Várdulos o bárdulos: el pueblo prerromano que dio nombre a Castilla
Los várdulos —también escritos bárdulos, y denominados barduloi o barduitai por los geógrafos griegos— fueron un pueblo prerromano que habitó el extremo oriental de la cornisa cantábrica durante el primer milenio antes de nuestra era y los primeros siglos del dominio romano en Hispania. Aunque su huella arqueológica es discreta en comparación con otros pueblos ibéricos, su importancia histórica resulta extraordinaria: su territorio, la Vardulia, constituye uno de los precursores directos de la Castilla primitiva, tal y como atestigua la Crónica de Alfonso III en el siglo X.
Nomenclatura y fuentes clásicas
El nombre del pueblo aparece con variantes en las fuentes antiguas. El geógrafo griego Estrabón los denominó barduitai o barduloi y los situó en la costa entre los cántabros y los vascones. Pomponio Mela y Plinio el Viejo los registraron como vardulli o varduli. Claudio Ptolomeo, en su Geografía, los ubicó con mayor detalle y enumeró hasta ocho núcleos de población en su territorio.
La diferencia entre las grafías várdulos y bárdulos responde simplemente a la transcripción de la consonante inicial: la forma con v predomina en la historiografía moderna española, mientras que la forma con b es más frecuente en fuentes medievales y en el topónimo derivado Bardulia. En ciertos autores romanos, el término bárdulos se aplicaba de forma laxa al conjunto de várdulos y caristios, los pueblos que compartían la franja costera entre el río Deva y los Pirineos.
Territorio y geografía
El núcleo del territorio várdulo abarcaba casi la totalidad de la actual provincia de Guipúzcoa (Gipuzkoa) y se extendía por sectores orientales de Álava y zonas limítrofes de la actual Navarra. Sus fronteras aproximadas eran:
- Al oeste, el río Deva, frontera con los caristios.
- Al este, las divisorias de agua de los ríos Urumea y Oyarzun, frontera con los vascones.
- Al sur, las estribaciones de la sierra de Aralar y los montes alaveses.
- Al norte, el mar Cantábrico.
El topónimo Vardulia tiene raíz céltica y se interpreta comúnmente como «tierra fronteriza», lo que refleja la posición periférica de este pueblo en el mapa etnolingüístico del norte peninsular. Tres siglos después de la romanización, ya en el siglo VIII, la denominación geográfica Bardulia aparece desplazada hacia el norte de la actual provincia de Burgos y el sur de Cantabria, un fenómeno que los historiadores relacionan con migraciones de poblaciones várdulas ante el avance de los vascones.
Origen y características culturales
Los várdulos pertenecían al grupo de pueblos indoeuropeos de sustrato celta que se establecieron en el norte peninsular durante el primer milenio a. C., junto a caristios, autrigones, berones y turmogos. Esta adscripción indoeuropea los distingue de los vascones, considerados un grupo de lengua y cultura distintas.
Su economía combinaba la ganadería en los valles y puertos de montaña con la explotación del hierro, recurso abundante en sus territorios. Las evidencias arqueológicas muestran que los várdulos conocían la metalurgia del hierro antes de la llegada de Roma, lo que convirtió sus tierras en zonas de interés económico para el poder romano. La pesca y el marisqueo también formaban parte de su sustento en la franja costera.
Su organización política era de tipo tribal, articulada en torno a pagi o grupos locales. Plinio el Viejo menciona que los várdulos estaban divididos en 14 grupos distintos, cada uno con su propia identidad territorial.
Ciudades y asentamientos principales
Ptolomeo enumera ocho póleis o núcleos en el territorio várdulo: Menosca, Gebala, Gabalaeca, Alba, Segontia Paramica, Trition, Tabuca y Tullonion. Otras fuentes mencionan Oiarso (identificada con la actual Oyarzun o su entorno), Morogi, Vesperies y el Portus Ammanus como puntos costeros relevantes.
La identificación exacta de estos topónimos con localidades actuales sigue siendo objeto de debate académico, dado que la escasez de hallazgos epigráficos en la zona dificulta las correspondencias precisas.
