Quién ordenó el uso de bombas atómicas en la historia
Las bombas atómicas han sido utilizadas en combate en una única ocasión en toda la historia de la humanidad: los días 6 y 9 de agosto de 1945, cuando el Ejército de los Estados Unidos lanzó los artefactos nucleares apodados Little Boy y Fat Man sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Estos dos ataques, que causaron entre 130.000 y 220.000 muertos según las estimaciones, pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y abrieron la era nuclear. La pregunta sobre quién exactamente ordenó su uso sigue siendo objeto de debate histórico, pues la decisión involucró una compleja cadena de mando que va más allá de la figura del presidente Harry S. Truman.
El contexto: el único uso bélico de armas nucleares en la historia
Hasta 2026, los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki siguen siendo los únicos casos en la historia en que armas nucleares han sido empleadas en un conflicto armado. Ningún otro gobierno ni mandatario ha ordenado su uso en combate desde entonces. El armamento nuclear desarrollado por otras potencias —la Unión Soviética, el Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte— nunca ha sido utilizado en el campo de batalla. Esta singularidad histórica convierte la decisión de 1945 en un evento sin parangón, estudiado desde perspectivas militares, éticas, jurídicas y políticas.
Harry S. Truman: el responsable político reconocido
Harry S. Truman, trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, es identificado convencionalmente como el mandatario que autorizó el uso de las bombas atómicas. Truman había asumido la presidencia apenas el 12 de abril de 1945, a la muerte de Franklin D. Roosevelt, y desconocía en gran medida la existencia del Proyecto Manhattan hasta que fue informado por el secretario de Guerra, Henry L. Stimson, días después de su toma de posesión.
El 24 de julio de 1945, durante la Conferencia de Potsdam, Truman fue informado del éxito de la primera prueba nuclear —la prueba Trinity, realizada el 16 de julio en Nuevo México— y aprobó los planes militares para el uso de la bomba. El 25 de julio, mientras aún se encontraba en Alemania, autorizó al mando militar a proceder con el ataque "cuando esté listo, pero no antes del 2 de agosto de 1945". Ese mismo día escribió en su diario personal que había ordenado que el objetivo fuera "puramente militar", aunque en la práctica ambas ciudades bombardeadas eran centros urbanos mixtos con importante población civil.
La cadena de mando: más allá del presidente
La historia institucional de la decisión es más matizada que la imagen popular de un único mandatario firmando una orden. Los actores clave en la cadena de mando fueron varios:
- Henry L. Stimson, secretario de Guerra, presidió el Comité Provisional (Interim Committee), un grupo de asesores civiles y militares creado en mayo de 1945 para deliberar sobre el uso de la bomba. El comité recomendó su empleo sin aviso previo contra un objetivo japonés, con el fin de maximizar el impacto psicológico.
- General Leslie R. Groves, director militar del Proyecto Manhattan, fue quien redactó la orden de ataque el 24 de julio de 1945. Groves la presentó a Stimson y al jefe del Estado Mayor, general George C. Marshall, quienes la aprobaron el 25 de julio. La orden fue transmitida al general Carl Spaatz, comandante de las Fuerzas Aéreas Estratégicas en el Pacífico, indicando que se bombardeara una de las ciudades objetivo —Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki— tan pronto como las condiciones meteorológicas lo permitieran, después del 3 de agosto.
- General Carl Spaatz recibió y ejecutó la orden operativa. El coronel Paul Tibbets pilotó el B-29 Enola Gay que lanzó Little Boy sobre Hiroshima el 6 de agosto; tres días después, el mayor Charles Sweeney tripuló el Bockscar que arrojó Fat Man sobre Nagasaki.
El debate histórico: ¿ordenó realmente Truman?
Un artículo publicado en agosto de 2025 por el Bulletin of the Atomic Scientists, con motivo del 80.º aniversario de los bombardeos, planteó una tesis que remueve la narrativa establecida: Truman nunca emitió una orden explícita de usar las bombas atómicas, sino que su papel consistió esencialmente en no interferir con los planes militares ya en marcha. Según esta interpretación, la decisión operativa real correspondió a Groves, Stimson y Marshall, mientras que Truman otorgó su aquiescencia política desde Potsdam.
