Teleféricos en la montaña: clave para el transporte
Los teleféricos son sistemas de transporte por cable aéreo que, suspendidos sobre el terreno mediante torres y cabinas colgantes, permiten salvar desniveles y obstáculos geográficos que resultarían insalvables o excesivamente costosos para la infraestructura terrestre convencional. En entornos de montaña —donde la topografía accidentada encarece la construcción de carreteras y dificulta el desplazamiento de personas— los teleféricos han pasado de ser una atracción turística secundaria a convertirse, en muchos casos, en un pilar del transporte cotidiano. La expansión de grandes redes urbanas como la de La Paz (Bolivia) y los ambiciosos planes de nuevas líneas en los Andes, los Alpes y América del Norte confirman en 2026 que este medio de transporte ocupa un lugar cada vez más relevante en la planificación de la movilidad en altura.

Qué es un teleférico y cómo funciona en entornos de montaña
Un teleférico se compone de uno o varios cables portantes —tendidos entre estaciones situadas a diferente altitud— a los que se suspenden cabinas o góndolas. Un motor eléctrico, generalmente instalado en la estación superior, impulsa el cable tractor que arrastra las cabinas en movimiento continuo o discontinuo. La tracción eléctrica constituye una de las razones fundamentales que explican el interés renovado por este medio de transporte: no emite gases de escape en el punto de uso, produce escaso ruido y su consumo por pasajero-kilómetro es sensiblemente inferior al del automóvil o el autobús diésel.
En zonas de montaña, el teleférico destaca frente a la carretera por su trazado aéreo, que no exige explanaciones, túneles ni viaductos. Una línea de dos kilómetros de longitud puede construirse en territorio que requeriría decenas de kilómetros de carretera serpenteante, con el consiguiente ahorro de tiempo, inversión y alteración del suelo. Esta ventaja cobra especial relevancia en franjas de alta pendiente, en zonas protegidas medioambientalmente o en comunidades con escasos recursos económicos.
El referente mundial: Mi Teleférico en Bolivia
El sistema que mejor ilustra el potencial del teleférico como transporte de montaña masivo es Mi Teleférico, la red que une La Paz con El Alto en Bolivia. Con 11 líneas y 32 kilómetros de cables, esta red —inaugurada en 2014 y ampliada progresivamente— es la más extensa del mundo en entorno urbano de montaña. Las cabinas, con capacidad para diez pasajeros sentados, circulan de forma continua con salidas cada doce segundos, lo que permite una frecuencia comparable a la del metro. En sus años de funcionamiento ha transportado más de 200 millones de pasajeros, con picos diarios que en algunos períodos han superado los 580 000 viajeros. La Paz y El Alto están separadas por un desnivel de aproximadamente 400 metros, diferencia que el teleférico salva en minutos frente a la media hora o más que puede suponer el tráfico rodado en horas punta.
El impacto del sistema boliviano en la movilidad cotidiana ha servido de modelo para otros países de América Latina. Su éxito demuestra que el teleférico no es únicamente una solución turística, sino que puede estructurar el transporte público de una metrópoli de montaña.
Expansión en los Andes: Perú y Chile
Perú ha anunciado la construcción de hasta ocho nuevas líneas de teleférico distribuidas en regiones como Cusco, Apurímac, Puno, Moquegua y Áncash. Entre los proyectos más relevantes figura el teleférico de Choquequirao, que con una inversión estimada de 250 millones de dólares y 6,4 kilómetros de longitud conectará la ciudad de Cusco con el sitio arqueológico homónimo, uno de los últimos conjuntos incas de importancia aún sin carretera de acceso. El teleférico del Huascarán, por su parte, aproximará a los visitantes a los glaciares del Nevado Huascarán, el pico más alto de Perú, en Áncash. La entidad pública ProInversión inició en 2025 los procesos de adjudicación para las primeras concesiones.
Chile, por su parte, tiene en desarrollo proyectos en Talcahuano, Iquique-Alto Hospicio y Viña del Mar, con diferentes estados de avance a mediados de 2026. El objetivo no es únicamente conectar zonas turísticas, sino aliviar la congestión vehicular en ciudades costeras y de interior con relieves pronunciados.
Los Alpes y América del Norte: teleféricos técnicamente avanzados
En los Alpes europeos, el teleférico ha sido durante décadas la columna vertebral del acceso a las estaciones de esquí. Para la temporada 2025-2026, varias instalaciones recibieron modernizaciones relevantes: en Les Arcs y Peisey-Vallandry (Francia) el teleférico principal fue renovado con cabinas de diez plazas que reducen el tiempo de ascenso de 20 a 13 minutos. El sistema del Schilthorn, en los Alpes suizos, opera con una pendiente récord del 159,4 %, convirtiéndolo en el teleférico más empinado del mundo. Estas cifras ilustran la capacidad del modo de transporte para adaptarse a condiciones orográficas extremas.
