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Prácticas médicas en la antigua Mesopotamia: curación, magia y ciencia

Publicado 21. julio 2025 Actualizado 16. junio 2026

La antigua Mesopotamia —territorio ubicado entre los ríos Tigris y Éufrates, en el actual Iraq— no solo fue la cuna de la escritura y el derecho: también alberga los testimonios médicos escritos más antiguos de la humanidad. Desde el tercer milenio antes de Cristo, las civilizaciones sumeria, babilónica y asiria desarrollaron un sistema de medicina documentado en tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, en el que convivían el diagnóstico racional, la farmacología a base de plantas y la intervención de sacerdotes y demonios. Este sistema, lejos de ser primitivo, constituye la raíz de tradiciones médicas posteriores que llegarían hasta la Grecia clásica y, por esa vía, al mundo occidental.

Los dos tipos de sanador

La práctica médica mesopotámica no recaía en una sola figura profesional, sino que se articulaba en torno a dos especialistas complementarios que con frecuencia trabajaban juntos en el tratamiento de un mismo paciente.

El āšipu o exorcista

El āšipu (también llamado mašmaššu) era un sacerdote-exorcista formado en la interpretación de señales, síntomas y presagios. Su función principal consistía en diagnosticar la causa sobrenatural de la enfermedad: determinar qué dios había sido ofendido, qué demonio había poseído al enfermo o qué pecado había cometido el paciente para merecer su dolencia. Una vez establecida la etiología, el āšipu empleaba conjuros, oraciones, rituales de purificación y amuletos para expulsar la influencia maligna. La enfermedad era entendida como una intrusión externa de naturaleza sobrenatural en el cuerpo del individuo, y el āšipu era el intermediario entre el enfermo y los poderes divinos.

El asû o médico práctico

El asû era el practicante más orientado a lo que hoy llamaríamos medicina clínica. Aplicaba tratamientos físicos: preparados de plantas medicinales, ungüentos, vendajes, lavados, emplastos, enemas, supositorios y baños curativos. Podía también realizar procedimientos quirúrgicos sencillos, como el drenaje de abscesos o la alineación de fracturas. Aunque la historiografía moderna a veces ha presentado al āšipu como «brujo» y al asû como «médico racional», los propios mesopotámicos los consideraban igualmente respetables y sus roles se solapaban: un asû podía ocasionalmente recitar un conjuro, y un āšipu podía prescribir un remedio vegetal.

En casos graves o complejos, ambos profesionales colaboraban, combinando el tratamiento espiritual con el físico en lo que constituye una visión holística de la enfermedad.

Los textos médicos cuneiformes

El conocimiento médico mesopotámico se transmitía a través de tablillas de arcilla inscritas en escritura cuneiforme. Se han identificado cerca de ochocientas tablillas de contenido médico, organizadas en varias categorías:

  • Textos farmacológicos: recogen recetas y preparados. La tablilla de Nippur, datada hacia el 2100 a.C., es uno de los documentos médicos escritos más antiguos conocidos; contiene quince recetas que describen tratamientos para heridas mediante vendajes y emplastos, sin referencias a conjuros mágicos.
  • Textos terapéuticos: describen tratamientos específicos para enfermedades concretas, organizados anatomicamente de la cabeza a los pies.
  • Series de diagnóstico y pronóstico: el más famoso de estos compendios es el Sakikkû («Manual de diagnóstico»), atribuido al sabio babilónico Esagil-kin-apli y compilado en el siglo XI a.C. Consta de cuarenta tablillas y recoge síntomas observados desde la llegada del médico a la casa del paciente hasta el desenlace de la enfermedad. Incluye pronósticos: el médico debía determinar si el paciente se recuperaría, si la enfermedad sería larga o si el paciente moriría.

Las enfermedades descritas en estos textos abarcan desde la alopecia, la sarna y el dolor de oídos hasta la ceguera, las patologías respiratorias, los trastornos urológicos, las parálisis, las fracturas y las afecciones reumáticas.

Farmacología y remedios

La farmacopea mesopotámica era amplia y diversificada. Los medicamentos se obtenían principalmente de tres fuentes:

  • Plantas medicinales: constituían la mayoría de los remedios. Algunas se cultivaban en jardines específicos; otras procedían de regiones lejanas. Se usaban en forma de infusiones, ungüentos, polvos o emplastos.
  • Minerales: sales, arcillas y otras sustancias minerales formaban parte de numerosas recetas.
  • Productos animales: grasas, sangre, leche y diversas partes de animales se incorporaban a preparados medicinales.

Los medicamentos podían administrarse de forma externa —mediante vendajes, ungüentos y baños— o interna, en forma de pociones, enemas o supositorios. La cerveza aparece frecuentemente como vehículo de administración de los preparados: muchas recetas indican que el remedio debía mezclarse con cerveza de cebada y beberse.

