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Circe en la mitología griega: quién fue y qué hizo

Publicado 21. mayo 2026

¿Quién fue Circe y qué hizo en la mitología griega?

En el vasto universo de la mitología griega, pocos personajes han capturado la imaginación colectiva con la misma intensidad que Circe, la hechicera de la isla de Eea. Hija del dios sol Helios y de la oceánide Perseide, Circe ocupa un lugar singular en el panteón griego: no es una diosa olímpica en el sentido estricto, ni tampoco una simple mortal, sino una figura intermedia dotada de poderes extraordinarios sobre las plantas, las pociones y la transformación de los seres vivos. Su historia más conocida aparece en la Odisea de Homero, donde se enfrenta al astuto Odiseo en un duelo de ingenio que termina en una alianza duradera, pero la tradición mítica la sitúa también en otros relatos igualmente fascinantes. Comprender quién fue Circe y qué hizo en la mitología griega es adentrarse en uno de los retratos más complejos y ambiguos que el pensamiento antiguo legó a la cultura occidental.

Origen y naturaleza de Circe: entre diosa y hechicera

La identidad de Circe no admite una clasificación sencilla dentro del sistema religioso griego. Las fuentes antiguas la describen de maneras distintas: unas la llaman diosa, otras hechicera, algunas la equiparan a una ninfa de poderes extraordinarios. Esta ambigüedad forma parte intrínseca del personaje y refleja la riqueza de interpretaciones que ha suscitado a lo largo de los siglos.

Su genealogía divina

Según las fuentes más extendidas, Circe era hija de Helios, el dios del sol, y de Perseide (también llamada Perseis en algunas versiones), una oceánide, es decir, una ninfa de los océanos hija del titán Océano. Esta genealogía la situaba en una posición de poder considerable: heredera de la luminosidad solar y de la fluidez oceánica, poseía una naturaleza doble que se manifestaba en su capacidad para iluminar o destruir según su voluntad. Entre sus hermanos se contaban la poderosa hechicera Pasífae, reina de Creta y madre del Minotauro, y el rey Eetes de la Cólquide, guardián del Vellocino de Oro, lo que indica que la magia y el poder sobrenatural eran rasgos familiares.

Su morada en la isla de Eea

Circe habitaba en la isla de Eea, un lugar que los textos griegos situaban en los confines del mundo conocido. La localización exacta de Eea fue interpretada de formas muy diversas por los geógrafos y mitólogos de la Antigüedad: algunos la colocaban en el extremo occidental del Mediterráneo, otros en el mar Negro, y otros en las costas del mar Tirreno. Esta indefinición geográfica subrayaba el carácter liminal de la isla: un espacio fronterizo entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre lo humano y lo sobrenatural. En Eea, Circe vivía en un palacio rodeado de animales salvajes, leones y lobos mansamente domesticados, que en realidad eran hombres que ella había transformado con sus pociones.

Los poderes de Circe: hierbas, pociones y metamorfosis

El rasgo más definitorio de Circe en la tradición mitológica es su maestría sobre las plantas mágicas y las pociones. Homero la describe como una diosa de trenzas hermosas con voz humana que conocía el uso de todas las drogas, un conocimiento que aplicaba tanto para curar como para transformar y destruir.

Las hierbas mágicas y el pharmakón

El término griego pharmakón, que en su sentido más amplio designaba cualquier sustancia con poder para alterar la realidad (lo que hoy distinguiríamos entre medicina y veneno), era el instrumento central de Circe. Su conocimiento de las propiedades de cada planta, raíz y mineral le permitía preparar brebajes de efectos devastadores. La hierba más famosa asociada a su historia es el moly, la planta de raíz negra y flor blanca que Hermes entregó a Odiseo como antídoto contra sus hechizos: una sustancia de doble naturaleza, peligrosa para los mortales pero manejable para los dioses, símbolo de la ambivalencia que impregna toda la figura de Circe.

La varita mágica y las transformaciones

Junto a las pociones, Circe utilizaba una varita o bastón mágico para consumar las transformaciones de sus víctimas. El procedimiento descrito en la Odisea es revelador: primero ofrecía a los visitantes una bebida mezclada con sus drogas especiales, elaborada con queso, cebada, miel y vino, y una vez que estos bebían y el hechizo comenzaba a actuar, los golpeaba con la varita para completar la metamorfosis. La elección de los cerdos como forma en que transformaba a los hombres de Odiseo es interpretada por los mitólogos modernos como una metáfora de la degradación moral: animales que se revuelcan en el fango, esclavos de sus apetitos más bajos, privados de razón y lenguaje.

