Por qué Van Gogh se cortó la oreja: el incidente de Arlés
En la madrugada del 23 de diciembre de 1888, en la localidad francesa de Arlés, Vincent van Gogh se mutiló la oreja izquierda y entregó el fragmento a una mujer llamada Rachel. La policía lo encontró al amanecer inconsciente por la hemorragia. Aquel episodio se convertiría en uno de los sucesos más analizados y debatidos de toda la historia del arte, y más de un siglo después la causa exacta sigue siendo objeto de investigación académica. Lo que la ciencia, la historia y el análisis de documentos originales han revelado ofrece un cuadro mucho más complejo que el de la simple "locura" con que se suele despachar el asunto.
La noche en la Casa Amarilla
Desde octubre de 1888, Van Gogh compartía la llamada Casa Amarilla de Arlés con el pintor Paul Gauguin. La convivencia, que en un principio Van Gogh concibió como la fundación de una colonia de artistas en el sur de Francia, fue deteriorándose a una velocidad notable. Ambos tenían temperamentos y métodos de trabajo opuestos: Gauguin trabajaba desde la memoria y la imaginación; Van Gogh insistía en pintar directamente del natural. Las discusiones se repetían y la tensión acumulada llegó a un punto de quiebre. Esa noche, Gauguin amenazó con marcharse definitivamente. Poco después, Van Gogh se cortó gran parte de la oreja izquierda con una navaja de afeitar.
Según la descripción que el propio Gauguin incluyó en su autobiografía, al salir de la casa encontró un charco de sangre y huyó a dormir a un hotel. A la mañana siguiente, la policía localizó a Van Gogh inconsciente en la cama, cubierto de sangre. Fue trasladado al hospital de Arlés, donde lo atendió el doctor Félix Rey.
La herida real: más que el lóbulo
Durante décadas se divulgó que Van Gogh se había cortado únicamente el lóbulo de la oreja. La investigadora de arte Bernadette Murphy, tras siete años de estudio y el hallazgo de un dibujo anatómico realizado por el propio doctor Rey, demostró en su libro Van Gogh's Ear: The True Story (2016) que la mutilación fue mucho más severa: Van Gogh se amputó casi la totalidad de la oreja, seccionando una arteria, lo que explica la cantidad de sangre y la gravedad de su estado cuando fue encontrado.
¿A quién entregó la oreja?
La tradición popular sostenía que Van Gogh entregó el fragmento a una prostituta de un burdel local llamada Rachel, envuelto en papel de periódico, con el encargo de que lo "guardara bien". La investigación de Murphy corrigió también este detalle: Rachel era en realidad una joven del pueblo que trabajaba como limpiadora en varios locales del barrio y que posiblemente conocía al pintor. La entrega del trozo de oreja a esta mujer ha sido interpretada de diversas maneras, desde un gesto de afecto confuso hasta un acto de autopunición simbólica.
Las principales teorías sobre la causa
Ninguna teoría ha logrado imponerse de forma definitiva como explicación única. Los historiadores y médicos han propuesto varias hipótesis, que no son mutuamente excluyentes.
El conflicto con Gauguin
La explicación más ampliamente documentada vincula el episodio a la crisis producida por la inminente partida de Gauguin. Para Van Gogh, que depositaba en esa convivencia esperanzas personales y artísticas enormes, el abandono supuso un derrumbe emocional. La confrontación de aquella noche habría desencadenado un episodio disociativo en el que el pintor actuó sin control consciente de sus actos, algo que él mismo confirmó al despertar en el hospital sin recordar lo sucedido.
El anuncio de la boda de Theo
El historiador Martin Bailey sostuvo en su obra Studio of the South: Van Gogh in Provence (2016) que una carta de Theo van Gogh, el hermano y principal sostén económico y emocional de Vincent, había llegado ese mismo día anunciando su compromiso matrimonial con Johanna Bonger. Para Van Gogh, la relación con Theo era prácticamente la única fuente estable de apoyo en su vida. La noticia de que Theo iba a tener una familia propia pudo haber precipitado el colapso junto con el conflicto con Gauguin, convirtiéndose en el detonante final.
