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Ciudades afectadas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki

Publicado 21. mayo 2026

Ciudades afectadas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki

Las únicas dos ciudades en la historia que han sufrido el impacto devastador de una bomba atómica son Hiroshima y Nagasaki, ambas en Japón. Los ataques se produjeron en agosto de 1945, en los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, y causaron una destrucción sin precedentes que cambió para siempre la percepción de la humanidad sobre la guerra y sobre la tecnología nuclear. Comprender qué ocurrió en esas dos ciudades, sus consecuencias a largo plazo y el camino que ambas recorrieron hacia la recuperación es fundamental para entender uno de los episodios más dramáticos del siglo XX.

El contexto histórico de los bombardeos

El final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico

En el verano de 1945, la Segunda Guerra Mundial en Europa había concluido con la derrota de la Alemania nazi en mayo, pero el conflicto continuaba con enorme intensidad en el teatro del Pacífico. Japón seguía resistiendo a pesar de que su situación militar era desesperada: las ciudades japonesas eran bombardeadas regularmente por la aviación estadounidense, el bloqueo naval asfixiaba la economía del país y las previsiones de una invasión terrestre estimaban que podría costar entre 250.000 y un millón de bajas aliadas, además de millones de bajas japonesas.

El proyecto Manhattan, el programa secreto de los Estados Unidos para desarrollar armas nucleares, había culminado el 16 de julio de 1945 con la primera prueba nuclear de la historia en el desierto de Nuevo México. La nueva arma estaba lista para ser usada, y la administración del presidente Harry Truman tomó la decisión de emplearla contra Japón para forzar una rendición rápida y evitar la invasión terrestre.

La decisión de atacar ciudades japonesas

El comité que asesoró al gobierno estadounidense eligió los objetivos con criterios militares y psicológicos. Se buscaban ciudades que no hubieran sido ya muy dañadas por bombardeos convencionales, para poder evaluar con precisión el efecto de la nueva arma, y que tuvieran una importancia industrial o militar suficiente para justificar el ataque. Hiroshima fue seleccionada por ser sede del Segundo Ejército General japonés y albergar importantes instalaciones militares. Nagasaki, un importante puerto industrial, fue la segunda opción tras Kokura, que quedó descartada ese día por la cobertura de nubes.

Hiroshima: el primer ataque nuclear de la historia

El 6 de agosto de 1945

A las 8:15 de la mañana del lunes 6 de agosto de 1945, el bombardero B-29 Enola Gay, pilotado por el coronel Paul Tibbets, soltó sobre el centro de Hiroshima la bomba de uranio conocida como Little Boy. La bomba detonó a aproximadamente 600 metros de altura sobre la ciudad, liberando una energía equivalente a 15.000 toneladas de TNT en una fracción de segundo.

La explosión generó una bola de fuego cuya temperatura en el epicentro superó el millón de grados Celsius. En un radio de aproximadamente 1,6 kilómetros desde el punto de detonación, prácticamente todo fue destruido de forma instantánea. La onda expansiva arrasó edificios en un radio mucho más amplio, y el incendio posterior consumió gran parte de lo que había quedado en pie. En el momento del impacto, Hiroshima tenía entre 350.000 y 400.000 habitantes, de los cuales una parte significativa estaban en la ciudad ese día.

Víctimas y devastación

Las estimaciones sobre el número de víctimas varían, pero las más aceptadas indican que entre 70.000 y 80.000 personas murieron de forma inmediata o en los primeros días tras el ataque. Para finales de 1945, las muertes atribuibles al bombardeo de Hiroshima se estiman en torno a 140.000 personas, aunque la cifra exacta es difícil de determinar debido a la destrucción casi total de los registros locales. Las causas de muerte incluyeron las quemaduras masivas producidas por la bola de fuego, los traumatismos causados por la onda expansiva y el derrumbe de edificios, y los efectos agudos de la radiación.

