Khanbaliq estaba situada exactamente en el punto donde las rutas comerciales de la Ruta de la Seda del norte confluían con el corazón agrícola chino. Desde allí se podía vigilar Mongolia, controlar Manchuria y mantener una comunicación fluida con el resto del imperio. Además, al alejarse de Karakorum, la antigua capital mongola, Kublai enviaba un mensaje claro: su ambición era gobernar China como un emperador chino, no solo como un conquistador.

Bajo la dinastía Yuan, Dadu se convirtió en un centro cosmopolita sin precedentes. Mercaderes persas, embajadores europeos, monjes tibetanos y artesanos chinos convivían en una ciudad diseñada con una planificación urbanística racional, con grandes avenidas, canales y un palacio imperial rodeado de murallas concéntricas.

La dinastía Ming y la consolidación como capital

En 1368, el líder rebelde Zhu Yuanzhang expulsó a los mongoles y fundó la dinastía Ming. Su primera decisión fue trasladar la capital al sur, a Nanjing («capital del sur»), rebautizando Dadu como Beiping («norte en paz»). Sin embargo, este traslado resultó ser temporal.

El emperador Yongle y el traslado definitivo

La historia dio un giro decisivo cuando el príncipe Zhu Di, gobernador de Beiping, lanzó un golpe de estado contra su sobrino y se autoproclamó emperor en 1402 con el nombre de reinado Yongle. Su base de poder era el norte, donde había pasado décadas defendiendo la frontera contra los mongoles. Trasladar la capital a Nanjing habría significado alejarse de sus aliados y de los ejércitos que le eran leales.

Entre 1406 y 1421, Yongle dirigió la construcción de una nueva capital sobre las ruinas de Dadu. Mandó traer materiales de todo el imperio: madera de teca de Sichuan, mármol blanco de canteras situadas a 70 kilómetros al suroeste, ladrillos cocidos en hornos especiales de Jiangsu. Más de un millón de trabajadores, entre artesanos, soldados y corveas campesinas, levantaron en quince años una ciudad nueva.

El resultado fue la Ciudad Prohibida, el mayor palacio del mundo, y una nueva Pekín (bei = norte, jing = capital) estructurada en anillos concéntricos de murallas, con el Palacio Imperial en el centro, rodeado de la Ciudad Imperial y esta a su vez por la Ciudad Interior. En 1421, Yongle declaró Pekín capital oficial del Imperio Ming.

Las razones geopolíticas de la elección

Más allá de las circunstancias dinásticas, la elección de Pekín como capital respondía a razones estructurales que los emperadores chinos comprendieron perfectamente:

  • Control de la frontera norte: La mayor amenaza para China siempre había venido de las estepas. Tener la capital cerca de la Gran Muralla permitía al emperador ejercer un mando directo sobre las fuerzas militares defensivas.
  • Acceso a los recursos del sur: El Gran Canal, construido y ampliado por varias dinastías, conectaba Pekín con el delta del Yangtsé, el granero de China. Sin este canal, abastecer a una metrópolis en el norte seco habría sido imposible.
  • Centralidad simbólica: En la cosmovisión confuciana, el emperador era el «Hijo del Cielo», y su capital debía ser el eje del cosmos. Pekín fue diseñada con una orientación norte-sur perfecta, con la Ciudad Prohibida alineada con la Estrella Polar, reflejando esa pretensión de ser el centro del mundo.
  • Acceso a Mongolia y Manchuria: Las dos regiones que históricamente amenazaban la estabilidad china eran controladas más fácilmente desde el norte.

Pekín bajo los Qing y la época moderna

Cuando la dinastía Manchú Qing conquistó China en 1644, tomó una decisión reveladora: mantuvo Pekín como capital. Los nuevos dominantes comprendieron que la ciudad había acumulado un peso simbólico, logístico y administrativo tan grande que trasladar la capital habría sido políticamente suicida.

La decadencia y el siglo de las humillaciones

Durante el siglo XIX, Pekín fue escenario de los episodios más traumáticos de la historia china moderna. Las tropas anglofrancesas saquearon e incendiaron el Palacio de Verano en 1860. En 1900, durante la Rebelión de los Bóxers, las potencias extranjeras ocuparon la ciudad durante más de un año. El Imperio Qing se derrumbó en 1912, y China entró en un período de caos que duró décadas.

La República Popular y la reafirmación de Pekín

Cuando Mao Zedong proclamó la República Popular China el 1 de octubre de 1949 desde la Puerta de Tiananmen, la elección de Pekín como capital no fue accidental. El nuevo régimen comunista quería encarnar la continuidad histórica del estado chino y, al mismo tiempo, reivindicar el papel de China como gran potencia. Pekín, con su carga simbólica imperial, era la única ciudad que podía cumplir esa función.