Relación con Roma
A diferencia de cántabros y astures, los várdulos no protagonizaron una resistencia armada sistemática frente a Roma. La romanización de su territorio fue gradual y superficial: no hay constancia de grandes guerras de conquista comparables a las Guerras Cántabras (29-19 a. C.). Roma tendió a integrarlos mediante pactos y acuerdos, construyó algunas vías de comunicación a través de su territorio e intensificó la explotación de las minas de hierro.
Esta romanización superficial tiene consecuencias lingüísticas y culturales de largo alcance: los várdulos mantuvieron buena parte de sus costumbres y, a diferencia de regiones más meridionales, el latín no desplazó completamente su lengua vernácula hasta muy avanzada la época imperial.
Relación con los vascones y desplazamiento hacia el sur
Durante los siglos VI y VII, los vascones expandieron su dominio sobre amplias zonas del norte peninsular, ocupando territorios que habían pertenecido a caristios, várdulos y autrigones. Este proceso de avance vascón es la explicación más aceptada para el traslado del topónimo Bardulia hacia el interior burgalés: los descendientes de los várdulos habrían emigrado al sur, llevando consigo el nombre de su tierra de origen.
El historiador Claudio Sánchez-Albornoz defendió esta tesis, señalando que la Bardulia altomedieval —ya en la actual Castilla septentrional— sería el resultado de esa emigración y recomposición étnica operada bajo la presión de los vascones.
Los várdulos y el origen de Castilla
El legado histórico más trascendente de los várdulos radica en el nombre que transmitieron a la tierra que después se convertiría en Castilla. La Crónica de Alfonso III (siglo X) recoge la célebre frase: «Bardulies qui nunc uocitatur Castella» — «Bardulia, que ahora se llama Castilla». Esta es la primera mención escrita del topónimo Castella, referido a los territorios del norte de Burgos donde previamente se llamaba Bardulia.
La Bardulia altomedieval comprendía aproximadamente las actuales merindades del norte de Burgos, la franja sur de Cantabria y zonas limítrofes de Álava. Su paulatina transformación en el Condado de Castilla a lo largo de los siglos IX y X constituye el primer eslabón de la historia institucional de lo que luego sería el reino de Castilla y, por extensión, la España moderna.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los várdulos o bárdulos?
Los várdulos (también llamados bárdulos) fueron un pueblo prerromano de origen indoeuropeo celta que habitó el norte de la península ibérica, principalmente en la actual Guipúzcoa y partes de Álava, durante el primer milenio antes de nuestra era y los primeros siglos del dominio romano.
¿Dónde vivían exactamente los várdulos?
Su territorio se extendía por casi toda la actual provincia de Guipúzcoa, desde el río Deva en el oeste (frontera con los caristios) hasta los ríos Urumea y Oyarzun en el este (frontera con los vascones), con prolongaciones hacia el oriente de Álava.
¿Qué relación existe entre los várdulos y Castilla?
El territorio várdulo se denominó Vardulia o Bardulia. A raíz del avance de los vascones en los siglos VI-VII, parte de la población várdula emigró al sur, trasladando ese topónimo al norte de la actual Burgos. La Crónica de Alfonso III (siglo X) identifica explícitamente esa Bardulia con la primitiva Castilla: «Bardulies qui nunc uocitatur Castella».
¿Lucharon los várdulos contra Roma?
No de forma organizada. A diferencia de cántabros y astures, los várdulos no protagonizaron guerras de resistencia sistemática. Su romanización fue gradual y superficial, mediante pactos e integración progresiva, aunque Roma aprovechó sus recursos de hierro y construyó vías en la zona.
¿Cuál era la lengua de los várdulos?
Se desconoce con precisión. Dada su adscripción al grupo indoeuropeo celta, se presume que hablaban una lengua de esa familia, aunque la escasa documentación epigráfica impide afirmarlo con certeza. No hablaban euskera, lengua propia de los vascones, pueblo culturalmente diferenciado.