Circe y Odiseo: el encuentro más famoso

El episodio de la Odisea en el que Circe y Odiseo se enfrentan y finalmente se alían es uno de los más complejos y ricos en matices de toda la épica griega. Ocurre durante el regreso de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya, cuando sus barcos arriban a la misteriosa isla de Eea.

La trampa y la transformación de los hombres

Al llegar a Eea, Odiseo envía a un grupo de sus hombres a explorar la isla. Estos encuentran el palacio de Circe, son recibidos con amabilidad aparente y aceptan el brebaje que ella les ofrece. El resultado es inmediato: transformados en cerdos, son encerrados en las pocilgas de la hechicera. Solo uno de los exploradores, Euríloco, desconfía en el último momento y no entra al palacio, por lo que puede regresar a la nave y dar cuenta de lo sucedido a Odiseo.

La intervención de Hermes y la resistencia de Odiseo

Cuando Odiseo se dispone a ir personalmente al palacio para liberar a sus hombres, el dios mensajero Hermes se le aparece en el camino y le ofrece la hierba moly como protección. Gracias a este antídoto, Odiseo bebe la poción de Circe sin sufrir transformación alguna. Cuando ella intenta golpearle con la varita, Odiseo desenvaina su espada y la amenaza. Sorprendida y reconociendo en él a un hombre de carácter excepcional, Circe cede, libera a los compañeros transformados y establece una alianza con el héroe.

El año en Eea y los hijos de Odiseo y Circe

Tras la reconciliación, Odiseo permanece en la isla de Eea durante un año entero. En ese tiempo, Circe se convierte en su amante y consejera. Según distintas versiones del mito, de esta unión nacieron varios hijos, entre los que destacan Telégono, Latino y Agrio. Telégono se convirtió en el más famoso de ellos: criado por su madre en Eea sin conocer a su padre, emprendió años más tarde un viaje para buscar a Odiseo y, en un trágico malentendido, lo mató en combate sin reconocerle. La historia de Telégono fue desarrollada extensamente en la Telegonía, un poema épico del ciclo troyano hoy perdido.

Los consejos de Circe para el viaje al inframundo

Antes de que Odiseo abandone Eea para continuar su viaje, Circe le instruye detalladamente sobre cómo descender al Hades y consultar al alma del adivino Tiresias para conocer su destino. Esta función de guía y consejera es fundamental: Circe no es solo una antagonista que el héroe supera, sino también una aliada indispensable cuyo conocimiento resulta decisivo para la supervivencia de Odiseo. También le advierte de los peligros futuros: las Sirenas, el estrecho entre Escila y Caribdis, y las vacas sagradas de Helios.

Otros mitos protagonizados por Circe

Aunque el episodio homérico de la Odisea es con diferencia el más conocido, la tradición mitológica griega atribuye a Circe protagonismo en otros relatos igualmente significativos.

Circe y los argonautas

En las Argonáuticas de Apolonio de Rodas, Circe aparece como la hermana del rey Eetes y la tía de Medea, la poderosa hechicera que ayudó a Jasón a apoderarse del Vellocino de Oro. Tras el crimen de Medea, que mató a su propio hermano Apsirto para facilitar la huida de los argonautas, Jasón y Medea acuden a la isla de Eea para que Circe los purifique del derramamiento de sangre familiar. La purificación es el ritual religioso griego de katharsis, el lavado de culpa que permitía a los asesinos reintegrarse en la sociedad sin la mancha de la sangre. La escena es tensa: Circe purifica a su sobrina pero, una vez que descubre la naturaleza del crimen, los expulsa de la isla sin pronunciar condena ni absolución explícita.

La historia de Escila

Según algunas versiones del mito, Circe fue responsable de la transformación de la ninfa Escila en el monstruo marino que aterrorizaba el estrecho entre Italia y Sicilia. Celosa del amor que el dios marino Glauco profesaba por Escila, Circe habría vertido sus venenos en el agua donde la ninfa se bañaba, convirtiendo la parte inferior de su cuerpo en un racimo de cabezas de perro ladrantes. Esta historia, recogida por Ovidio en las Metamorfosis, amplía el perfil de Circe como personaje capaz de actuar por despecho y celos, añadiendo una dimensión más oscura y humana a su figura.

Circe y Pico

Otra historia protagonizada por Circe, también recogida por Ovidio, es la de su encuentro con Pico, rey del Lacio y protegido de Saturno. Cuando Pico rechazó sus avances y declaró que amaba exclusivamente a su esposa Canente, Circe lo transformó en un pájaro carpintero, animal que en latín recibe el nombre picus. Esta metamorfosis como castigo al rechazo amoroso refuerza la imagen de Circe como figura que ejerce el poder de la transformación de forma punitiva cuando su voluntad es contrariada.

