Capital de Siria: Damasco y su historia
Damasco es la capital de Siria y una de las ciudades más antiguas del mundo que ha habitado de forma continua desde la Antigüedad. Conocida en árabe como Dimashq y apodada poéticamente la Ciudad del Jazmín, esta metrópolis milenaria ha sido escenario de imperios, conquistas, intercambios culturales y, en tiempos recientes, de uno de los conflictos más devastadores del siglo XXI. Su historia es, en muchos sentidos, la historia de toda la región de Oriente Próximo.
Damasco, capital de Siria: datos básicos
Damasco ocupa el suroeste de Siria, en un oasis formado por el río Barada al pie de las montañas del Antilíbano. Su posición geográfica, entre el desierto y las rutas comerciales hacia el Mediterráneo, Mesopotamia y Arabia, la convirtió desde tiempos remotos en un nudo estratégico de primer orden.
Cifras y características generales
- País: Siria (República Árabe Siria)
- Estatus: Capital y ciudad más grande del país
- Población: Antes de la guerra, la ciudad y su área metropolitana superaban los 2,5 millones de habitantes; el conflicto redujo significativamente esta cifra.
- Altitud: Aproximadamente 690 metros sobre el nivel del mar
- Idioma oficial: Árabe
- Moneda: Libra siria (SYP)
El oasis de Al-Ghuta
La ciudad se extiende sobre el llamado oasis de Al-Ghuta, un fértil territorio de huertas y jardines irrigados por el Barada. Durante siglos, este oasis fue la razón por la que Damasco pudo prosperar en las lindes del desierto sirio. Hoy, la expansión urbana y la guerra han reducido drásticamente la extensión de este espacio verde histórico.
Historia antigua de Damasco
Los primeros indicios de asentamiento en el área de Damasco se remontan al tercer milenio antes de Cristo. Sin embargo, la ciudad adquirió relevancia documentada durante la Edad del Bronce y, sobre todo, con la llegada de los arameos alrededor del siglo XI a.C.
Los arameos y el reino de Aram-Damasco
Los arameos, un pueblo semita, reconocieron el potencial agrícola de la región y establecieron en torno a Damasco un reino que llevaría por nombre Aram-Damasco. Construyeron una elaborada red de canales para distribuir el agua del Barada por toda la llanura, un sistema que los romanos y los califas posteriores mejorarían y que en parte pervive hasta hoy. El reino de Aram-Damasco se convirtió en uno de los estados más prósperos e influyentes de la región, y sus enfrentamientos con los reinos de Israel y Judá son mencionados repetidamente en los textos bíblicos.
Asirios, persas y el periodo helenístico
En el año 732 a.C., el rey asirio Tiglat-Pileser III conquistó Damasco y puso fin al reino arameo. La ciudad pasó después al Imperio Persa aqueménida y fue tomada por Alejandro Magno en el año 332 a.C. Tras la muerte de Alejandro en 323 a.C., Damasco quedó inmersa en las guerras de los Diádocos, y el control de la ciudad pasó alternativamente entre los reinos seléucida y ptolemaico. Durante el periodo helenístico, Damasco experimentó una notable transformación urbana siguiendo los patrones de las ciudades griegas.
Damasco bajo Roma y Bizancio
Los romanos tomaron Damasco en el año 64 a.C. durante la campaña de Pompeyo, y la integraron en la provincia de Siria. La ciudad floreció bajo el dominio romano: se construyó el templo de Júpiter sobre el antiguo santuario arameo de Hadad, se trazó una calle principal con columnatas llamada Via Recta, y la ciudad adquirió el estatus de metrópolis regional. El apóstol Pablo fue convertido al cristianismo en el camino a Damasco, según los relatos bíblicos, y predicó en la ciudad, que ya contaba entonces con una importante comunidad judía. Cuando el Imperio Romano se dividió, Damasco pasó al control del Imperio Bizantino, del que formaría parte hasta el siglo VII.