La enfermedad mental
Entre 1922 y 1981 más de 150 médicos emitieron un diagnóstico retrospectivo de Van Gogh. Los resultados reflejan la dificultad del caso: epilepsia (diagnosticada en 55 ocasiones), psicosis (41), esquizofrenia (13) y trastornos de personalidad (10), entre otras categorías. La investigación psiquiátrica más reciente señala que el cuadro de Van Gogh respondería a una comorbilidad, es decir, la combinación de varios trastornos simultáneos: indicios de trastorno bipolar, rasgos de trastorno límite de la personalidad, y una severa adicción al alcohol —en particular al absenta— agravada por una nutrición deficiente. Esta combinación de factores habría hecho al pintor especialmente vulnerable a episodios de descontrol.
El consumo de absenta y el alcohol
El abuso de absenta, bebida muy popular en los círculos artísticos de la época y que contenía compuestos potencialmente neurotóxicos como la tujona, ha sido señalado como factor agravante. Un estudio del Hospital Universitario de Groninga apuntó además que, durante su hospitalización posterior, Van Gogh experimentó episodios de psicosis relacionados con el síndrome de abstinencia alcohólica, lo que sugiere una dependencia grave que influyó directamente en su inestabilidad mental.
La teoría psicoanalítica
Algunos investigadores de orientación psicoanalítica han propuesto que la automutilación fue la expresión de una atracción reprimida hacia Gauguin y que la oreja amputada funcionó simbólicamente como un acto de autocastración. Esta hipótesis, aunque ha generado debate académico, carece de base documental directa y es rechazada por la mayoría de los historiadores del arte.
La vida de Van Gogh después del incidente
El episodio marcó un punto de inflexión en la trayectoria vital del pintor. Tras ser dado de alta, Van Gogh ingresó voluntariamente en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy-de-Provence, donde permaneció entre mayo de 1889 y mayo de 1890. En ese período de internamiento creó algunas de sus obras más célebres, entre ellas La noche estrellada. Su correspondencia de aquella etapa revela a un hombre consciente de su fragilidad pero determinado a seguir pintando como única forma de mantener la cordura.
En julio de 1890, poco más de un año después de abandonar el sanatorio, Van Gogh murió en Auvers-sur-Oise a los 37 años, por una herida de bala cuyo origen —suicidio o accidente— continúa siendo objeto de debate histórico.
Preguntas frecuentes
¿Van Gogh se cortó toda la oreja o solo el lóbulo?
La investigadora Bernadette Murphy demostró, a partir de un dibujo anatómico del médico que le trató, que Van Gogh se amputó casi la totalidad de la oreja izquierda, no solo el lóbulo como se creyó durante mucho tiempo. La herida seccionó una arteria y produjo una hemorragia grave.
¿A quién le entregó Van Gogh su oreja?
La tradición la identificaba como una prostituta llamada Rachel. La investigación de Bernadette Murphy concluyó que se trataba de una joven trabajadora del barrio que hacía labores de limpieza en varios locales, no necesariamente de un burdel.
¿Qué enfermedad tenía Van Gogh?
No existe un diagnóstico consensuado. La investigación psiquiátrica actual apunta a una comorbilidad: indicios de trastorno bipolar y trastorno límite de la personalidad, agravados por alcoholismo severo y malnutrición. Históricamente también se ha diagnosticado epilepsia del lóbulo temporal y episodios psicóticos.
¿Tuvo algo que ver Gauguin en el incidente?
Gauguin no hirió a Van Gogh; el pintor se mutiló a sí mismo. Sin embargo, la inminente partida de Gauguin esa misma noche es considerada el detonante más directo del episodio, junto, posiblemente, con la noticia de la boda de su hermano Theo recibida el mismo día.
¿Recordaba Van Gogh haberse cortado la oreja?
No. Cuando despertó en el hospital, Van Gogh no tenía ningún recuerdo de lo ocurrido aquella noche. Este dato ha llevado a los investigadores a hablar de un episodio disociativo agudo, compatible con las hipótesis de psicosis o de un estado alterado de conciencia por la combinación de alcohol y crisis mental.