¿Cuál es la capital de Kazajistán y su historia?
Kazajistán es el país sin salida al mar más grande del mundo, una nación de dimensiones colosales que se extiende desde las orillas del mar Caspio hasta las estepas de Asia Central. Su capital, Astana, es uno de los experimentos urbanísticos más ambiciosos y espectaculares del siglo XXI: una ciudad moderna surgida casi de la nada en medio de la estepa kazaja, convertida en símbolo del renacimiento nacional de un país que durante décadas formó parte de la Unión Soviética. Conocer la historia de Astana es entender la historia reciente de Kazajistán y las aspiraciones de una nación que mira al futuro con determinación.
¿Cuál es la capital de Kazajistán?
La capital de Kazajistán es Astana, ciudad situada en el norte del país, a orillas del río Ishim. Con una población que supera los 1,6 millones de habitantes en 2026, Astana es la segunda ciudad más poblada del país, solo por detrás de Almaty, la antigua capital. Astana es el centro político y administrativo del estado, sede del gobierno, el parlamento, la presidencia y los principales organismos del poder central kazajo.
Localización geográfica
Astana se encuentra a unos 1.000 kilómetros al norte de Almaty, en una llanura esteparia que no destaca especialmente por sus condiciones climáticas: los veranos son calurosos y los inviernos, extremadamente fríos, con temperaturas que pueden descender hasta los 40 grados bajo cero. Esta localización, aparentemente poco atractiva, fue elegida deliberadamente por razones geopolíticas y estratégicas que analizaremos más adelante.
Orígenes históricos: de Aqmoly a Astana
La historia de la ciudad que hoy conocemos como Astana es relativamente breve en términos históricos, pero está marcada por una sucesión de cambios de nombre que refleja las transformaciones políticas que ha vivido la región en los últimos dos siglos.
La fundación como fortaleza rusa (1830)
Los orígenes de la ciudad se remontan a 1830, cuando el Imperio ruso estableció una pequeña fortaleza militar en la estepa kazaja con el nombre de Aqmoly, que en kazajo significa "tumba blanca" o "lugar sagrado blanco". La fortaleza tenía como objetivo principal consolidar la presencia rusa en la región y servir de base para el control del territorio kazajo, que había sido progresivamente incorporado al dominio imperial durante el siglo XVIII.
Durante las décadas siguientes, Aqmoly creció lentamente como centro administrativo y comercial de la estepa. Sin embargo, su desarrollo fue modesto y la ciudad nunca llegó a alcanzar la relevancia de otras poblaciones kazajas más meridionales como Almaty o Shymkent.
Periodo soviético: Akmolinsk y Tselinograd
Con la llegada del poder soviético, la ciudad fue renombrada como Akmolinsk en 1832 y más tarde como Tselinograd, que significa "ciudad de las tierras vírgenes", en 1961. Este último cambio de nombre estuvo directamente relacionado con la campaña de las tierras vírgenes impulsada por Nikita Jrushchov, que buscaba convertir las estepas de Kazajistán en nuevas zonas agrícolas mediante la colonización masiva de tierras hasta entonces incultas.
Durante el periodo soviético, la ciudad creció de forma significativa gracias a la llegada de colonos rusos y de otras nacionalidades soviéticas. Se construyeron fábricas, institutos educativos e infraestructuras urbanas, aunque la ciudad mantuvo un perfil más funcional que estético, característico de la arquitectura soviética de la época.
El regreso a Aqmola y el nuevo nombre Astana
Tras la independencia de Kazajistán en 1991, la ciudad fue renombrada nuevamente como Aqmola en 1992, recuperando su nombre histórico de origen kazajo. Sin embargo, la denominación más importante llegaría en 1998, cuando la ciudad adoptó el nombre de Astana, que en kazajo simplemente significa "capital". El cambio de nombre se produjo de forma simultánea al traslado oficial de la capitalidad del país, consolidando la nueva identidad de la ciudad.
