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Sustancias en los cigarrillos y sus efectos en la salud

Publicado 31. octubre 2024 Actualizado 15. junio 2026

¿Qué sustancias contienen los cigarrillos y sus efectos?

Un cigarrillo no es solo tabaco seco enrollado en papel. Al encenderse, la combustión de la hoja de tabaco y los aditivos que la acompañan genera una mezcla de más de 7.000 compuestos químicos, de los cuales al menos 70 están reconocidos como carcinógenos por organismos internacionales como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de tabaco causa más de 8 millones de muertes al año en el mundo, lo que lo convierte en la principal causa de muerte prevenible a escala global. Comprender qué sustancias contiene un cigarrillo y cómo actúan sobre el organismo es esencial para entender por qué el tabaquismo genera tan devastadoras consecuencias para la salud.

Composición del humo del tabaco

Cuando un cigarrillo se enciende, se producen dos corrientes de humo: la corriente principal, que el fumador inhala directamente, y la corriente secundaria, que se desprende del extremo encendido hacia el ambiente. Ambas contienen los mismos tipos de sustancias tóxicas, aunque en concentraciones distintas. El humo que resulta es una mezcla compleja de gases, partículas en suspensión y compuestos volátiles que penetran hasta los alvéolos pulmonares con cada calada.

Los componentes del tabaco pueden dividirse en tres grandes grupos según su origen: los que provienen de la planta del tabaco de forma natural, los que se generan durante el curado, fermentación y almacenamiento de las hojas, y los que aparecen exclusivamente como consecuencia de la combustión.

Principales sustancias tóxicas

Nicotina

La nicotina es el alcaloide natural del tabaco responsable de la adicción. Actúa sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina en el sistema nervioso central y periférico, desencadenando la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, lo que genera una sensación de placer y alerta que refuerza el comportamiento de fumar. Sus efectos inmediatos incluyen el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la actividad respiratoria. Aunque la nicotina por sí sola no es la principal causante del cáncer, es la responsable directa de la dependencia física que mantiene al fumador expuesto al resto de sustancias tóxicas de forma continua.

Alquitrán

El término alquitrán (o «tar» en inglés) hace referencia al residuo marrón y pegajoso que queda tras filtrar el humo del tabaco. No se trata de una sola molécula, sino de una mezcla de miles de partículas en suspensión, entre ellas hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) como el benzopireno, nitrosaminas específicas del tabaco y otros compuestos orgánicos. El alquitrán se deposita en los pulmones y las vías respiratorias, dañando el tejido epitelial, paralizando los cilios bronquiales encargados de la limpieza pulmonar y, a largo plazo, induciendo mutaciones en el ADN celular. Es el principal responsable del cáncer de pulmón y de la mayor parte de las enfermedades pulmonares crónicas asociadas al tabaco.

Monóxido de carbono

El monóxido de carbono (CO) es un gas inodoro e incoloro que se produce en toda combustión incompleta. En el humo del tabaco, el CO se une a la hemoglobina de los glóbulos rojos con una afinidad unas 200 veces mayor que el oxígeno, formando carboxihemoglobina. Esto impide que la sangre transporte oxígeno con eficiencia, lo que obliga al corazón a trabajar más y reduce la capacidad aeróbica del fumador. El CO también daña el endotelio vascular, contribuyendo al desarrollo de arteriosclerosis y enfermedades coronarias.

Carcinógenos químicos

Más allá del alquitrán, el humo del tabaco contiene una amplia gama de compuestos con capacidad carcinogénica demostrada:

  • Benceno: hidrocarburo volátil presente en crudos petrolíferos y en el humo del tabaco. Se relaciona directamente con el desarrollo de leucemia en fumadores.
  • Formaldehído: gas irritante que daña la mucosa de las vías respiratorias y está clasificado como carcinógeno del grupo 1 por la IARC. Se vincula con el cáncer nasofaríngeo.
  • Nitrosaminas específicas del tabaco (NNN y NNK): compuestos formados durante el curado de las hojas. El NNK está estrechamente asociado con el cáncer de pulmón; el NNN, con el cáncer oral y esofágico.
  • 4-aminobifenilo y 2-naftilamina: aminas aromáticas reconocidas como causantes del cáncer de vejiga en fumadores.
  • Cadmio: metal pesado que se acumula en los riñones y los pulmones y tiene propiedades carcinogénicas y nefrotóxicas.
  • Arsénico y níquel: metales presentes en pequeñas cantidades que incrementan el riesgo de cánceres pulmonares y de otras localizaciones.

