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Histerectomía: qué es, tipos, indicaciones y recuperación

Publicado 21. noviembre 2024 Actualizado 15. junio 2026

¿Qué es una histerectomía y por qué se realiza?

La histerectomía es la extirpación quirúrgica del útero. Se trata de una de las operaciones ginecológicas más frecuentes en el mundo: en Estados Unidos, el 14,6 % de las mujeres mayores de 18 años se ha sometido a este procedimiento, según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). En España y otros países hispanohablantes las cifras son comparables, lo que convierte a la histerectomía en una intervención de referencia en la práctica ginecológica contemporánea. Aunque es una cirugía mayor con consecuencias permanentes, en muchos casos representa la solución definitiva a patologías que deterioran de forma severa la calidad de vida de la paciente.

¿Qué es exactamente una histerectomía?

El término proviene del griego hystera (útero) y ektomé (extirpación). La intervención elimina el útero de forma total o parcial, con o sin estructuras adyacentes, dependiendo del diagnóstico. Una vez extirpado el útero, la mujer deja de menstruar y pierde la capacidad de gestar. Si además se extirpan los ovarios, se desencadena una menopausia quirúrgica inmediata, independientemente de la edad de la paciente.

Tipos de histerectomía

La clasificación atiende a dos criterios principales: el alcance anatómico de la extirpación y la vía de abordaje quirúrgico.

Según el alcance anatómico

  • Histerectomía total: extirpación del útero completo, incluyendo el cuello uterino (cérvix). Es el tipo más habitual.
  • Histerectomía subtotal o supracervical: se extirpa el cuerpo del útero pero se conserva el cuello uterino. Puede estar indicada en determinadas situaciones para preservar la función del suelo pélvico.
  • Histerectomía radical: elimina el útero, el cuello uterino, la parte superior de la vagina, los tejidos que rodean el cérvix y, en ocasiones, los ganglios linfáticos pélvicos. Se reserva principalmente para casos de cáncer ginecológico.
  • Salpingooforectomía bilateral asociada: cuando se extirpan simultáneamente las trompas de Falopio y los ovarios, la cirugía recibe el nombre de histerectomía con doble anexectomía. No siempre es necesaria y la decisión depende de la edad, el diagnóstico y el riesgo oncológico individual.

Según la vía de abordaje

  • Histerectomía abdominal: acceso mediante una incisión en el abdomen. Permite una visión amplia del campo quirúrgico, pero implica un mayor tiempo de recuperación (cuatro a seis semanas).
  • Histerectomía vaginal: el útero se extrae a través de la vagina sin incisión abdominal externa. Recuperación más rápida (tres a cuatro semanas) y menor tasa de complicaciones en casos adecuadamente seleccionados.
  • Histerectomía laparoscópica: se realizan pequeñas incisiones en el abdomen por las que se introducen una cámara y los instrumentos quirúrgicos. Conlleva menos dolor postoperatorio y hospitalización reducida (dos a cuatro semanas de recuperación).
  • Histerectomía robótica: variante laparoscópica en la que el cirujano maneja brazos articulados controlados desde una consola. Sistemas como el Da Vinci (Intuitive Surgical) y el Hugo RAS (Medtronic, presentado en México en 2025) ofrecen mayor precisión de movimiento y mejor campo de visión tridimensional. En centros especializados españoles como el Hospital CIMA de Barcelona, este abordaje ya se practica de forma rutinaria.

¿Por qué se realiza una histerectomía?

La indicación más frecuente a nivel mundial son los miomas uterinos (fibromas), tumores benignos que en casos graves provocan sangrado abundante, anemia, presión pélvica e infertilidad. Representan entre el 28 % y el 40 % de las histerectomías realizadas, según diversas series clínicas. Entre las demás indicaciones habituales se encuentran:

  • Endometriosis severa: cuando el tejido endometrial crece fuera del útero y no responde a tratamientos hormonales ni cirugías conservadoras.
  • Adenomiosis: infiltración del endometrio en el músculo uterino, que provoca ciclos dolorosos e irregulares difíciles de controlar de otro modo.
  • Prolapso uterino: descenso del útero hacia o fuera de la vagina por debilidad del suelo pélvico, común en mujeres con varios partos o en la posmenopausia.
  • Hemorragia uterina anormal: sangrados que no responden a tratamiento médico o quirúrgico conservador.
  • Cáncer ginecológico: cáncer de endometrio, cuello uterino, ovario o trompas de Falopio. En estas situaciones la histerectomía forma parte del tratamiento oncológico y a menudo se combina con linfadenectomía y quimioterapia o radioterapia.
  • Dolor pélvico crónico: en casos seleccionados donde se ha descartado toda otra causa tratable.

