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¿Quién construyó el Coliseo Romano y por qué es famoso?

Publicado 21. mayo 2026

¿Quién construyó el Coliseo Romano y por qué es famoso?

El Coliseo Romano es uno de los monumentos más reconocibles del mundo y un testimonio imperecedero del poder y la ambición del Imperio Romano. Construido hace casi dos mil años en el corazón de Roma, este gigantesco anfiteatro ha sobrevivido terremotos, saqueos y el paso de los siglos para convertirse hoy en símbolo universal de la civilización clásica. Comprender quién lo construyó, cómo se financió y por qué sigue fascinando a millones de visitantes cada año es adentrarse en una de las historias más apasionantes de la Antigüedad.

El origen del Coliseo: contexto político y social

Para entender la construcción del Coliseo es imprescindible conocer el turbulento periodo que precedió a su edificación. En el año 64 d.C., un devastador incendio arrasó gran parte de Roma. El emperador Nerón aprovechó la catástrofe para construir la Domus Aurea, un suntuoso palacio privado de más de 50 hectáreas que incluía un enorme lago artificial en pleno centro de la ciudad. Este gesto fue percibido como un acto de arrogancia extrema que enajenó a la ciudadanía y al Senado.

Cuando Nerón fue depuesto y se suicidó en el año 68 d.C., se abrió un periodo de inestabilidad conocido como el año de los cuatro emperadores. De esa pugna emergió victorioso Vespasiano, el fundador de la dinastía Flavia, quien comprendió que debía devolver al pueblo de Roma los espacios que Nerón le había arrebatado.

La decisión de Vespasiano

Vespasiano ordenó drenar el lago artificial de la Domus Aurea y sobre ese terreno levantó el anfiteatro más grande jamás construido hasta entonces. El gesto tenía una carga simbólica enorme: donde el tirano había erigido su paraíso privado, el nuevo emperador devolvía un espacio público al pueblo. Además, el proyecto servía para legitimar a la nueva dinastía y mostrar al mundo la capacidad constructiva y la magnanimidad de los Flavios.

La financiación con el saqueo de Jerusalén

Las obras comenzaron en torno al año 70 d.C. y se financiaron en gran medida con el botín obtenido de la conquista de Jerusalén, ejecutada ese mismo año por el propio Vespasiano y su hijo Tito. Según el historiador Flavio Josefo, entre el botín se encontraban miles de esclavos judíos que también trabajaron en la construcción del edificio junto a artesanos especializados y trabajadores libres. Se estima que en la obra participaron entre 60.000 y 100.000 trabajadores a lo largo de una década.

El papel de los emperadores Flavios

Aunque Vespasiano inició las obras, no llegó a ver el anfiteatro terminado. Falleció en el año 79 d.C., el mismo año en que la erupción del Vesubio sepultó Pompeya y Herculano. Fue su hijo Tito quien inauguró el Coliseo en el año 80 d.C. con unos juegos que se prolongaron durante cien días consecutivos.

La inauguración bajo Tito

Las celebraciones inaugurales fueron espectaculares: se organizaron combates de gladiadores, cacerías de animales exóticos conocidas como venationes y, según algunas fuentes antiguas, incluso batallas navales simuladas que requerían inundar parcialmente la arena. Animales procedentes de todos los rincones del Imperio, desde leones africanos hasta rinocerontes y jirafas, fueron exhibidos y sacrificados ante los aplausos del público. Se calcula que solo durante la inauguración murieron más de 5.000 animales.

Las ampliaciones de Domiciano

El tercer emperador Flavio, Domiciano, hermano de Tito, completó y amplió el edificio. Fue él quien mandó construir los pasajes subterráneos debajo de la arena, conocidos como hipogeo, donde se alojaban gladiadores, animales y maquinaria escénica. También añadió la cuarta planta y el llamado Ludus Magnus, la principal escuela de entrenamiento de gladiadores, conectada al anfiteatro mediante un pasaje subterráneo. Emperadores posteriores, como Trajano y Adriano, continuaron mejorando y embelleciendo el conjunto.

Arquitectura y datos técnicos del Coliseo

El Coliseo, cuyo nombre oficial era Anfiteatro Flavio, es una obra maestra de ingeniería romana. Su planta es elíptica, con un eje mayor de 188 metros y un eje menor de 156 metros. El perímetro exterior alcanza los 527 metros y su altura llega a los 48 metros, distribuidos en cuatro plantas.