Circe en la cultura y la literatura occidentales

La figura de Circe ha ejercido una influencia duradera sobre la literatura, el arte y la cultura occidentales desde la Antigüedad hasta nuestros días. Su combinación de belleza, poder, conocimiento y ambigüedad moral la ha convertido en un arquetipo de enorme riqueza simbólica.

Interpretaciones antiguas y medievales

Los filósofos y moralistas de la Antigüedad utilizaron el episodio de Circe como alegoría de los peligros del placer y la pérdida de razón. En la tradición estoica, los hombres transformados en cerdos simbolizaban a quienes se dejaban llevar por los apetitos corporales renunciando a la virtud y el logos. Cicerón, Horacio y Plutarco desarrollaron lecturas moralizantes del mito que influyeron profundamente en la tradición cristiana medieval, que asimiló a Circe como figura de la lujuria o de los engaños del demonio.

La Circe moderna: de la bruja al personaje complejo

La literatura contemporánea ha revisado la figura de Circe desde perspectivas mucho más matizadas. La novela Circe (2018) de Madeline Miller, publicada con enorme éxito internacional y traducida al castellano, propone una lectura que da voz a la hechicera desde su propia perspectiva, explorando su proceso de autodescubrimiento, sus dilemas morales y su relación con el poder en un mundo dominado por dioses y héroes masculinos. Esta reinterpretación convirtió a Circe en un símbolo de la emancipación femenina dentro del género de la mitología recontada, un fenómeno literario en pleno auge en el siglo XXI.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Circe en la mitología griega?

Circe fue una hechicera y diosa de la mitología griega, hija del dios sol Helios y de la oceánide Perseide. Habitaba en la isla de Eea y era famosa por su extraordinario conocimiento de las plantas mágicas y las pociones, que utilizaba para transformar a sus enemigos en animales. Su historia más conocida aparece en la Odisea de Homero, donde se enfrenta y luego se alia con el héroe Odiseo.

¿Por qué Circe transformó a los hombres de Odiseo en cerdos?

En la Odisea, Circe transforma a los compañeros de Odiseo en cerdos porque eran intrusos en su isla y ella actuaba por costumbre o desconfianza hacia los forasteros. Sin embargo, la elección de los cerdos como forma de la metamorfosis tiene también una lectura simbólica: representan la degradación del ser humano cuando se deja dominar por los instintos y abandona la razón, un tema central en la moral griega clásica.

¿Cómo resistió Odiseo los poderes de Circe?

Odiseo resistió los hechizos de Circe gracias a la hierba moly que le proporcionó el dios Hermes. Esta planta de raíz negra y flor blanca actuaba como antídoto contra las pociones de la hechicera. Con su protección, Odiseo bebió el brebaje de Circe sin sufrir transformación y luego la amenazó con su espada, logrando que liberara a sus hombres y se convirtiera en su aliada.

¿Tuvo Circe hijos con Odiseo?

Sí, según diversas fuentes de la mitología griega, Circe y Odiseo tuvieron varios hijos durante el año que el héroe pasó en la isla de Eea. Los más mencionados son Telégono, Latino y Agrio. Telégono es el más famoso: según la Telegonía, un poema épico perdido del ciclo troyano, años después mató accidentalmente a su padre Odiseo sin reconocerlo, cumpliendo así un destino trágico.

¿Qué diferencia a Circe de otras hechiceras de la mitología griega?

Circe se distingue de otras figuras mágicas griegas, como su sobrina Medea, por la complejidad de su papel en los mitos: actúa tanto como antagonista que transforma y esclaviza como consejera y aliada que proporciona conocimiento esencial para superar los peligros del viaje. Su dominio específico sobre las hierbas y las pociones, su genealogía solar y oceánica y su carácter ambivalente la convierten en un arquetipo de especial riqueza en la tradición mitológica occidental.

¿Dónde estaba la isla de Eea donde vivía Circe?

La ubicación exacta de Eea, la isla donde habitaba Circe, era deliberadamente vaga en los textos griegos, lo que subrayaba su carácter mítico y liminal. Los antiguos la situaban en distintos lugares: algunos en el extremo occidental del Mediterráneo, otros en el mar Tirreno, junto a las costas de la actual Italia, y otros en el mar Negro. La vaguedad geográfica reforzaba la idea de Eea como un espacio situado más allá de los límites del mundo conocido.