Alternativas a la histerectomía

No toda patología uterina requiere extirpación del órgano. Antes de indicar una histerectomía, los equipos médicos deben valorar opciones menos invasivas:

  • Tratamiento hormonal: análogos de la GnRH, progestágenos o dispositivos intrauterinos liberadores de levonorgestrel para miomas y sangrados.
  • Embolización de arterias uterinas (EAU): procedimiento de radiología intervencionista que reduce los miomas cortando su aporte sanguíneo.
  • Miomectomía: extirpación únicamente de los miomas, conservando el útero. Viable cuando la paciente desea preservar la fertilidad.
  • Ablación endometrial: destrucción del revestimiento interior del útero para controlar el sangrado excesivo, sin necesidad de extirpar el órgano.
  • Cirugía de suelo pélvico: alternativa para ciertos prolapsos de grado leve o moderado.

La elección entre histerectomía y tratamientos alternativos depende del diagnóstico, la intensidad de los síntomas, el deseo reproductivo de la paciente y su estado de salud general.

Recuperación y consecuencias

El tiempo de recuperación varía según la vía de abordaje: entre dos y cuatro semanas para la laparoscópica o vaginal, y entre cuatro y seis semanas para la abdominal abierta. Durante ese periodo se recomienda evitar esfuerzos físicos, relaciones sexuales y conducción de vehículos. La fisioterapia de suelo pélvico es especialmente importante en el postoperatorio para prevenir incontinencia urinaria y disfunciones pélvicas.

Entre las consecuencias permanentes más relevantes destacan:

  • Pérdida de la fertilidad: la mujer no podrá gestar tras la intervención.
  • Cese de la menstruación: efecto inmediato e irreversible.
  • Menopausia quirúrgica: si se extirpan los ovarios, los sofocos, la sequedad vaginal y otros síntomas menopáusicos pueden aparecer bruscamente. Se evalúa la terapia hormonal sustitutiva según el perfil de riesgo individual.
  • Cambios en la función sexual: algunas mujeres refieren sequedad vaginal o cambios en la sensibilidad; otras experimentan mejoría al desaparecer el dolor o el sangrado previo.
  • Riesgos quirúrgicos generales: infección, hemorragia, lesiones de estructuras adyacentes (vejiga, uréter, intestino) y tromboembolismo venoso, cuya incidencia es baja en centros especializados.

Preguntas frecuentes

¿Una histerectomía provoca siempre la menopausia?

No necesariamente. Si se extirpa solo el útero y se conservan los ovarios, la mujer dejará de menstruar pero no entrará en menopausia, ya que los ovarios seguirán produciendo hormonas. La menopausia quirúrgica ocurre únicamente cuando también se extirpan los ovarios (ooforectomía bilateral).

¿Cuál es la causa más frecuente por la que se indica una histerectomía?

Los miomas uterinos (fibromas) son la indicación más común a nivel mundial, representando entre el 28 % y el 40 % de los casos según diversas series clínicas. Le siguen la endometriosis severa, el prolapso uterino y la hemorragia uterina anormal que no responde a otros tratamientos.

¿Cuánto tiempo dura la recuperación tras una histerectomía?

Depende de la vía quirúrgica. La histerectomía laparoscópica o vaginal permite una recuperación de dos a cuatro semanas; la abdominal abierta requiere entre cuatro y seis semanas. En todos los casos se recomienda fisioterapia de suelo pélvico para una recuperación óptima.

¿Es posible quedar embarazada después de una histerectomía?

No. La extirpación del útero hace imposible el embarazo de forma permanente. Si la mujer desea ser madre tras la cirugía, las únicas vías posibles son la adopción o, en algunos países, la gestación subrogada, ya que el trasplante de útero sigue siendo experimental.

¿Existen alternativas a la histerectomía?

Sí. Según la patología, pueden valorarse la embolización de arterias uterinas, la miomectomía (extirpación solo de los miomas), la ablación endometrial o el tratamiento hormonal. Estas opciones son preferibles cuando la mujer desea conservar la fertilidad o presenta contraindicaciones quirúrgicas.

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