CCitopendia

Pene: anatomía, partes y funciones principales

Publicado 21. mayo 2026

¿Qué es el pene y cuáles son sus funciones principales?

El pene es uno de los órganos más estudiados de la anatomía masculina y, al mismo tiempo, uno de los que genera más preguntas desde el punto de vista médico y educativo. Comprender su estructura y sus funciones fisiológicas resulta fundamental tanto para la salud reproductiva como para el bienestar general del hombre. En este artículo se aborda, desde una perspectiva exclusivamente científica y clínica, qué es el pene, cuáles son sus partes y qué papel desempeña en el organismo.

Definición anatómica del pene

El pene es un órgano externo del aparato reproductor masculino, compuesto principalmente por tejido eréctil, tejido conjuntivo, vasos sanguíneos, nervios y la uretra. Forma parte de los órganos genitales externos del hombre y cumple funciones tanto en la reproducción como en la excreción urinaria.

Desde el punto de vista morfológico, el pene adulto presenta una gran variabilidad individual en cuanto a tamaño y forma, variabilidad que la literatura médica considera completamente normal. Su longitud y circunferencia no guardan correlación directa con la función reproductiva ni con la capacidad eréctil.

Ubicación y relación con estructuras vecinas

El pene se sitúa por delante del escroto y por debajo del pubis. Su base se fija a la región perineal mediante la raíz del pene, mientras que el cuerpo libre queda suspendido por el ligamento suspensorio del pene, una estructura fibrosa que lo ancla a la sínfisis del pubis.

Composición tisular básica

Histológicamente, el pene está recubierto por una capa de piel muy elástica y fina, bajo la cual se encuentran la fascia superficial y la fascia profunda o fascia de Buck. Dentro de esta envoltura se alojan los tres cuerpos eréctiles: los dos cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso, todos ellos envueltos por la túnica albugínea, una vaina fibrosa de gran resistencia.

Partes del pene: descripción detallada

Anatómicamente, el pene se divide en tres segmentos claramente diferenciables: la raíz, el cuerpo y el glande. Cada segmento presenta características estructurales propias y cumple funciones específicas.

La raíz del pene

La raíz es la porción proximal y fija del pene, situada dentro del periné. Está compuesta por los pilares del pene (extensiones proximales de los cuerpos cavernosos que se insertan en las ramas isquiopubianas) y el bulbo del pene (la expansión proximal del cuerpo esponjoso). Estos componentes están rodeados por los músculos isquiocavernosos y bulboesponjoso, cuya contracción contribuye a la erección y a la eyaculación.

El cuerpo del pene

El cuerpo, también denominado tronco o eje, es la porción libre y visible del pene en estado flácido. En su interior se alojan los tres cuerpos eréctiles: los dos cuerpos cavernosos en posición dorsal y el cuerpo esponjoso en posición ventral, recorrido longitudinalmente por la uretra peneana. Los cuerpos cavernosos son los responsables principales de la rigidez durante la erección, ya que su tejido lacunar se llena de sangre a presión elevada.

El glande

El glande es la parte distal del pene, formada exclusivamente por la expansión terminal del cuerpo esponjoso. Presenta una elevada densidad de terminaciones nerviosas sensitivas, lo que lo convierte en una zona de gran sensibilidad. En su vértice se localiza el meato uretral externo, el orificio por el que se expulsan tanto la orina como el semen. El surco que separa el glande del cuerpo recibe el nombre de surco balanoprepucial.

El prepucio y el frenillo

En los varones no circuncidados, el glande está cubierto por el prepucio, un pliegue cutáneo retráctil que protege la mucosa del glande. El frenillo es una pequeña banda de tejido conectivo ubicada en la cara ventral del glande que une el prepucio con el glande y contribuye a su retracción.

Los cuerpos eréctiles: estructura y función

Los cuerpos eréctiles son el elemento estructural clave para la función eréctil. Su comprensión es esencial en urología y andrología.

