CCitopendia

¿Quién construyó el Coliseo en Roma?

Publicado 21. mayo 2026

¿Quién construyó el Coliseo en Roma, los romanos?

El Coliseo de Roma es uno de los monumentos más reconocibles del mundo y el símbolo por excelencia de la civilización romana. Miles de turistas lo visitan cada año, pero la historia de su construcción va mucho más allá de su imponente fachada de travertino. Detrás de sus muros se esconde la historia de una dinastía imperial, el trabajo forzado de decenas de miles de personas y la voluntad de un emperador de legitimar su poder a través de la grandeza arquitectónica.

El origen del Coliseo: la decisión de Vespasiano

El anfiteatro que hoy conocemos como Coliseo fue mandado construir por el emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia, en torno al año 70 d.C. Su nombre oficial no era Coliseo, sino Anfiteatro Flavio, en honor a la familia imperial que lo financió y erigió. El apelativo "Coliseo" llegó más tarde, posiblemente en referencia a una colosal estatua de Nerón que se encontraba cerca.

Un gesto político sobre las ruinas de Nerón

La elección del emplazamiento fue deliberadamente simbólica. Vespasiano ordenó construir el anfiteatro sobre el terreno que antes ocupaba un lago artificial perteneciente a la Domus Aurea, el fastuoso palacio que el impopular emperador Nerón había construido para su uso personal en el corazón de Roma. Al transformar ese espacio privado en un lugar de entretenimiento público, Vespasiano enviaba un mensaje claro: el nuevo régimen devolvía a los ciudadanos lo que el tirano les había arrebatado. Fue un acto de propaganda política tan eficaz como el edificio mismo.

La financiación de la obra

La construcción del Coliseo requirió una inversión enorme. Una parte significativa de los fondos provino del saqueo de Jerusalén en el año 70 d.C., llevado a cabo por el propio Tito, hijo de Vespasiano, durante la guerra judeo-romana. El Arco de Tito, situado cerca del Foro Romano, conmemora precisamente esta campaña y muestra el botín trasladado desde el Templo de Jerusalén.

La construcción: un proyecto de ingeniería monumental

Levantar el Anfiteatro Flavio fue uno de los mayores proyectos de ingeniería de la Antigüedad. Las obras comenzaron entre los años 70 y 72 d.C. y se prolongaron durante aproximadamente una década, con la participación de miles de trabajadores entre esclavos, prisioneros de guerra y obreros libres especializados.

Materiales y técnicas constructivas

Los ingenieros romanos utilizaron una variedad de materiales en función de las necesidades estructurales de cada parte del edificio. La fachada exterior se construyó principalmente con bloques de travertino, una roca caliza porosa extraída de canteras situadas en Tívoli, a unos treinta kilómetros de Roma. Para los muros interiores se emplearon tufo volcánico, ladrillos y hormigón romano, conocido como opus caementicium, un material extraordinariamente resistente que los romanos dominaban con maestría. Se estima que se utilizaron unos 100.000 metros cúbicos de travertino y que para transportarlo hasta Roma fue necesario construir una calzada especial.

La planta elíptica y sus dimensiones

El Coliseo tiene una planta elíptica con unos ejes de 188 por 156 metros y una altura de aproximadamente 48 metros distribuidos en cuatro pisos. La elipse permitía que todos los espectadores tuvieran una visión razonablemente buena de la arena central. Contaba con 80 entradas numeradas, de las cuales 76 eran para el público general, mientras que las cuatro restantes estaban reservadas para el emperador, los magistrados y las personalidades de mayor rango.

La inauguración y los primeros espectáculos

Vespasiano no llegó a ver terminado su gran proyecto. Murió en el año 79 d.C. y fue su hijo Tito quien presidió la inauguración oficial del Coliseo en el año 80 d.C. Los festejos de apertura duraron cien días y durante ese tiempo se celebraron combates de gladiadores, cacerías de animales salvajes y otras representaciones que deslumbraron a la población romana.

Las naumaquias: batallas navales en la arena

Existen fuentes históricas que apuntan a que, en los primeros tiempos del Coliseo, la arena podía inundarse para representar batallas navales en miniatura, conocidas como naumaquias. Sin embargo, una vez que el sucesor de Tito, el emperador Domiciano, ordenó construir el complejo subterráneo conocido como Hipogeo, esta práctica ya no fue posible.

El papel de Domiciano en la conclusión del edificio

Domiciano, tercer y último representante de la dinastía Flavia, completó algunas partes del Coliseo que aún estaban sin terminar y añadió el cuarto piso superior. También mandó excavar el Hipogeo, una red de túneles y habitáculos subterráneos bajo la arena que servían para albergar a los gladiadores, las fieras salvajes y los mecanismos de trampa utilizados durante los espectáculos.

La arquitectura interior y sus innovaciones

El Coliseo no era solo una obra monumental por fuera; su organización interna era igualmente sofisticada. El edificio fue diseñado para gestionar grandes multitudes con eficiencia, algo que hoy se consideraría un avance notable en el diseño de instalaciones para eventos masivos.

