CCitopendia

Rotación de la Tierra 2026: por qué gira más rápido, el segundo intercalar negativo y sus efectos

Publicado 21. abril 2026

Rotación de la Tierra 2026: por qué gira más rápido, el segundo intercalar negativo y sus efectos

La rotación de la Tierra se ha convertido en 2026 en uno de los temas científicos más comentados del año. Durante décadas se daba por hecho que nuestro planeta giraba cada vez un poco más despacio debido al frenado que provoca la Luna. Sin embargo, desde 2020 los relojes atómicos han registrado algo insólito: la Tierra está acelerando. En 2025 se batieron varios récords de días más cortos y, a principios de 2026, el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (IERS) se vio obligado a actualizar sus previsiones sobre el llamado segundo intercalar negativo, una operación que nunca se ha llevado a cabo en la historia del Tiempo Universal Coordinado (UTC).

En este artículo repasamos qué es exactamente la rotación terrestre, a qué velocidad gira realmente el planeta, por qué se ha acelerado en los últimos años, qué papel juega el cambio climático, cómo afecta todo esto a la informática, al GPS y a las redes financieras, y qué está midiendo el IERS en tiempo real. También resolvemos las dudas más habituales sobre el segundo intercalar negativo y las implicaciones para los próximos años.

Qué es la rotación de la Tierra

La rotación de la Tierra es el movimiento que realiza nuestro planeta al girar sobre su propio eje, una línea imaginaria que atraviesa los polos Norte y Sur. Este giro es el que provoca el ciclo del día y la noche y es la base de la medida del tiempo desde que la humanidad mira al cielo. Una rotación completa respecto a las estrellas lejanas se denomina día sideral y dura aproximadamente 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Respecto al Sol, el día solar medio se fija en 86.400 segundos, es decir, las 24 horas que marcan los relojes convencionales.

La rotación no es uniforme. El planeta se comporta como un sistema físico complejo formado por un núcleo interno sólido, un núcleo externo líquido, un manto viscoso, una corteza sólida, océanos, atmósfera y una criosfera de hielos polares. Cualquier redistribución significativa de masa entre estas capas altera el momento angular total y, en consecuencia, la velocidad de giro. Por eso no basta con un reloj de péndulo para seguir el ritmo real del planeta: hacen falta relojes atómicos y técnicas como la Interferometría de Muy Larga Base (VLBI) o la observación satelital para detectar variaciones del orden del milisegundo.

Velocidad histórica de la rotación terrestre

A lo largo de la historia geológica, la Tierra ha girado mucho más rápido de lo que lo hace hoy. Hace unos 1.400 millones de años, el día duraba apenas unas 18 horas. La fricción de las mareas, provocada por la atracción gravitatoria de la Luna, ha ido frenando la rotación y alargando el día de forma muy gradual, a un ritmo de aproximadamente 1,8 milisegundos por siglo. Esa tendencia dominante es la razón por la que, desde que en 1972 se adoptó el sistema de segundos intercalares positivos, se han añadido 27 segundos al UTC.

Sin embargo, la curva ha cambiado de pendiente en los últimos años. Desde 2020 se observa un cambio drástico en la duración del día (LOD, Length of Day). El récord histórico desde que existen relojes atómicos, en 1973, fue el 5 de julio de 2024, cuando el día duró 1,66 milisegundos menos que 24 horas. En 2025 se registraron nuevas jornadas ultracortas en torno al 9 de julio, el 22 de julio y el 5 de agosto, con déficits de entre 1,3 y 1,5 milisegundos. Antes de 2020, la marca histórica más corta llevaba años sin moverse, por lo que los científicos hablan sin exagerar del cambio de tendencia más rápido en al menos los últimos 3,6 millones de años.

Por qué la Tierra gira más rápida en 2026

La aceleración actual no tiene una única causa, sino que resulta de la suma de varios fenómenos que, en este momento, apuntan en la misma dirección. La posición relativa de la Luna influye de forma cíclica: cuando nuestro satélite se sitúa en latitudes altas respecto al ecuador terrestre, el acoplamiento gravitatorio reduce el efecto de las mareas y la Tierra gira ligeramente más deprisa. Los veranos boreales de 2024 y 2025 coincidieron con configuraciones lunares especialmente favorables a este aumento.

A esa causa astronómica se suman la dinámica interna del planeta y los movimientos de la atmósfera. El núcleo externo líquido ha perdido velocidad en las últimas décadas y, por conservación del momento angular, el manto y la corteza han ganado rotación. Además, las corrientes en chorro y las grandes masas de aire redistribuyen cada año energía rotacional entre la atmósfera y la Tierra sólida. En 2026, los boletines del IERS confirman que estas variaciones siguen siendo relevantes, aunque también muestran que la aceleración ha empezado a moderarse.

