La verdadera tumba de Cristóbal Colón: Sevilla o Santo Domingo
Cinco siglos después de su muerte, Cristóbal Colón sigue siendo objeto de disputa incluso en lo que respecta a su lugar de reposo eterno. Dos ciudades —Sevilla, en España, y Santo Domingo, en la República Dominicana— reclaman con argumentos propios albergar sus auténticos restos mortales. Un largo historial de traslados, un hallazgo arqueológico del siglo XIX y, finalmente, el análisis genético han convertido esta cuestión en uno de los debates historiográficos más llamativos de la era moderna. El estudio de ADN publicado en octubre de 2024 por la Universidad de Granada inclina la balanza hacia Sevilla, aunque la controversia no puede darse por cerrada del todo mientras la República Dominicana se niegue a someter sus propios restos a pruebas científicas equivalentes.

Una odisea de cinco siglos: los traslados de los restos de Colón
Cristóbal Colón falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Sus restos fueron depositados inicialmente en el convento de San Francisco de esa ciudad y, en 1509, trasladados al Monasterio de Santa María de las Cuevas —la Cartuja de Sevilla—, atendiendo a su deseo de ser enterrado en tierras americanas, entonces aún imposible de cumplir.
En 1541, María de Toledo, viuda de Diego Colón e hija política del almirante, solicitó y obtuvo el traslado de los restos a la Catedral Primada de Santo Domingo, en la isla La Española. Allí permanecieron durante más de doscientos cincuenta años. En 1795, el Tratado de Basilea cedió a Francia la parte oriental de la isla, y las autoridades coloniales españolas decidieron no dejar los restos del descubridor en territorio ajeno: los exhumaron y los trasladaron a La Habana, Cuba, en 1796.
Tras la derrota en la guerra hispanonorteamericana de 1898 y la pérdida de Cuba, España repatrió los restos a la Catedral de Sevilla, donde llegaron en 1899 y fueron depositados en el monumental sepulcro obra del escultor Arturo Mélida —el célebre féretro sostenido por cuatro reyes— que puede verse hoy en el interior del templo.
El hallazgo de 1877 y el inicio de la controversia
El problema surgió en 1877, cuando durante unas obras de restauración en la Catedral de Santo Domingo apareció una caja de plomo con fragmentos óseos y una inscripción que rezaba, en latín, algo equivalente a "Descubridor de América, Cristóbal Colón". El hallazgo fue anterior a la exhumación para Cuba en dos décadas de antigüedad, lo que abría una pregunta perturbadora: ¿se habían llevado a La Habana —y después a Sevilla— los restos correctos, o se había producido una confusión y los auténticos restos nunca salieron de Santo Domingo?
Las autoridades dominicanas se aferraron a ese hallazgo. Los restos descubiertos en 1877 se conservaron primero en la propia catedral y, en 1992, fueron trasladados al Faro a Colón, un monumento conmemorativo inaugurado ese año en Santo Domingo Este con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América. La República Dominicana mantiene oficialmente que los verdaderos restos del almirante se encuentran en ese enclave.
El análisis de ADN: la ciencia toma partido por Sevilla
En 2003, el catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Granada José Antonio Lorente inició un proyecto de análisis genético a partir de los restos conservados en la Catedral de Sevilla. Para ello, se tomaron muestras de los huesos atribuidos al almirante y se compararon con el ADN mitocondrial —transmitido por vía materna— de su hijo Hernando Colón, también enterrado en Sevilla, y de su hermano Diego, cuyos restos se hallaban en la Cartuja sevillana.
En 2006 se anunció una primera concordancia entre los perfiles genéticos de los restos de Sevilla y los de Diego Colón, lo que apuntaba a que, al menos en parte, los huesos sevillanos pertenecían a la misma línea materna que el hermano del almirante. Sin embargo, la cantidad de material genético era escasa y la metodología de la época dejaba margen a la incertidumbre.
El estudio definitivo de 2024: veinte años de investigación
En octubre de 2024, tras más de dos décadas de trabajo y la aplicación de técnicas forenses de última generación, el equipo de Lorente presentó sus conclusiones en el documental Colón ADN: Su verdadero origen, emitido por RTVE. El estudio comparó muestras de los restos de Sevilla con el ADN de varios descendientes y familiares del almirante e incorporó el análisis del cromosoma Y —transmitido por vía paterna— además del ADN mitocondrial.