Materiales y técnicas constructivas

La estructura exterior se levantó principalmente con travertino, una piedra caliza extraída de las canteras de Tívoli, transportada hasta Roma mediante una red de caminos construida expresamente para la obra. El interior combina opus caementicium (hormigón romano), ladrillo y toba volcánica, lo que permitía aligerar el peso según la altura del edificio. El mármol se empleó para los acabados decorativos y los asientos de las gradas más nobles.

Una de las innovaciones más notables fue la utilización de 80 arcos de acceso numerados que permitían a los 50.000 o 80.000 espectadores ocupar sus asientos y evacuarlos de forma ordenada en pocos minutos, gracias a un sistema de corredores y escaleras al que los romanos llamaban vomitorios.

El velarium y la arena

Para proteger al público del sol y de la lluvia, el Coliseo contaba con un enorme toldo extensible llamado velarium, maniobrado por marineros de la flota imperial estacionados en un edificio anexo. La arena propiamente dicha era una plataforma de madera cubierta de arena (del latín harena, que dio nombre al espacio) para absorber la sangre de los combates. Debajo se extendía el intrincado sistema de galerías del hipogeo.

Los espectáculos: gladiadores, animales y mucho más

El Coliseo era ante todo un lugar de entretenimiento masivo. El Estado romano ofrecía estos espectáculos, denominados munera y ludi, de forma gratuita para mantener la paz social y reforzar la popularidad del emperador o de los magistrados que los financiaban.

Los gladiadores

Los combates de gladiadores eran el espectáculo más esperado. Los gladiadores podían ser esclavos, prisioneros de guerra, criminales condenados o incluso ciudadanos libres que elegían esa profesión por el dinero y la fama. Se entrenaban en escuelas especializadas llamadas ludi, la más importante de las cuales era el Ludus Magnus, adyacente al propio Coliseo. Existían distintas categorías de gladiadores según su armamento y estilo de combate: los mirmillones, los reciarios, los samnitas o los trácicos, entre otros.

Contrariamente a la imagen popular, la muerte en el combate no era inevitable ni siquiera habitual. Un gladiador bien entrenado representaba una inversión considerable y su vida era preservada siempre que fuera posible. La decisión de matar o perdonar al vencido correspondía, en última instancia, al organizador del espectáculo, que tenía en cuenta la reacción del público.

Las venationes y otras exhibiciones

Las cacerías de animales exóticos, llamadas venationes, también eran extremadamente populares. Se importaban fieras de toda la cuenca mediterránea y del África subsahariana: leones, tigres, leopardos, osos, elefantes, cocodrilos, hipopótamos e incluso jirafas. Se calcula que, a lo largo de los siglos en que el Coliseo estuvo en activo, murieron en sus instalaciones cientos de miles de animales, lo que contribuyó a la extinción local de varias especies en el norte de África.

Además de estas exhibiciones, el Coliseo acogió ejecuciones públicas, representaciones teatrales mitológicas y, en sus primeros años, según fuentes antiguas, combates navales denominados naumaquias, aunque los historiadores debaten si realmente pudieron celebrarse en el recinto tal como está construido.

El declive y la transformación del Coliseo

Los espectáculos de gladiadores continuaron celebrándose en el Coliseo hasta el siglo V d.C. La progresiva expansión del cristianismo como religión oficial del Imperio fue erosionando la aceptación de estos juegos sangrientos. La tradición señala que el monje Telémaco murió lapidado por la multitud al intentar interrumpir un combate en el año 404 d.C., un episodio que, según las fuentes, motivó al emperador Honorio a prohibir definitivamente los juegos de gladiadores.

Uso medieval y saqueos

Durante la Edad Media el edificio fue utilizado con los usos más diversos: fortaleza, cementerio, residencia de familias nobles y cantera de materiales de construcción. Gran parte del travertino y el mármol que decoraban el interior fueron arrancados para construir iglesias y palacios romanos, incluida la Basílica de San Pedro. Los terremotos de los siglos XII y XIV derribaron gran parte de la fachada sur. A pesar de todo, la estructura principal sobrevivió y hoy sigue siendo la mayor obra de arquitectura del mundo antiguo que permanece en pie.

El Coliseo hoy: patrimonio de la humanidad

En 1980 la UNESCO declaró el Coliseo Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto histórico del centro de Roma. En 2007 fue reconocido como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo tras una votación popular en la que participaron más de cien millones de personas de todo el planeta. Actualmente recibe entre seis y siete millones de visitantes al año, lo que lo convierte en el monumento más visitado de Italia y uno de los más concurridos del mundo.