Causas detalladas: núcleo, clima, luna y atmósfera

Para entender por qué la rotación de la Tierra oscila es útil separar las causas por escalas temporales.

  • Escala geológica: las mareas lunares frenan la rotación de manera sostenida. Si nada más actuara, los días seguirían alargándose cada siglo.
  • Escala de décadas: los intercambios de momento angular entre el núcleo líquido y el manto son los protagonistas. Modelos recientes sugieren que estamos en una fase en la que el manto gana velocidad a costa del núcleo.
  • Escala interanual y estacional: la atmósfera y los océanos redistribuyen masa y momento, produciendo ciclos anuales con máximos y mínimos típicos en verano e invierno del hemisferio norte.
  • Escala climática: el deshielo de Groenlandia y la Antártida traslada agua desde las regiones polares hacia latitudes medias y ecuatoriales. Este desplazamiento actúa como un patinador que abre los brazos: aumenta el momento de inercia del planeta y frena su rotación.

Esta última causa es especialmente relevante en 2026. Varios estudios publicados en Nature entre 2024 y 2025 concluyen que, sin el cambio climático, la Tierra giraría aún más rápido de lo que lo hace hoy. Es decir, el calentamiento global está amortiguando la aceleración actual y retrasando la llegada de un posible segundo intercalar negativo.

Segundos intercalares negativos: qué son y por qué importan

El Tiempo Universal Coordinado (UTC) se construye a partir del tiempo atómico internacional (TAI), pero se corrige periódicamente para no desviarse más de 0,9 segundos respecto al tiempo astronómico UT1, que depende de la rotación real de la Tierra. Cuando la Tierra giraba más despacio que un día atómico perfecto, había que añadir un segundo al final de junio o diciembre: es el segundo intercalar positivo, aplicado 27 veces entre 1972 y 2016.

Si el planeta gira más rápido, el problema es el contrario: el UTC se adelanta respecto al UT1 y, para reajustar, hay que restar un segundo. Así aparece el segundo intercalar negativo, una operación que nunca se ha ejecutado. Durante 2023 y 2024 varios equipos estimaban que la primera vez podría ocurrir hacia 2026. Sin embargo, los últimos boletines del IERS muestran valores positivos de la longitud del día y han desplazado la previsión más probable hacia 2029. En enero de 2026, el propio IERS confirmó que no se aplicará ningún segundo intercalar al final de junio de 2026. La siguiente ventana formal sería el 31 de diciembre de 2026, pero los datos actuales hacen muy improbable que se active.

Efectos prácticos en informática, GPS y redes

Un segundo puede parecer una cantidad trivial, pero en los sistemas modernos es una eternidad. Las redes de alta frecuencia bursátil ejecutan millones de operaciones por segundo, los satélites GPS calculan posiciones con precisión de nanosegundos y los centros de datos dependen de relojes sincronizados mediante protocolos como NTP y PTP.

  • GPS: el sistema global de posicionamiento no utiliza UTC puro, sino una escala propia ligada al TAI, pero sus receptores traducen esa hora a UTC. Un salto de un segundo en UTC obliga a actualizar tablas de corrección en millones de dispositivos de navegación, transporte y logística.
  • Informática general: la mayoría de sistemas operativos han aprendido a gestionar segundos intercalares positivos tras incidentes históricos como los de 2012 y 2015, en los que fallaron servidores Linux, plataformas de reservas aéreas y grandes sitios web. Un segundo intercalar negativo es una novedad absoluta: casi ningún software se ha probado a fondo con la operación inversa.
  • Telecomunicaciones y energía: las redes 5G, los sistemas de sincronización de subestaciones eléctricas y las redes troncales de fibra óptica dependen de relojes que deben estar en el mismo tick con un margen de microsegundos. Un ajuste mal propagado puede provocar desconexiones en cascada.
  • Finanzas: mercados como Wall Street o Frankfurt exigen por regulación una sincronización muy estricta. Un salto inesperado puede invalidar timestamps de transacciones y generar conflictos legales.

Por estos motivos, en 2022 la Conferencia General de Pesas y Medidas decidió que, como tarde en 2035, se abandonará el actual sistema de segundos intercalares y se permitirá que UTC y UT1 diverjan durante más tiempo antes de cualquier corrección.

Implicaciones futuras: 2026, 2029 y más allá

La foto de 2026 es de calma relativa. Tras los mínimos récord de 2024 y 2025, la tendencia se ha suavizado y la longitud del día vuelve a aproximarse a los 86.400 segundos exactos. Los científicos del IERS y de organismos como el Observatorio Naval de Estados Unidos o el Paris Observatory manejan varios escenarios:

  • Escenario base: el frenado climático y un posible rebote del núcleo compensan la aceleración. El primer segundo intercalar negativo se aplicaría hacia 2029, con una probabilidad estimada del 40% para el periodo 2026-2035.
  • Escenario de aceleración: si la tendencia de 2024-2025 se reanuda, la corrección podría adelantarse a 2027 o 2028.
  • Escenario sin segundo intercalar: si la decisión de 2022 se adelanta y se abandona el sistema antes de 2029, nunca llegaríamos a aplicar un segundo negativo y la divergencia UTC-UT1 se dejaría crecer durante décadas.