El traslado de la capital: de Almaty a Astana
La decisión de trasladar la capital de Kazajistán desde Almaty hasta la entonces pequeña ciudad de Aqmola fue uno de los movimientos políticos más audaces del presidente Nursultan Nazarbayev, que gobernó el país desde su independencia. El traslado se hizo oficial el 10 de diciembre de 1997 y la nueva capital fue presentada internacionalmente el 10 de junio de 1998.
Razones geopolíticas y estratégicas
Las motivaciones detrás del traslado fueron múltiples y complejas. En primer lugar, Almaty se encontraba en una zona sísmica activa, en las proximidades de las montañas Tian Shan, lo que la hacía vulnerable a terremotos. Además, la ciudad estaba enclavada en el extremo suroriental del país, muy alejada del centro geográfico del vasto territorio kazajo.
Sin embargo, las razones más importantes fueron de carácter político y demográfico. El norte de Kazajistán tenía una importante presencia de población de origen ruso, y el establecimiento de la capital en esa región fue interpretado como una forma de reforzar la soberanía kazaja sobre el territorio y de integrar mejor a todas las regiones del país en el proyecto nacional. El traslado también permitió al gobierno impulsar el desarrollo económico de una región que había quedado relativamente marginada.
El papel del arquitecto Kisho Kurokawa
Para diseñar la nueva capital, el gobierno kazajo organizó un concurso internacional de arquitectura y urbanismo que fue ganado por el arquitecto japonés Kisho Kurokawa en octubre de 1998. Kurokawa, representante del movimiento del metabolismo arquitectónico, concibió un plan director para Astana que combinaba la funcionalidad moderna con referencias a la cultura y la tradición kazajas. Su visión marcó profundamente el desarrollo urbano de la ciudad durante las décadas siguientes.
Arquitectura futurista: la imagen de la nueva Astana
Astana es hoy ampliamente reconocida como una de las ciudades más espectaculares del mundo desde el punto de vista arquitectónico. En pocas décadas, en la estepa kazaja se ha levantado un conjunto de edificios vanguardistas que no tienen nada que envidiar a los grandes centros financieros y administrativos internacionales.
Monumentos y edificios emblemáticos
Entre los edificios más reconocibles de Astana destaca la Torre Baiterek, un monumento que se ha convertido en el símbolo indiscutible de la ciudad. Con una altura de 97 metros y una esfera dorada en la cima, representa el árbol de la vida de la mitología kazaja. Desde su mirador se puede contemplar toda la ciudad y la estepa que la rodea.
El Palacio de Akorda, residencia oficial del presidente, es otro de los edificios más fotografiados de la ciudad, con su cúpula de cristal azul que brilla en el horizonte kazajo. El Parlamento, el Tribunal Supremo y los ministerios se concentran en el nuevo centro administrativo, creando un conjunto urbano de gran coherencia visual.
La carpa Khan Shatyr, diseñada por el arquitecto Norman Foster, es una de las estructuras más originales de la ciudad: una tienda transparente de dimensiones colosales (150 metros de altura) que alberga un parque de ocio interior con temperatura controlada, permitiendo a los residentes disfrutar de actividades al aire libre incluso durante los crudos inviernos de la estepa.
El eje central: el bulevar Nurzhol
El corazón de la nueva Astana es el bulevar Nurzhol, un eje urbano que conecta los principales edificios gubernamentales y monumentales de la ciudad. Este bulevar, que recuerda por su concepción a los grandes bulevares europeos, está flanqueado por edificios de diseño contemporáneo y constituye el escenario de las principales celebraciones y eventos nacionales.
Economía y desarrollo de la capital kazaja
Astana no es solo el centro político de Kazajistán, sino también un motor económico de primera importancia para el país. La ciudad concentra las sedes de las principales empresas estatales, bancos y organismos reguladores, y su economía se basa en el comercio, la producción industrial, el transporte, las comunicaciones y la construcción.
Crecimiento demográfico y económico
El crecimiento de Astana ha sido verdaderamente extraordinario. De ser una ciudad de unos 270.000 habitantes en 1997, cuando se convirtió en capital, Astana ha pasado a albergar más de 1,6 millones de personas en 2026, lo que supone un crecimiento de más del 500% en menos de treinta años. En 2024, la ciudad añadió casi 100.000 nuevos residentes, consolidando su posición como el mayor polo de atracción de población de Kazajistán.