En cambio, lo que Truman sí ordenó de manera documentada y explícita fue la detención de los bombardeos atómicos: el 10 de agosto de 1945, un día después del ataque sobre Nagasaki, Truman ordenó que no se lanzara ninguna bomba adicional sin su autorización directa. Japón anunció su rendición el 15 de agosto. La distinción entre "autorizar pasivamente" el inicio y "ordenar activamente" el cese arroja luz sobre la naturaleza real del poder presidencial en ese momento histórico.
Truman, no obstante, nunca expresó arrepentimiento público por los bombardeos. Defendió reiteradamente la decisión argumentando que había acortado la guerra y evitado una invasión terrestre de Japón que, según las estimaciones militares de la época, habría costado cientos de miles de vidas estadounidenses y japonesas.
Razones alegadas para el uso de la bomba
Los argumentos con que el gobierno estadounidense justificó el uso del arma nuclear en 1945 han sido analizados y contestados por historiadores durante más de ocho décadas:
- Acelerar la rendición japonesa y evitar una costosa invasión terrestre (Operación Downfall), cuyo coste en vidas se estimaba en decenas de miles o incluso más de un millón de bajas aliadas.
- Presión geopolítica frente a la URSS: la Unión Soviética había declarado la guerra a Japón el 8 de agosto, y algunos historiadores sostienen que Truman buscaba terminar el conflicto antes de que la influencia soviética en Asia se consolidara.
- Demostración del poder nuclear como elemento disuasorio en el naciente orden de posguerra.
Los críticos, entre ellos el físico Leo Szilárd —uno de los científicos del Proyecto Manhattan— argumentaron en su momento que Japón estaba cerca de la rendición y que el uso de la bomba no era militarmente necesario. La controversia sobre estas motivaciones continúa activa en la historiografía especializada.
Preguntas frecuentes
¿Quién ordenó lanzar la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki?
El presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman es considerado el principal responsable político. Sin embargo, la orden operativa fue redactada por el general Leslie Groves y aprobada por el secretario de Guerra Henry Stimson y el jefe del Estado Mayor George Marshall el 25 de julio de 1945. Truman autorizó el plan sin firmar una orden explícita, mientras que la ejecución correspondió al general Carl Spaatz y a los pilotos de los B-29.
¿Se han usado bombas atómicas en algún otro momento de la historia?
No. Los bombardeos de Hiroshima (6 de agosto de 1945) y Nagasaki (9 de agosto de 1945) son los únicos casos en que armas nucleares han sido utilizadas en combate. Ningún otro Estado ha empleado armamento nuclear en un conflicto bélico desde entonces.
¿Por qué Truman decidió usar la bomba atómica?
Los argumentos oficiales fueron evitar una invasión terrestre de Japón con un coste de vidas estimado muy elevado y acelerar la rendición japonesa. Factores geopolíticos —como la entrada de la URSS en la guerra en el Pacífico— también influyeron. Truman defendió hasta el final de su vida que la decisión fue correcta y que salvó más vidas de las que costó.
¿Quién ordenó parar los bombardeos atómicos?
El propio Truman. El 10 de agosto de 1945, un día después del ataque sobre Nagasaki, ordenó explícitamente que no se lanzara ningún nuevo arma nuclear sin su autorización directa. Esta es, según el Bulletin of the Atomic Scientists, la orden nuclear más claramente documentada que firmó Truman durante toda la crisis.
¿Qué fue el Comité Provisional y qué papel tuvo?
El Comité Provisional (Interim Committee) fue un grupo asesor creado en mayo de 1945 y presidido por el secretario de Guerra Henry Stimson. Reunió a altos funcionarios civiles y militares para deliberar sobre el uso de la bomba atómica. Su recomendación fue emplearla sin aviso previo contra un objetivo japonés para maximizar el impacto psicológico y militar.