Entre los supervivientes, conocidos en japonés como hibakusha (literalmente "personas afectadas por la bomba"), muchos sufrieron durante años y décadas las consecuencias de la exposición a la radiación: un aumento significativo en la incidencia de leucemia y otros tipos de cáncer, daños genéticos y problemas de salud crónicos. Además, los hibakusha enfrentaron un estigma social severo en la propia sociedad japonesa, donde el miedo a los efectos de la radiación llevó a muchos a ser discriminados en el empleo y en los matrimonios.

Nagasaki: el segundo y último ataque nuclear

El 9 de agosto de 1945

Tan solo tres días después del ataque sobre Hiroshima, el 9 de agosto de 1945, los Estados Unidos lanzaron la segunda bomba atómica. El objetivo primario ese día era la ciudad de Kokura, pero la espesa cobertura de nubes impidió la visión directa necesaria para el bombardeo. El B-29 Bockscar, pilotado por el mayor Charles Sweeney, se dirigió entonces hacia el objetivo alternativo: Nagasaki.

La bomba de plutonio, denominada Fat Man por su forma redondeada, detonó a las 11:02 de la mañana a aproximadamente 500 metros de altura sobre el barrio de Urakami en Nagasaki. La potencia de la explosión fue mayor que la de Hiroshima, equivalente a 21.000 toneladas de TNT, pero la topografía montañosa de Nagasaki limitó en cierta medida el área de devastación.

Consecuencias en Nagasaki

Las estimaciones de víctimas en Nagasaki sitúan la cifra de muertos para finales de 1945 en torno a 70.000 u 80.000 personas, aunque algunas fuentes apuntan a cifras algo menores. La destrucción fue devastadora en el sector norte de la ciudad, especialmente en el barrio de Urakami, que albergaba la mayor concentración de católicos de Japón; la catedral de Urakami, la mayor del país, quedó completamente destruida. Al igual que en Hiroshima, miles de supervivientes padecieron durante décadas los efectos de la exposición a la radiación.

Efectos de la radiación: consecuencias a largo plazo

Enfermedades relacionadas con la radiación

La radiación liberada por las bombas atómicas afectó a las víctimas de formas distintas según su proximidad al epicentro y la exposición recibida. Los efectos inmediatos incluyeron el síndrome de radiación aguda, caracterizado por náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del cabello y hemorragias. Para muchas personas en el perímetro exterior de las zonas de destrucción inmediata, la muerte llegó no en el momento del impacto sino en los días y semanas siguientes, a causa de esta irradiación aguda.

A largo plazo, los estudios sobre los hibakusha realizados durante décadas por investigadores japoneses y estadounidenses han documentado un aumento estadísticamente significativo en la incidencia de leucemia (con el pico máximo entre 5 y 10 años después de los bombardeos) y de múltiples tipos de cáncer sólido. Aproximadamente entre el 15 y el 20 % de las muertes posteriores directamente atribuibles a los bombardeos se deben a enfermedades por radiación.

El concepto de hibakusha

El gobierno japonés reconoció oficialmente a los hibakusha como categoría especial de víctimas y estableció en 1957 la Ley de Atención Médica para los Supervivientes de la Bomba Atómica, que garantizaba asistencia sanitaria gratuita a este colectivo. En 2023 se estimaba que aún vivían en Japón alrededor de 113.000 hibakusha reconocidos oficialmente, con una edad media superior a los ochenta años.

La rendición de Japón y el fin de la guerra

Seis días después del bombardeo de Nagasaki, el 15 de agosto de 1945, el emperador Hirohito anunció por radio la rendición incondicional de Japón ante las potencias aliadas. Esta fue la primera vez en la historia que el pueblo japonés escuchó directamente la voz de su emperador, un acontecimiento de gran impacto emocional y simbólico. La rendición formal se firmó el 2 de septiembre de 1945 a bordo del acorazado USS Missouri en la bahía de Tokio, poniendo fin definitivo a la Segunda Guerra Mundial.

El papel que los bombardeos atómicos desempeñaron en la decisión japonesa de rendirse ha sido objeto de debate histórico durante décadas. Algunos historiadores argumentan que la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Japón, producida el 8 de agosto, fue igualmente determinante. Otros subrayan que Japón ya había iniciado contactos diplomáticos para explorar una posible rendición antes de los ataques nucleares.