Cirugía

La práctica quirúrgica en Mesopotamia está atestiguada tanto por los textos médicos como por el Código de Hammurabi (siglo XVIII a.C.), que incluye varios artículos relativos a las responsabilidades y honorarios de los cirujanos. Según este código, un médico que practicara una incisión con lanceta de bronce en un paciente de clase alta y lo curase recibiría diez siclos de plata; si el paciente moría o perdía un ojo como consecuencia de la operación, el médico podría perder la mano.

Los procedimientos documentados incluyen el drenaje de abscesos, el tratamiento de heridas abiertas, la alineación de fracturas y, posiblemente, la trepanación craneal. Algunos investigadores han interpretado referencias en los textos como indicios de intervenciones en cavidades corporales, aunque el grado de complejidad quirúrgica sigue siendo objeto de debate académico.

Enfermedad, magia y religión

En el pensamiento mesopotámico, la enfermedad rara vez tenía una causa puramente «natural» en el sentido moderno. La mayoría de las dolencias se atribuían a causas sobrenaturales: la cólera de un dios, la acción de un demonio —como Lamastu, considerada responsable de la muerte infantil y las complicaciones del parto—, o la consecuencia de haber transgredido un tabú o cometido un pecado. Esta visión etiológica no excluía la observación clínica; al contrario, los textos mesopotámicos combinan con notable coherencia la descripción detallada de síntomas físicos con la interpretación espiritual de su origen.

El ritual curativo podía incluir la fabricación de figurillas de demonios que luego se destruían simbólicamente, la recitación de fórmulas ante estatuas de dioses o la realización de actos de purificación. Sin embargo, estos elementos coexistían con un empirismo genuino: los médicos mesopotámicos observaban, registraban y sistematizaban la evolución de las enfermedades con una metodología que prefigura la medicina clínica posterior.

Legado e influencia

La medicina mesopotámica influyó en tradiciones vecinas, en particular en la medicina egipcia y, a través de ambas, en la medicina griega. Textos médicos babilónicos fueron traducidos y adaptados en el mundo helenístico. Algunos remedios a base de plantas identificados en las tablillas cuneiformes han sido objeto de análisis farmacológicos modernos, y varios de los compuestos identificados presentan propiedades bioactivas reales, lo que sugiere que la farmacopea mesopotámica tenía una base empírica sólida, más allá de su componente mágico-ritual.

Los estudios más recientes, incluyendo investigaciones publicadas hasta 2025 en revistas especializadas de historia de la medicina y asiriología, continúan aportando nueva información sobre las técnicas quirúrgicas y los sistemas de diagnóstico mesopotámicos, revalorizando la sofisticación de este sistema médico que durante mucho tiempo fue subestimado frente al de Egipto o Grecia.

Preguntas frecuentes

¿Quiénes practicaban la medicina en la antigua Mesopotamia?

Existían dos tipos principales de sanadores: el āšipu, un sacerdote-exorcista que trataba las causas espirituales de la enfermedad mediante conjuros y rituales, y el asû, un médico práctico que aplicaba remedios a base de plantas, ungüentos, vendajes y procedimientos quirúrgicos. Ambos podían colaborar en el tratamiento de un mismo paciente.

¿Cuál es el documento médico escrito más antiguo de Mesopotamia?

La tablilla de Nippur, datada hacia el 2100 a.C., es uno de los documentos médicos escritos más antiguos conocidos. Contiene quince recetas para tratar heridas mediante vendajes, lavados y emplastos, sin referencia a conjuros mágicos.

¿Qué era el Sakikkû?

El Sakikkû o «Manual de diagnóstico» es el compendio médico más importante de la antigua Mesopotamia. Atribuido al sabio babilónico Esagil-kin-apli y compilado en el siglo XI a.C., consta de cuarenta tablillas que recogen síntomas, diagnósticos y pronósticos de numerosas enfermedades, organizados anatómicamente.

¿Se practicaba cirugía en la antigua Mesopotamia?

Sí. Los textos médicos y el Código de Hammurabi atestiguan la práctica de procedimientos quirúrgicos como el drenaje de abscesos, la alineación de fracturas y posiblemente la trepanación craneal. El Código de Hammurabi incluso establecía honorarios y sanciones para los cirujanos según el resultado de sus intervenciones.

¿Qué papel tenía la magia en la medicina mesopotámica?

La magia y la religión eran inseparables de la medicina mesopotámica. Las enfermedades se atribuían a la cólera divina, la acción de demonios o la transgresión de tabúes. Los rituales de purificación, los conjuros y los amuletos convivían con los remedios físicos y la observación clínica de síntomas, conformando un sistema holístico de curación.

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