El sistema de gradas y la jerarquía social

Las gradas del Coliseo estaban organizadas en función del rango social de los espectadores. Los asientos más cercanos a la arena eran los más privilegiados y estaban reservados para los senadores y las personalidades más importantes. A medida que se ascendía hacia los pisos superiores, los asientos correspondían a grupos de menor estatus social. Las mujeres y los esclavos ocupaban las posiciones más altas y alejadas. El aforo total del edificio se calcula en torno a 65.000 espectadores.

El velarium: la cubierta de tela

Para proteger a los espectadores del sol y la lluvia, el Coliseo contaba con un sistema de toldos de lona llamado velarium. Su despliegue requería la intervención de marineros especializados de la flota imperial, ya que la instalación y el manejo de las enormes lonas requerían conocimientos similares a los empleados en la navegación.

El Hipogeo y sus mecanismos

El Hipogeo era el corazón técnico del espectáculo. Esta red subterránea contaba con 80 pozos verticales que comunicaban el subsuelo con la arena superior, y alrededor de 36 trampillas estratégicamente distribuidas por el suelo de la arena. A través de ellas, mediante un ingenioso sistema de ascensores accionados a mano, podían aparecer de forma repentina gladiadores, animales salvajes y decorados elaborados para sorprender al público.

Los espectáculos: más allá de los gladiadores

Aunque los combates de gladiadores son el espectáculo más asociado al Coliseo en el imaginario popular, la oferta era mucho más variada. Las venationes eran cacerías de animales salvajes en las que combatientes especializados llamados bestiarios se enfrentaban a leones, osos, rinocerontes, elefantes y otras fieras traídas de los confines del Imperio. Se estima que cerca de un millón de animales murieron en la arena del Coliseo a lo largo de los siglos en que estuvo en pleno uso.

Ejecuciones públicas y escenificaciones mitológicas

El Coliseo también fue escenario de ejecuciones públicas de condenados, llamadas damnatio ad bestias, en las que los reos eran arrojados a las fieras. Asimismo, se realizaban representaciones teatrales de mitos y leyendas clásicas que a veces implicaban la muerte real de los actores o de personas que hacían las veces de personajes condenados en las historias.

Del apogeo al abandono y la recuperación patrimonial

El Coliseo estuvo en uso activo durante varios siglos, aunque la frecuencia e intensidad de los espectáculos fue disminuyendo a partir del siglo III d.C. Los combates de gladiadores fueron prohibidos oficialmente a comienzos del siglo V. Posteriormente, el edificio sufrió daños por terremotos, especialmente los de los siglos XII y XIV, y sus materiales fueron reutilizados para construir otros edificios de Roma, incluido el palacio de Venecia y partes de la basílica de San Pedro.

El Coliseo hoy: patrimonio y turismo

Desde el siglo XVIII, el Coliseo fue reconocido como un lugar sagrado en memoria de los mártires cristianos que, según la tradición, habrían muerto en su arena. En 1749, el papa Benedicto XIV declaró el edificio sagrado y suspendió su uso como cantera. Hoy es uno de los monumentos más visitados del mundo, con varios millones de visitantes al año, y está considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno desde 2007.

Preguntas frecuentes

¿Quién construyó exactamente el Coliseo Romano?

El Coliseo fue iniciado por el emperador Vespasiano alrededor del año 70-72 d.C. Su hijo Tito lo inauguró en el año 80 d.C. con cien días de festejos. El tercer y último emperador de la dinastía Flavia, Domiciano, completó algunas partes y añadió el cuarto piso y el sistema subterráneo conocido como Hipogeo.

¿Por qué se llama Coliseo y no Anfiteatro Flavio?

El nombre oficial del edificio era Anfiteatro Flavio, en honor a la familia imperial Flavia que lo construyó. El apelativo popular "Coliseo" se popularizó en la Edad Media, probablemente en referencia a la colosal estatua del emperador Nerón que se erguía en las proximidades del edificio.

¿Cuántas personas cabían en el Coliseo?

El aforo del Coliseo se estima en torno a 50.000 y 65.000 espectadores, según las fuentes históricas y los estudios arqueológicos. El edificio contaba con 80 entradas, 76 de las cuales eran de acceso público, lo que permitía una distribución y evacuación eficiente de la multitud.

¿Es cierto que los gladiadores siempre luchaban a muerte?

La imagen de gladiadores que siempre peleaban hasta la muerte es una simplificación. Entrenar a un gladiador era caro y llevaba tiempo, por lo que los organizadores preferían no desperdiciar estos combatientes. Muchos encuentros terminaban sin la muerte de ninguno de los participantes, y el público o el editor (quien financiaba los juegos) podía conceder la vida al vencido.

¿Qué hay bajo la arena del Coliseo?

Bajo la arena se encuentra el Hipogeo, una red de corredores, habitaciones y pozos subterráneos excavados por orden de Domiciano. En este espacio se guardaban los animales salvajes, los gladiadores antes de salir a combatir y el maquinaria utilizada para los efectos especiales. Los pozos conectaban el subsuelo con la arena a través de trampillas.

¿Cuándo dejaron de celebrarse espectáculos en el Coliseo?

Los combates de gladiadores fueron abolidos oficialmente en el año 404 d.C. por el emperador Honorio. Las venationes, o cacerías de animales, continuaron celebrándose hasta bien entrado el siglo VI. A partir de entonces, el edificio fue perdiendo progresivamente su función original y comenzó a ser utilizado como cantera de materiales de construcción.