Otras sustancias nocivas

El perfil tóxico del cigarrillo no se agota en los carcinógenos. Entre las restantes sustancias destacan:

  • Cianuro de hidrógeno: gas que interfiere en la respiración celular y paraliza los cilios bronquiales, reduciendo la capacidad de limpieza de los pulmones.
  • Amoníaco: actúa como potenciador de la absorción de la nicotina y produce irritación de las vías respiratorias.
  • Acetona: irritante de ojos, nariz y garganta; la exposición crónica puede causar daño hepático y renal.
  • Acroleína: irritante respiratorio que debilita el sistema inmunitario y causa daño cardíaco.
  • Fenol: altamente tóxico para el sistema nervioso central, el sistema cardiovascular, los riñones y el hígado.
  • Metales pesados diversos (plomo, cromo, mercurio) que se acumulan en tejidos y producen efectos tóxicos acumulativos.

Efectos sobre la salud

Enfermedades respiratorias

La inhalación crónica de humo de tabaco destruye los cilios bronquiales y provoca inflamación persistente en las vías respiratorias. El resultado más frecuente es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que engloba la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. En la bronquitis crónica, las glándulas mucosas se hipertrofian y producen un exceso de secreciones; en el enfisema, las paredes alveolares se destruyen de forma irreversible, reduciendo drásticamente la capacidad de intercambio gaseoso. El tabaquismo es responsable de aproximadamente el 80 % de los casos de EPOC.

Enfermedades cardiovasculares

El monóxido de carbono, la nicotina y los compuestos oxidantes del humo deterioran el endotelio de los vasos sanguíneos, favorecen la formación de placas ateromatosas y aumentan la viscosidad sanguínea. Fumar duplica el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y multiplica por cinco el riesgo de accidente cerebrovascular. Además, la nicotina produce vasoconstricción periférica que puede derivar en arteriopatía periférica, cuya complicación más grave es la amputación de extremidades.

Cáncer

El tabaco es la causa más evitable de cáncer en el mundo. No se limita al pulmón: el consumo de cigarrillos aumenta el riesgo de al menos 15 tipos de tumores malignos, entre los que figuran los de laringe, faringe, boca, esófago, estómago, páncreas, riñón, vejiga, cérvix y leucemia mieloide. El cáncer de pulmón, por su parte, es el que mayor mortalidad causa de todos los cánceres a nivel mundial, y el tabaco es responsable de alrededor del 85 % de sus casos.

Otros efectos sistémicos

El tabaquismo afecta prácticamente a todos los órganos y sistemas: reduce la densidad ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis, deteriora la función reproductiva tanto en hombres como en mujeres, provoca envejecimiento prematuro de la piel, agrava la diabetes tipo 2, disminuye la respuesta inmunitaria y eleva el riesgo de cataratas y degeneración macular. En el embarazo, el consumo de tabaco está asociado a bajo peso al nacer, parto prematuro y mayor riesgo de muerte súbita del lactante.

El humo de segunda mano

Las personas expuestas involuntariamente al humo del tabaco —denominado humo de segunda mano o humo ambiental de tabaco— inhalan las mismas sustancias que el fumador activo, incluidos nicotina, monóxido de carbono, benceno, formaldehído, cianuro y múltiples carcinógenos. Esta exposición aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en no fumadores entre un 20 y un 30 %, y eleva el riesgo de enfermedades coronarias en un 25-30 %. En niños, el humo de segunda mano provoca mayor incidencia de otitis media, asma, infecciones respiratorias y síndrome de muerte súbita del lactante.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sustancias tóxicas contiene un cigarrillo?

El humo de un cigarrillo contiene más de 7.000 compuestos químicos. De ellos, al menos 70 están identificados como carcinógenos conocidos por organismos como la IARC y la Sociedad Americana del Cáncer. Entre los más peligrosos figuran el alquitrán, el benceno, el formaldehído, las nitrosaminas específicas del tabaco y el monóxido de carbono.

¿La nicotina del cigarrillo causa cáncer?

La nicotina en sí no es el principal agente cancerígeno del tabaco, pero es la responsable de la adicción que mantiene al fumador expuesto de forma continua a los verdaderos carcinógenos presentes en el humo. Además, tiene efectos cardiovasculares significativos, como el aumento de la presión arterial y la vasoconstricción.

¿Qué enfermedades causa fumar cigarrillos?

El tabaquismo está asociado a más de 15 tipos de cáncer (incluyendo pulmón, vejiga, esófago y boca), a enfermedades cardiovasculares (infarto, ictus, arteriopatía periférica), a la EPOC (bronquitis crónica y enfisema), y a numerosas alteraciones sistémicas como osteoporosis, diabetes más grave y problemas reproductivos.

¿El humo de segunda mano es tan peligroso como fumar directamente?

El humo de segunda mano contiene las mismas sustancias tóxicas que el fumador inhala. La exposición prolongada aumenta el riesgo de cáncer de pulmón entre un 20 y un 30 % en no fumadores y eleva el riesgo de enfermedades coronarias en un 25-30 %. En niños, agrava el asma e incrementa la frecuencia de infecciones respiratorias.

¿Cuántas muertes causa el tabaco cada año?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco causa más de 8 millones de muertes anuales en el mundo. Aproximadamente 7 millones corresponden a fumadores directos y más de 1 millón a personas expuestas al humo de segunda mano sin ser fumadoras.

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