En Colorado (Estados Unidos), la localidad de Idaho Springs está instalando en 2025 las torres del Mighty Argo Cable Car, fabricado por la empresa austriaca Doppelmayr, con apertura prevista para inicios de 2026. El proyecto conectará el centro histórico minero con zonas de altura, combinando funciones turísticas y de transporte local.
Ventajas y limitaciones del teleférico en montaña
Las principales ventajas del teleférico en entornos de montaña se pueden resumir en cuatro aspectos:
- Capacidad para superar obstáculos geográficos sin necesidad de grandes movimientos de tierra, viaductos ni perforaciones.
- Bajo impacto ambiental en el trayecto, dado que la huella en el suelo se limita a las torres y estaciones.
- Propulsión eléctrica, compatible con energías renovables y sin emisiones locales de CO₂.
- Rapidez y regularidad: al no compartir vía con el tráfico rodado, no sufre atascos ni depende de la congestión viaria.
Sin embargo, el teleférico presenta limitaciones relevantes que condicionan su aplicación. La capacidad de transporte por hora es sensiblemente inferior a la de un metro o un tranvía de gran capacidad. Las condiciones meteorológicas adversas —vientos fuertes, tormentas eléctricas o nevadas intensas— pueden obligar a interrumpir el servicio, lo que en algunas zonas de montaña no es una excepción sino una realidad frecuente durante el invierno. Además, el transporte de mercancías pesadas o de gran volumen resulta inviable con los sistemas convencionales de góndolas de pasajeros. Por último, la inversión inicial en infraestructura puede ser elevada, aunque generalmente inferior a la de una carretera equivalente en terreno abrupto.
Teleférico frente a otras alternativas en montaña
La comparación del teleférico con otras soluciones de transporte en montaña —carretera, funicular, tren de cremallera o helicóptero— depende en gran medida del contexto. En comunidades aisladas de los Andes donde la carretera más próxima dista horas a pie, el teleférico puede ser la única opción económicamente viable para garantizar acceso regular a servicios básicos. En estaciones de esquí alpinas, su función principal es la subida masiva de esquiadores desde los valles, complementado por una red de telesillas y telesquís para el acceso a las pistas. En metrópolis en ladera, como La Paz, actúa como transporte público urbano de primer nivel, integrado en sistemas de tarifas con otros modos.
La tecnología del cable aéreo también avanza: los sistemas de control digital, la velocidad adaptativa según la demanda y el aprovechamiento energético mediante recuperación en frenado hacen que los teleféricos actuales sean más eficientes que los de una generación anterior.
Preguntas frecuentes
¿En qué país se encuentra la red de teleféricos más grande del mundo?
Bolivia alberga la red de teleféricos urbanos más extensa del mundo. El sistema Mi Teleférico, que conecta La Paz con El Alto, cuenta con 11 líneas y 32 kilómetros de cables, y ha transportado más de 200 millones de pasajeros desde su inauguración en 2014.
¿Por qué es el teleférico especialmente útil en zonas de montaña?
Porque puede salvar grandes desniveles y terrenos escarpados sin necesidad de construir extensas carreteras serpenteantes. Un trayecto de dos kilómetros en línea aérea puede equivaler a decenas de kilómetros de carretera y a una diferencia de tiempo de viaje de horas frente a minutos.
¿Qué limitaciones tiene el teleférico como medio de transporte en montaña?
Sus principales limitaciones son la capacidad de pasajeros por hora (inferior a modos como el metro), la vulnerabilidad a condiciones meteorológicas adversas —vientos fuertes o nevadas intensas pueden obligar a suspender el servicio—, y la imposibilidad práctica de transportar mercancías pesadas o voluminosas.
¿Qué proyectos de teleférico están en marcha en 2026?
En 2026 destacan los procesos de licitación de hasta ocho líneas en Perú (en regiones como Cusco, Áncash y Puno), proyectos en Chile (Talcahuano, Iquique y Viña del Mar), la apertura prevista del Mighty Argo Cable Car en Colorado (Estados Unidos) y diversas renovaciones de infraestructura en las estaciones alpinas europeas.
¿Es el teleférico un transporte sostenible?
Sí, en términos generales. Funciona con electricidad, lo que elimina las emisiones directas de gases de combustión. Su construcción es menos invasiva para el terreno que la de una carretera equivalente, y el consumo energético por pasajero-kilómetro es significativamente menor que el del automóvil privado. Puede además integrarse con fuentes de energía renovable.
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