Para usuarios finales, la implicación práctica es limitada: los relojes de móviles, ordenadores y smartwatches se sincronizan automáticamente por red y la mayoría no notará la diferencia. Para administradores de sistemas, ingenieros aeroespaciales y responsables de infraestructuras críticas, 2026 es el momento de auditar y probar los procedimientos de cambio de hora, porque la ventana para actuar sin prisas se está cerrando.

Cómo mide el IERS la rotación de la Tierra

El IERS es el organismo internacional encargado de mantener los parámetros de orientación de la Tierra (EOP) y las referencias celestes y terrestres. Para calcular en tiempo casi real la velocidad de rotación utiliza una combinación de técnicas:

  • VLBI (Very Long Baseline Interferometry): red mundial de radiotelescopios que observa cuásares muy lejanos. Al comparar las señales que llegan a cada antena se calcula con enorme precisión la orientación del planeta.
  • SLR (Satellite Laser Ranging): estaciones que disparan pulsos láser a satélites geodésicos como LAGEOS y miden el tiempo de vuelo.
  • GNSS: la propia constelación GPS, junto con Galileo, GLONASS y BeiDou, aporta millones de datos de posición que se combinan para extraer variaciones de rotación.
  • DORIS: sistema francés basado en satélites con emisores radio que los receptores siguen por efecto Doppler.

Cada semana, el IERS publica el Bulletin A con predicciones de la longitud del día y la orientación del polo, y el Bulletin C, donde anuncia formalmente si habrá o no segundo intercalar al final de junio o diciembre. Estas publicaciones son la referencia oficial para los proveedores de tiempo como NTP, para los fabricantes de equipos de navegación y para cualquier aplicación científica o industrial sensible al tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la rotación de la Tierra en 2026

¿Cuánto tiempo dura exactamente un día en 2026?

De media, 86.400 segundos, es decir, 24 horas. Sin embargo, cada día concreto puede ser unos pocos milisegundos más corto o más largo. En 2024 se registraron días hasta 1,66 milisegundos por debajo de la media; en 2026, según los boletines del IERS, la mayoría de jornadas vuelven a situarse ligeramente por encima, lo que indica una desaceleración reciente.

¿Por qué se habla del segundo intercalar negativo justo ahora?

Porque, por primera vez desde que existen relojes atómicos, la Tierra lleva varios años girando más rápido que el segundo del Sistema Internacional. Hasta ahora siempre se habían añadido segundos intercalares positivos. Un segundo negativo supondría restar, en lugar de sumar, y nunca se ha hecho.

¿Habrá un segundo intercalar negativo en 2026?

No en junio de 2026: el IERS ya ha confirmado que no se aplicará ningún ajuste en esa fecha. Para diciembre de 2026 queda técnicamente abierta la posibilidad, pero los datos actuales la hacen muy improbable. La previsión más repetida por la comunidad científica apunta a 2029, siempre que el sistema actual no se haya sustituido antes.

¿Cómo afecta el cambio climático a la rotación de la Tierra?

El deshielo de Groenlandia y la Antártida traslada masa desde los polos hacia latitudes más bajas, aumentando el momento de inercia del planeta y frenando levemente la rotación. Paradójicamente, esto compensa parte de la aceleración actual y está retrasando la aplicación del primer segundo intercalar negativo.

¿Puede este cambio hacer que notemos algo en el día a día?

No en términos perceptibles. Se trata de variaciones de milisegundos que no modifican las estaciones, ni la duración del verano, ni el horario solar. El impacto se concentra en sistemas que exigen sincronización extrema, como GPS, redes eléctricas, telecomunicaciones y mercados financieros.

¿Qué pasa si un sistema no sabe gestionar un segundo intercalar negativo?

Dependiendo del software, puede provocar saltos de hora incorrectos, timestamps fuera de orden, errores en bases de datos, incidencias en la ejecución de tareas programadas o, en casos extremos, caídas de servicios. Ese es uno de los motivos por los que se plantea abandonar el mecanismo antes de 2035.

¿Quién decide si se aplica un segundo intercalar?

El IERS publica los datos y emite el Bulletin C, que es la referencia internacional. La decisión formal se ajusta a los acuerdos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y de la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM), que en 2022 aprobó eliminar progresivamente el sistema actual de segundos intercalares como máximo en 2035.