Cuerpos cavernosos

Los dos cuerpos cavernosos son estructuras cilíndricas paralelas que recorren el pene en posición dorsolateral desde los pilares hasta el glande. Están envueltos por la túnica albugínea, que tiene una gran resistencia a la distensión radial pero permite el alargamiento axial durante la erección. En su interior, el tejido cavernoso forma un entramado de espacios lacunares (sinusoides) separados por trabéculas de tejido muscular liso y conectivo. Durante la erección, estos sinusoides se llenan de sangre arterial, y la compresión venosa por la túnica albugínea impide el retorno venoso, manteniendo la presión intracavernosa.

Cuerpo esponjoso

El cuerpo esponjoso es una estructura impar que rodea la uretra en todo su trayecto peneano. A diferencia de los cuerpos cavernosos, su túnica albugínea es más delgada y menos resistente, lo que impide que alcance la misma presión durante la erección. Esto es fisiológicamente ventajoso, ya que permite que la uretra permanezca abierta y permeable durante la eyaculación.

Vascularización e inervación del pene

La correcta función del pene depende de una vascularización e inervación adecuadas. Cualquier alteración en estos sistemas puede dar lugar a disfunción eréctil u otras patologías.

Irrigación arterial

La vascularización arterial del pene depende principalmente de la arteria pudenda interna, rama de la arteria ilíaca interna. De ella se originan las arterias peneanas, que se dividen en arteria dorsal del pene, arteria cavernosa (o profunda del pene) y arteria uretral. La arteria cavernosa es la más relevante funcionalmente, ya que se ramifica en arterias helicinas que se abren directamente en los sinusoides de los cuerpos cavernosos durante la erección.

Drenaje venoso

El drenaje venoso se realiza fundamentalmente a través de la vena dorsal profunda del pene, que desemboca en el plexo venoso periprostático. El mecanismo veno-oclusivo, que comprime las venas emisarias entre el tejido trabecular y la túnica albugínea durante la erección, es esencial para mantener la rigidez peneana.

Inervación

El pene recibe inervación somática y autonómica. Los nervios pudendos (ramas del plexo sacro, S2-S4) aportan inervación sensitiva y motora somática al pene y a los músculos perineales. Los nervios cavernosos, procedentes del plexo hipogástrico inferior, conducen las señales parasimpáticas que desencadenan la vasodilatación necesaria para la erección. Los neurotransmisores clave en este proceso incluyen el óxido nítrico (NO), la acetilcolina y el péptido intestinal vasoactivo (VIP).

Funciones principales del pene

El pene desempeña dos grandes funciones biológicas en el organismo masculino: la micción y la reproducción sexual. Ambas comparten estructuras anatómicas pero se regulan de forma separada mediante mecanismos fisiológicos específicos.

Función urinaria

La función excretora del pene consiste en conducir la orina desde la vejiga urinaria al exterior a través de la uretra. Durante la micción, el esfínter uretral externo se relaja de forma voluntaria, y la contracción del músculo detrusor vesical impulsa la orina por la uretra, que la expulsa a través del meato uretral externo situado en el glande.

Función reproductiva y sexual

En el contexto de la reproducción, el pene cumple una función doble: la erección y la eyaculación. La erección es el resultado de un proceso hemodinámico mediado por el sistema nervioso autónomo, que provoca la vasodilatación de las arterias helicinas y el llenado de los cuerpos cavernosos con sangre arterial. Esta respuesta puede ser desencadenada por estímulos psicógenos (visuales, auditivos, imaginación) o reflexógenos (estímulos táctiles directos). La eyaculación, por su parte, es un reflejo espinal que implica la emisión del semen desde los conductos deferentes y vesículas seminales hacia la uretra prostática (emisión), seguida de la contracción rítmica de los músculos bulboesponjoso e isquiocavernoso que expulsan el semen al exterior (eyaculación propiamente dicha).

Separación funcional entre micción y eyaculación

Una característica fisiológica relevante es que la micción y la eyaculación no pueden producirse simultáneamente. Durante la erección, el esfínter uretral interno se cierra de forma refleja, lo que impide el paso de orina a la uretra mientras el semen es expulsado. Este mecanismo también previene la eyaculación retrógrada, aunque esta puede producirse en determinadas patologías o tras ciertos procedimientos urológicos.