Las conclusiones fueron categóricas para los investigadores: los restos de la Catedral de Sevilla corresponden a Cristóbal Colón. El perfil genético coincide con el de su hijo Hernando y presenta coherencia con los marcadores esperados en la línea paterna. Como hallazgo añadido y mediáticamente relevante, el estudio señaló que el perfil genético de Colón es compatible con el de un sefardí del Mediterráneo occidental, lo que aportaría nueva evidencia a la hipótesis de que el almirante no era genovés de origen, sino judío hispanoportugués converso.
No obstante, la comunidad científica recibió los resultados con cautela. Algunos expertos, entre ellos un exdirector del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de España, señalaron que el documental no presentó los datos brutos del análisis ni el protocolo detallado de las pruebas, por lo que reclamaron la publicación en una revista científica revisada por pares antes de dar el debate por zanjado.
La negativa dominicana: la pieza que falta
El punto débil de cualquier conclusión definitiva es la actitud de la República Dominicana. Las autoridades del país nunca han autorizado que los restos custodiados en el Faro a Colón sean sometidos a un análisis de ADN comparable al realizado en Sevilla. El equipo de Lorente se ofreció en repetidas ocasiones a extender su estudio a esos restos, pero las peticiones no recibieron respuesta oficial.
Mientras esa prueba no se realice, subsiste una posibilidad que la ciencia no puede descartar: que los fragmentos óseos de Santo Domingo sean también, al menos en parte, genuinos. Los traslados del siglo XVIII se produjeron en condiciones logísticas imprecisas, y resulta históricamente plausible que, ya fuera por error, ya por la fragmentación natural de los huesos a lo largo del tiempo, parte de los restos de Colón quedara en Santo Domingo mientras otra fracción viajaba a Cuba y finalmente a Sevilla.
Estado de la cuestión en 2026
En 2026, el consenso científico mayoritario sitúa los restos de Cristóbal Colón —o la mayor parte de ellos— en la Catedral de Sevilla, respaldado por los análisis de ADN del equipo de la Universidad de Granada. La República Dominicana mantiene su postura institucional sin variaciones, sin haber permitido pruebas genéticas en sus restos y sin haber modificado la presentación del Faro a Colón como lugar de reposo del almirante. El debate permanece técnicamente abierto en tanto no exista una comparación directa entre ambos conjuntos de restos, aunque la negativa dominicana a cualquier análisis hace que ese escenario sea difícil de concretar a corto plazo.
Preguntas frecuentes
¿Dónde están los restos de Cristóbal Colón según la ciencia?
Según el análisis de ADN realizado durante más de veinte años por el equipo del forense José Antonio Lorente, de la Universidad de Granada, los restos conservados en la Catedral de Sevilla pertenecen a Cristóbal Colón. Las pruebas genéticas mostraron concordancia con el ADN de su hijo Hernando y de su hermano Diego, también enterrados en Sevilla.
¿Por qué la República Dominicana también reclama los restos de Colón?
En 1877 se descubrió en la Catedral de Santo Domingo una caja con fragmentos óseos e inscripciones que los atribuían a Colón. Las autoridades dominicanas sostienen que los restos que se trasladaron a Cuba en 1796 no eran los auténticos, y que los verdaderos nunca salieron de Santo Domingo. Esos restos se conservan hoy en el Faro a Colón, inaugurado en 1992.
¿Es posible que los restos estén divididos entre Sevilla y Santo Domingo?
Sí, es una hipótesis que la ciencia no descarta. Los traslados del siglo XVIII se realizaron en condiciones poco rigurosas, y los restos de Colón eran ya fragmentarios. Es posible que parte de los huesos permaneciera en Santo Domingo mientras la mayoría viajaba a Cuba y después a Sevilla. Solo una prueba de ADN sobre los restos dominicanos podría aclarar este punto.
¿Qué reveló el estudio de ADN de 2024 sobre el origen de Colón?
Además de confirmar la identidad de los restos sevillanos, el estudio presentado en octubre de 2024 señaló que el perfil genético de Colón es compatible con el de un judío sefardí del Mediterráneo occidental. Esto refuerza la teoría de que el almirante no era genovés de nacimiento, sino posiblemente converso de origen hispanoportugués, aunque la publicación científica formal de estos datos estaba pendiente de revisión por pares en el momento de su anuncio.
¿Dónde está la tumba de Colón que se puede visitar?
En la Catedral de Sevilla se encuentra el monumento funerario más conocido, una obra del escultor Arturo Mélida que representa el féretro del almirante sostenido por cuatro figuras que simbolizan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra. En Santo Domingo, la República Dominicana exhibe sus propios restos en el Faro a Colón, en Santo Domingo Este, también visitable.