Restauraciones y estado actual

En las últimas décadas se han llevado a cabo varias campañas de restauración financiadas en parte por empresas privadas italianas. Los trabajos han incluido la limpieza de la fachada exterior, la consolidación de estructuras dañadas y la instalación de iluminación nocturna que devuelve al edificio una presencia imponente en la noche romana. Desde 2021 el Coliseo cuenta con una nueva plataforma en el nivel de la arena que permite a los visitantes pararse literalmente donde los gladiadores esperaban su turno para combatir.

Por qué el Coliseo sigue siendo famoso

La fama duradera del Coliseo se debe a varios factores que se refuerzan mutuamente. En primer lugar, su escala es simplemente impresionante incluso para los estándares actuales: durante más de mil años fue el edificio más grande del mundo occidental. En segundo lugar, encarna de forma dramática las contradicciones de la civilización romana: una sociedad capaz de construir obras de ingeniería extraordinarias y al mismo tiempo de usar ese prodigio arquitectónico para el entretenimiento basado en la muerte.

Símbolo en la cultura popular

La imagen del Coliseo está omnipresente en la cultura popular global, desde las monedas de euro italianas hasta incontables películas, series de televisión, videojuegos y obras literarias. Películas como Gladiator (2000) de Ridley Scott han renovado el interés por la historia de los gladiadores para nuevas generaciones, aunque con importantes licencias históricas. El Coliseo también es protagonista habitual de novelas históricas y ha inspirado a arquitectos de todo el mundo: los grandes estadios modernos deben su forma elíptica y su sistema de acceso a la planta del anfiteatro Flavio.

Un testimonio de ingeniería sin igual

Para los ingenieros y arquitectos, el Coliseo es un objeto de estudio permanente. Sus bóvedas de cañón y aristas, su sistema de cimentación, los mecanismos de elevación del hipogeo y la solución del velarium revelan un dominio técnico que no se superaría hasta la Revolución Industrial. Las investigaciones arqueológicas continúan aportando nuevos descubrimientos sobre cómo se construyó y cómo funcionaba este prodigio de la ingeniería antigua.

Preguntas frecuentes

¿Quién mandó construir el Coliseo Romano?

El Coliseo fue iniciado por el emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia, en torno al año 70 d.C. Su hijo Tito lo inauguró en el año 80 d.C. y su otro hijo Domiciano completó y amplió el edificio, añadiendo entre otras cosas el sistema de galerías subterráneas del hipogeo.

¿Por qué se construyó el Coliseo Romano?

El Coliseo se construyó con varios objetivos: devolver al pueblo de Roma el espacio que Nerón había convertido en su palacio privado, legitimar a la nueva dinastía Flavia, proporcionar entretenimiento masivo gratuito a la ciudadanía y demostrar el poder y la magnificencia del Imperio Romano ante el mundo conocido.

¿Cuántas personas cabían en el Coliseo?

El Coliseo podía albergar entre 50.000 y 80.000 espectadores según las estimaciones de los historiadores. Contaba con 80 entradas numeradas y un sistema de corredores internos que permitía llenar y vaciar el graderío de forma rápida y ordenada, un sistema de acceso que no se mejoraría significativamente hasta el siglo XX.

¿Cuánto tiempo tardó en construirse el Coliseo?

La construcción principal tardó aproximadamente diez años, desde el inicio de las obras en torno al año 70 d.C. hasta la inauguración en el año 80 d.C. Sin embargo, las ampliaciones y mejoras continuaron durante las décadas siguientes, especialmente durante el reinado de Domiciano y más tarde el de Trajano y Adriano.

¿Sigue siendo posible visitar el Coliseo hoy en día?

Sí. El Coliseo está abierto al público todos los días del año excepto el 25 de diciembre y el 1 de enero. Recibe entre seis y siete millones de visitantes anuales y está gestionado por el Parco Archeologico del Colosseo. Se recomienda reservar las entradas con antelación para evitar largas esperas, especialmente en temporada alta.

¿Por qué se llama Coliseo y no Anfiteatro Flavio?

El nombre oficial del edificio era Amphitheatrum Flavium, es decir, Anfiteatro Flavio, en honor a la dinastía que lo construyó. El apelativo popular de Coliseo probablemente derive de la enorme estatua de Nerón conocida como Colossus Neronis, que se encontraba en las proximidades y que, aunque fue modificada por emperadores posteriores, permaneció en el lugar durante siglos dando nombre al barrio y al edificio.