Patologías frecuentes relacionadas con el pene

El conocimiento anatómico del pene es la base para comprender las principales patologías que pueden afectarlo. Algunas de las más frecuentes en la práctica urológica son las siguientes.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria. Puede tener causas vasculares (arteriosclerosis, hipertensión), neurológicas (lesiones medulares, neuropatía diabética), hormonales (hipogonadismo) o psicogénicas. Según datos de la Asociación Española de Urología, afecta a un porcentaje significativo de varones mayores de 40 años y su prevalencia aumenta con la edad.

Fimosis

La fimosis consiste en la incapacidad para retraer el prepucio por encima del glande. Puede ser congénita (habitual en la infancia y que en muchos casos se resuelve espontáneamente) o adquirida (secundaria a infecciones, inflamaciones o enfermedades dermatológicas). En adultos sintomáticos, el tratamiento puede ser mediante corticoides tópicos o cirugía (circuncisión o plastia prepucial).

Enfermedad de La Peyronie

La enfermedad de La Peyronie es una fibrosis localizada de la túnica albugínea que origina una curvatura peneana dolorosa durante la erección, con posible impacto en la función sexual. Se trata mediante seguimiento clínico, tratamientos farmacológicos intralesionales o cirugía en casos graves.

Hipospadias

El hipospadias es una malformación congénita en la que el meato uretral externo se localiza en una posición anormal en la cara ventral del pene, en lugar del vértice del glande. Requiere corrección quirúrgica en la infancia para preservar la función urinaria y sexual.

Preguntas frecuentes

¿El pene tiene huesos?

No, el pene humano no contiene hueso. A diferencia de muchos otros mamíferos que poseen un hueso peneano llamado báculo, el pene humano carece de este elemento. La rigidez durante la erección se logra exclusivamente mediante el llenado de los cuerpos cavernosos con sangre a alta presión, lo que constituye un mecanismo hidráulico.

¿Cuántas funciones cumple el pene?

El pene cumple dos funciones biológicas principales: la función urinaria (conducción y expulsión de la orina) y la función reproductiva (erección y eyaculación del semen). Ambas comparten la uretra como conducto común, aunque no pueden producirse al mismo tiempo gracias a mecanismos de control neuromuscular específicos.

¿Qué es el cuerpo esponjoso y cuál es su función?

El cuerpo esponjoso es uno de los tres tejidos eréctiles del pene. Rodea la uretra a lo largo de todo el tronco del pene y se expande en el glande en su extremo distal. Su función principal es proteger la uretra durante la erección y mantenerla abierta para que el semen pueda ser eyaculado correctamente. A diferencia de los cuerpos cavernosos, no alcanza la misma presión intravascular durante la erección.

¿Qué nervios controlan la erección?

La erección está controlada principalmente por los nervios cavernosos, que son ramas del plexo hipogástrico inferior y llevan señales parasimpáticas. Estos nervios liberan óxido nítrico (NO), que relaja el músculo liso de las arterias helicinas y permite el llenado de los cuerpos cavernosos. Los nervios pudendos también participan conduciendo los estímulos táctiles del glande que pueden desencadenar o reforzar la respuesta eréctil.

¿La circuncisión afecta a la función del pene?

La circuncisión es la extirpación quirúrgica del prepucio. Desde el punto de vista funcional, la micción y la eyaculación se preservan íntegras tras la circuncisión. Las investigaciones científicas actuales no han establecido un consenso definitivo sobre su posible impacto en la sensibilidad, aunque la mayoría de los estudios no muestran diferencias clínicamente significativas en la función sexual. La circuncisión puede recomendarse médicamente en casos de fimosis patológica, infecciones recurrentes o por otros criterios clínicos.

¿Qué es la disfunción eréctil y cuándo debe consultarse a un médico?

La disfunción eréctil es la dificultad persistente para lograr o mantener una erección adecuada para la actividad sexual. Si este problema ocurre de forma repetida y no se asocia a factores puntuales como estrés o cansancio, se recomienda consultar a un médico o urólogo. La disfunción eréctil puede ser un indicador temprano de enfermedades cardiovasculares, diabetes u otras condiciones médicas que requieren diagnóstico y tratamiento.