El periodo islámico y el Califato Omeya
El año 635 marcó un punto de inflexión definitivo en la historia de Damasco: las tropas árabes musulmanas tomaron la ciudad y la integraron en el naciente Imperio Islámico. Apenas 26 años después, Damasco alcanzó el cenit de su poder político.
Damasco, capital del mundo islámico
En el año 661, Muawiya I fundó la dinastía Omeya y eligió Damasco como capital de su califato. Durante casi un siglo, la ciudad fue el centro político, cultural y religioso del mundo islámico, un imperio que se extendía desde la Península Ibérica y el norte de África hasta las fronteras de la India. En este periodo se construyó la Gran Mezquita de los Omeyas, una de las obras de arte islámico más importantes de todos los tiempos, levantada sobre el antiguo templo romano de Júpiter y la catedral cristiana de San Juan Bautista. La mezquita alberga, según la tradición islámica, la cabeza de Juan el Bautista, lo que la convirtió también en lugar de veneración para los cristianos.
El final del Califato Omeya y las dinastías posteriores
En el año 750, los abasíes derrocaron a los Omeyas y trasladaron la capital a Bagdad, iniciando el declive político de Damasco. La ciudad siguió siendo un importante centro comercial y cultural, pero perdió su supremacía política. En los siglos siguientes pasó por manos de los tulúnidas, los fatimíes, los selyúcidas y los cruzados, que nunca llegaron a conquistar la ciudad pero sí atacaron su territorio en varias ocasiones.
Ayyubíes, mamelucos y otomanos
Saladino, el célebre líder kurdo que derrotó a los cruzados y recuperó Jerusalén, gobernó Damasco desde 1174 y la convirtió en capital del Imperio Ayyubí. Tras los ayyubíes llegaron los mamelucos, que en 1260 infligieron una histórica derrota a los mongoles de Hulagu Khan en la batalla de Ain Jalut, salvando a Damasco de una destrucción segura. En 1400, sin embargo, Tamerlán sí arrasó la ciudad y deportó a muchos de sus artesanos. Los otomanos tomaron el control en 1516 y Damasco permaneció bajo su dominio durante cuatro siglos, convirtiéndose en un importante centro de la ruta de peregrinación hacia La Meca.
Damasco en el siglo XX: del mandato francés a la independencia
Tras la Primera Guerra Mundial y la derrota otomana, Siria quedó bajo mandato francés según los acuerdos Sykes-Picot. Los sirios habían proclamado en 1920 un breve Reino Árabe de Siria con Damasco como capital, pero Francia lo suprimió por la fuerza en la batalla de Maysalun. La resistencia a la ocupación francesa culminó en la Gran Revuelta Siria de 1925-1927, en la que Damasco fue bombardeada por las tropas francesas. La independencia definitiva llegó en 1946, y Damasco se convirtió en la capital del nuevo Estado sirio.
El ascenso del Partido Baaz y la familia Asad
Las décadas siguientes estuvieron marcadas por inestabilidad política y golpes de estado sucesivos. En 1963, el Partido Baaz tomó el poder mediante un golpe militar. En 1970, Hafez al-Asad consolidó su control sobre el país en un golpe dentro del partido, y estableció una dictadura que se prolongaría hasta su muerte en el año 2000. Su hijo Bashar al-Asad le sucedió en el poder.
La guerra civil siria y su impacto en Damasco
En marzo de 2011, en el contexto de la Primavera Árabe, estallaron protestas masivas en toda Siria contra el gobierno de Bashar al-Asad. La represión violenta de esas manifestaciones desencadenó una guerra civil que se convertiría en uno de los conflictos más devastadores del siglo XXI.
Damasco durante el conflicto
Aunque Damasco no sufrió la destrucción masiva que padecieron ciudades como Alepo, Homs o Raqqa, sí vivió combates en sus suburbios y sufrió atentados en su centro. Los barrios periféricos de Guta Oriental fueron escenario de algunos de los episodios más dramáticos de la guerra, incluyendo el uso de armas químicas en 2013. El gobierno de Asad, apoyado por Rusia e Irán, mantuvo el control de la capital durante todo el conflicto.