Reconstrucción y memoria: Hiroshima y Nagasaki hoy

El camino hacia la recuperación

La reconstrucción de ambas ciudades comenzó inmediatamente después del fin de la guerra. El gobierno japonés declaró a Hiroshima "Ciudad Memorial de la Paz" en agosto de 1949, y el Parlamento aprobó la ley que le permitió acceder a fondos especiales para la reconstrucción. Nagasaki siguió un camino similar, aunque de forma algo más discreta. Ambas ciudades se recuperaron de forma notable en las décadas posteriores y hoy son urbes modernas y activas.

En Hiroshima, la Cúpula Genbaku (Domo de la Bomba Atómica), el único edificio que quedó en pie cerca del epicentro de la explosión, fue preservado intencionadamente como símbolo de la catástrofe y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. El Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, con más de 120.000 metros cuadrados, alberga el Museo Memorial de la Paz y numerosos monumentos y memoriales.

La ceremonia anual del 6 de agosto

Desde 1947, cada 6 de agosto se celebra en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima una ceremonia conmemorativa a la que asisten autoridades locales, nacionales e internacionales, supervivientes y representantes de numerosos países. El acto incluye un minuto de silencio a las 8:15, la hora exacta de la detonación, y el toque de una campana de paz. La ceremonia es un llamamiento anual a la abolición de las armas nucleares y al compromiso con la paz mundial.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas ciudades han sido atacadas con bombas atómicas en la historia?

Solo dos ciudades han sido atacadas con bombas atómicas en toda la historia: Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, y Nagasaki, el 9 de agosto de 1945. Ambas se encuentran en Japón y los ataques fueron realizados por las fuerzas armadas de los Estados Unidos durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

¿Cuántas personas murieron en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki?

Las estimaciones varían según las fuentes, pero se calcula que las explosiones y sus efectos inmediatos causaron la muerte de aproximadamente 70.000 a 80.000 personas en Hiroshima y entre 40.000 y 80.000 en Nagasaki. Para finales de 1945, incluyendo las muertes por radiación en los meses siguientes, las cifras totales se elevan a unas 140.000 víctimas en Hiroshima y entre 60.000 y 80.000 en Nagasaki.

¿Qué tipos de bombas se usaron en Hiroshima y Nagasaki?

En Hiroshima se utilizó una bomba de uranio enriquecido conocida como Little Boy, con una potencia equivalente a 15.000 toneladas de TNT. En Nagasaki se empleó una bomba de plutonio llamada Fat Man, con una potencia equivalente a 21.000 toneladas de TNT. Ambas utilizaban el principio de fisión nuclear, aunque con diseños y materiales fisibles distintos.

¿Sigue siendo peligrosa la radiación en Hiroshima y Nagasaki hoy en día?

No. Los niveles de radiación en ambas ciudades son en la actualidad completamente normales y no presentan ningún riesgo para la salud. A diferencia de un accidente nuclear como el de Chernobyl, donde el reactor incendiado siguió emitiendo radiación durante mucho tiempo, las bombas atómicas produjeron una liberación de radiación concentrada en el momento de la explosión. La radiación residual desapareció en los años posteriores al ataque.

¿Qué es la Cúpula de Genbaku y por qué es importante?

La Cúpula de Genbaku es el único edificio que permaneció en pie (aunque en ruinas) en las proximidades del epicentro de la explosión de Hiroshima. Se trata del antiguo edificio de la Cámara de Comercio e Industria de Hiroshima. Fue preservado deliberadamente como símbolo de la catástrofe nuclear y como llamamiento a la paz. En 1996 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es hoy uno de los monumentos más visitados y reconocidos de Japón.

¿Qué significa la palabra hibakusha?

La palabra hibakusha procede del japonés y significa literalmente "persona afectada por la explosión" o "persona expuesta a la bomba". Es el término oficial con el que el gobierno japonés designa a los supervivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, así como a sus descendientes directos en algunos contextos. El reconocimiento oficial como hibakusha da derecho a asistencia sanitaria gratuita en Japón.