El Producto Interno Bruto regional de Astana creció un 11,6% en 2024, por encima de la media nacional, lo que refleja el dinamismo económico de la capital y su capacidad para atraer inversión nacional e internacional.
Reconocimientos internacionales
En julio de 1999, la UNESCO otorgó a Astana la medalla y el título de Ciudad de la Paz, reconociendo su papel como símbolo de convivencia y desarrollo en una región históricamente compleja. La ciudad también ha sido sede de importantes eventos internacionales, como la Exposición Universal de 2017, que tuvo como tema la energía del futuro y atrajo a millones de visitantes de todo el mundo.
Los cambios de nombre: una historia de identidad
Pocos aspectos de la historia de Astana resultan tan reveladores como la sucesión de cambios de nombre que ha sufrido a lo largo de su existencia. Cada denominación ha reflejado el poder político dominante en cada momento y las aspiraciones identitarias de la sociedad kazaja.
Nur-Sultan: el nombre que no prosperó
En 2019, el gobierno kazajo decidió renombrar la ciudad como Nur-Sultan en honor al expresidente Nursultan Nazarbayev, que había gobernado el país durante casi tres décadas y había promovido la construcción de la nueva capital. Sin embargo, este homenaje en vida resultó polémico y generó críticas dentro y fuera del país.
Cuando en 2022 estallaron protestas populares en Kazajistán que pusieron en cuestión el legado de Nazarbayev, el gobierno del nuevo presidente Kassym-Jomart Tokáyev decidió revertir el cambio y devolver a la ciudad su nombre anterior, Astana. La decisión fue aprobada por referéndum y supuso un reconocimiento implícito de que el nombre personal de un dirigente político no era el más adecuado para la capital de un estado soberano.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la capital actual de Kazajistán?
La capital actual de Kazajistán es Astana, situada en el norte del país. Anteriormente, la capital era Almaty, la ciudad más poblada del país, ubicada en el extremo suroriental. El traslado de la capitalidad se realizó oficialmente en diciembre de 1997.
¿Por qué Kazajistán trasladó su capital de Almaty a Astana?
Las razones principales fueron la vulnerabilidad sísmica de Almaty, la posición excéntrica de esta ciudad en el territorio nacional, la necesidad de reforzar la soberanía kazaja en el norte del país (donde hay una gran presencia de población rusa) y el deseo de impulsar el desarrollo económico de las regiones centrales y septentrionales de Kazajistán.
¿Cuántos habitantes tiene Astana?
En 2026, Astana cuenta con más de 1,6 millones de habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Kazajistán, por detrás de Almaty. Desde que se convirtió en capital en 1997, la ciudad ha multiplicado por más de cinco su población.
¿Qué significa el nombre Astana?
Astana significa simplemente "capital" en lengua kazaja. El nombre fue adoptado en 1998 cuando la ciudad pasó a ser la nueva capital del país. Anteriormente la ciudad se había llamado Aqmoly, Akmolinsk, Tselinograd, Aqmola y, brevemente entre 2019 y 2022, Nur-Sultan.
¿Qué edificios emblemáticos tiene Astana?
Los monumentos más reconocibles de Astana son la Torre Baiterek (97 metros, símbolo de la ciudad), el Palacio de Akorda (residencia presidencial), la carpa Khan Shatyr diseñada por Norman Foster, el Palacio de la Paz y la Reconciliación y el bulevar Nurzhol, el eje central de la nueva ciudad.
¿Kazajistán es un país rico?
Kazajistán es el país más rico de Asia Central gracias a sus enormes reservas de petróleo, gas natural y minerales. Su PIB per cápita es el más alto de la región, aunque la riqueza no se distribuye de manera equitativa entre toda la población. El país ha experimentado un notable crecimiento económico desde su independencia en 1991, impulsado principalmente por los ingresos del sector energético.