La caída de Asad y el nuevo escenario (2024)
En diciembre de 2024, una coalición de grupos rebeldes lanzó una ofensiva relámpago que en pocos días llegó a las puertas de Damasco. El 8 de diciembre de 2024, Bashar al-Asad abandonó el país y los rebeldes tomaron el control de la capital, poniendo fin a más de 50 años de gobierno del clan Asad. Damasco inició así una nueva etapa en su historia, con un horizonte lleno de incertidumbres pero también de esperanzas de reconstrucción.
El patrimonio histórico de Damasco
A pesar de los conflictos, Damasco conserva un patrimonio histórico extraordinario que la UNESCO reconoció al incluir su ciudad vieja en la Lista del Patrimonio Mundial en 1979.
La Ciudad Vieja y sus monumentos
La Ciudad Vieja de Damasco es uno de los cascos históricos más ricos de Oriente Próximo. Sus calles estrechas y laberínticas albergan mezquitas, iglesias, caravasares, baños públicos (hammam) y viviendas con patios interiores que se remontan a distintas épocas históricas. Entre sus monumentos más destacados figuran:
- La Gran Mezquita Omeya: construida entre 705 y 715, es una de las mezquitas más antiguas y hermosas del mundo islámico.
- El Palacio Azm: residencia otomana del siglo XVIII, hoy convertida en museo.
- La Calle Recta (Via Recta): eje urbano mencionado en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, que aún recorre la ciudad vieja.
- El Mausoleo de Saladino: tumba del famoso líder ayyubí, situada junto a la Gran Mezquita.
- El barrio cristiano de Bab Tuma: uno de los barrios cristianos habitados de forma continua más antiguos del mundo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la capital de Siria?
La capital de Siria es Damasco, conocida en árabe como Dimashq. Es también la ciudad más grande del país y uno de los asentamientos humanos continuamente habitados más antiguos del mundo, con una historia documentada que se remonta al tercer milenio antes de Cristo.
¿Es Damasco la ciudad habitada más antigua del mundo?
Damasco es frecuentemente citada como una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo, junto con Jericó, Biblos y Alepo. La evidencia arqueológica sitúa los primeros asentamientos en el área hacia el 3000 a.C., aunque el debate entre historiadores sobre cuál es exactamente la ciudad más antigua sigue abierto.
¿Qué significa el apodo «Ciudad del Jazmín»?
Damasco ha sido llamada la Ciudad del Jazmín por la tradición de cultivar jazmín en los jardines de sus casas y patios interiores. El jazmín de Damasco es una variedad muy apreciada por su intenso aroma, y su presencia en la ciudad se remonta a siglos atrás. Este apodo refleja también la imagen histórica de Damasco como una ciudad de cultura refinada y belleza urbana.
¿Cuándo fue Damasco la capital del Califato Omeya?
Damasco fue la capital del Califato Omeya desde el año 661, cuando Muawiya I fundó la dinastía y estableció allí su sede, hasta el año 750, cuando los abasíes derrocaron a los Omeyas y trasladaron la capital a Bagdad. Durante ese período, Damasco fue el centro político y cultural del mundo islámico, que se extendía desde la Península Ibérica hasta el subcontinente indio.
¿Qué pasó con Damasco durante la guerra civil siria?
Aunque Damasco no fue destruida como otras ciudades sirias, sí sufrió combates en sus suburbios, atentados en zonas céntricas y el terrible ataque con armas químicas de 2013 en el suburbio de Guta Oriental. El gobierno de Asad mantuvo el control de la capital hasta diciembre de 2024, cuando una coalición rebelde la tomó y Asad huyó del país.
¿Está Damasco en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO?
Sí. La Ciudad Vieja de Damasco fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979. Su casco histórico es uno de los más ricos de Oriente Próximo y alberga monumentos de gran valor como la Gran Mezquita Omeya, el Palacio Azm, la antigua Calle Recta y numerosas iglesias, mezquitas y baños históricos.