Además, la ciudad ya contaba con la infraestructura administrativa, el capital humano y las conexiones de transporte necesarias para gobernar un país de 500 millones de personas.

Pekín en el siglo XXI

Hoy, Pekín es el centro político, cultural y científico de la segunda economía del mundo. Alberga la sede del Partido Comunista Chino, los principales ministerios, las universidades más prestigiosas del país (Peking University, Tsinghua University) y los cuarteles generales de numerosas empresas tecnológicas globales como Baidu, ByteDance y Xiaomi.

Infraestructura y crecimiento urbano

La ciudad ha crecido de manera exponencial en las últimas décadas. Su red de metro, con más de 800 kilómetros de vías y 27 líneas, es una de las más extensas del mundo. El aeropuerto internacional de Daxing, inaugurado en 2019, fue diseñado por la arquitecta Zaha Hadid y tiene capacidad para 100 millones de pasajeros anuales.

Pekín como capital olímpica

Pekín es la única ciudad del mundo que ha sido sede de los Juegos Olímpicos de verano (2008) y de invierno (2022). Esta doble distinción refleja el papel que el gobierno chino otorga a la ciudad como escaparate internacional del país.

Comparación con otras capitales candidatas

A lo largo de la historia, varias ciudades han competido con Pekín por el papel de capital de China:

  • Nanjing: Capital de la República de China (1912-1949) y de la dinastía Ming en su fase inicial. Su posición en el sur la hacía más vulnerable a los ataques del norte.
  • Xi'an (Chang'an): Capital de las dinastías Han y Tang, fue el corazón del Imperio chino durante sus períodos de mayor esplendor. Sin embargo, su posición interior y la degradación ecológica de la región la fueron debilitando.
  • Luoyang: Antigua capital de las dinastías Zhou y Han Oriental, hoy es una ciudad de tamaño mediano sin el peso político de las anteriores.
  • Shanghái: La ciudad más poblada y rica de China nunca ha sido capital del país, precisamente porque su carácter cosmopolita y su historia de influencia extranjera la hacían políticamente incómoda para el Partido Comunista.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años lleva Pekín siendo capital de China?

Pekín lleva siendo capital de China de forma casi ininterrumpida desde 1421, cuando el emperador Yongle la convirtió en capital de la dinastía Ming. Con el paréntesis de la República (1912-1949), cuando la capital fue Nanjing, son más de 600 años de capitalidad.

¿Por qué se llama Beijing y no Peking?

El nombre «Pekín» es una transcripción antigua al español, basada en el dialecto cantones y en pronunciaciones históricas. «Beijing» es la romanización oficial del mandarín estándar según el sistema pinyin, adoptado internacionalmente en la segunda mitad del siglo XX. Ambos nombres se refieren a la misma ciudad; en español se acepta tanto «Pekín» como «Pekín/Beijing».

¿Es Pekín la ciudad más grande de China?

No. Shanghái tiene una población municipal mayor que Pekín, con aproximadamente 24-25 millones de habitantes frente a los 21-22 millones de Pekín. Sin embargo, Pekín es la capital y el centro del poder político del país.

¿Cuántos sitios Patrimonio de la Humanidad tiene Pekín?

Pekín tiene siete sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, el Palacio de Verano, la Gran Muralla, las Tumbas Ming, el Gran Canal y el Palacio de Potala (este último en Tíbet, asociado administrativamente a China). Esta concentración es única en el mundo para una sola ciudad.

¿Qué papel juega el Gran Canal en la historia de Pekín como capital?

El Gran Canal fue absolutamente determinante. Sin él, abastecer a una capital de millones de personas en el árido norte de China habría sido logísticamente inviable. El canal, que conecta Pekín con el delta del río Yangtsé a más de 1.700 kilómetros al sur, garantizaba el flujo de arroz, seda y otras mercancías esenciales. Su construcción y mantenimiento fue una prioridad de todas las dinastías que gobernaron desde Pekín.

¿Podría China cambiar su capital en el futuro?

La idea ha sido discutida en círculos académicos y políticos chinos, especialmente ante problemas como la escasez de agua, la contaminación atmosférica y la megaurbanización desordenada. Sin embargo, el peso histórico, simbólico y logístico de Pekín hace que cualquier traslado sea extraordinariamente improbable a corto o medio plazo. Algunas propuestas hablan de trasladar funciones administrativas secundarias a ciudades satélite como Xiong'an, una nueva ciudad planificada a 100 kilómetros al sur de Pekín.