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Vitamina K: beneficios, tipos y para qué sirve

Publicado 21. mayo 2026

¿Vitamina K: cuáles son sus beneficios y para qué sirve?

La vitamina K es uno de los micronutrientes más esenciales para el organismo y, sin embargo, uno de los menos mencionados en los debates sobre alimentación y salud. Su papel en la coagulación de la sangre es conocido desde hace décadas, pero la investigación científica ha revelado que sus funciones van mucho más allá: contribuye a la salud ósea, protege el sistema cardiovascular y participa en procesos metabólicos clave. Consulta siempre con un médico o dietista antes de tomar suplementos de vitamina K, especialmente si tomas anticoagulantes.

Qué es la vitamina K y sus tipos principales

La vitamina K es una vitamina liposoluble, es decir, se disuelve en grasas y se almacena en el tejido adiposo y en el hígado. Su nombre proviene del alemán Koagulation (coagulación), en referencia a la función por la que fue identificada en los años treinta del siglo XX por el bioquímico danés Henrik Dam.

Existen tres formas principales de vitamina K con relevancia para la salud humana:

  • Vitamina K1 (filoquinona o fitomenadiona): se encuentra sobre todo en vegetales de hoja verde. Es la forma más abundante en la dieta y la principal responsable de la coagulación sanguínea.
  • Vitamina K2 (menaquinona): se halla en productos de origen animal y alimentos fermentados. Participa especialmente en la salud ósea y cardiovascular. Sus subtipos más relevantes para el ser humano son la MK-4 y la MK-7, siendo esta última de mayor biodisponibilidad.
  • Vitamina K3 (menadiona): es una forma sintética que ya no se usa en suplementos para humanos debido a su toxicidad potencial a dosis altas.

Diferencias entre K1 y K2

Aunque ambas formas comparten ciertas funciones, tienen perfiles de actuación distintos. La K1 actúa principalmente en el hígado, donde activa los factores de coagulación. La K2, en cambio, actúa en tejidos periféricos como los huesos y las paredes arteriales, dirigiendo el calcio hacia donde debe estar (los huesos) y evitando su acumulación en lugares no deseados, como las arterias.

Para qué sirve la vitamina K en el organismo

La vitamina K es imprescindible para numerosos procesos fisiológicos. A continuación se describen sus principales funciones:

Coagulación de la sangre

La coagulación sanguínea es la función más conocida de la vitamina K. El organismo necesita esta vitamina para sintetizar varios factores de coagulación, entre ellos los factores II (protrombina), VII, IX y X, así como las proteínas C y S. Sin vitamina K suficiente, el mecanismo de coagulación falla y el organismo no puede detener hemorragias con normalidad. Esto explica por qué los recién nacidos reciben una dosis de vitamina K al nacer: la leche materna contiene cantidades muy bajas de esta vitamina y los bebés no tienen reservas suficientes.

Salud ósea y prevención de la osteoporosis

La vitamina K2 activa la osteocalcina, una proteína producida por los osteoblastos (células formadoras de hueso) que fija el calcio en la matriz ósea. Cuando hay déficit de K2, la osteocalcina no se activa correctamente y el calcio no se incorpora al hueso con eficacia. Varios estudios sugieren que una ingesta adecuada de vitamina K2 se asocia con una mayor densidad mineral ósea y con un menor riesgo de fracturas, especialmente en mujeres posmenopáusicas. No obstante, es importante consultar a un médico antes de tomar suplementos para tratar o prevenir la osteoporosis.

Protección cardiovascular

Uno de los descubrimientos más relevantes de las últimas décadas es el papel de la vitamina K2 en la salud arterial. La proteína MGP (Matrix Gla Protein), dependiente de la vitamina K, inhibe la calcificación de las arterias. Cuando los niveles de K2 son insuficientes, el calcio se deposita en las paredes arteriales, lo que aumenta la rigidez vascular y el riesgo cardiovascular. Estudios observacionales, como el Rotterdam Heart Study, han asociado una mayor ingesta de vitamina K2 con una menor incidencia de enfermedades coronarias y una reducción de la calcificación aórtica.

Función cognitiva y protección neurológica

Investigaciones recientes apuntan a que la vitamina K también podría desempeñar un papel en la salud cerebral. La vitamina K2 participa en la síntesis de esfingolípidos, componentes esenciales de la membrana de las células nerviosas. Algunos estudios observacionales sugieren que niveles bajos de vitamina K se asocian con peor rendimiento cognitivo en personas mayores, aunque se necesitan más ensayos clínicos para establecer relaciones causales definitivas.

Fuentes alimentarias de vitamina K

Una dieta variada y equilibrada suele aportar cantidades suficientes de vitamina K. A continuación se listan las principales fuentes:

Fuentes de vitamina K1

  • Verduras de hoja verde oscura: espinacas, col rizada (kale), acelgas, lechuga romana y perejil son las fuentes más concentradas.
  • Otras verduras: brócoli, coles de Bruselas, coliflor y repollo.
  • Aceites vegetales: el aceite de soja y el de canola contienen cantidades apreciables de K1.

Fuentes de vitamina K2

  • Alimentos fermentados: el natto (soja fermentada japonesa) es la fuente más rica en MK-7, con cantidades muy superiores al resto de alimentos.
  • Quesos curados: el gouda y el brie contienen cantidades relevantes de MK-4 y MK-7.
  • Productos animales: carne, hígado, huevos y mantequilla aportan principalmente MK-4.

Dosis diaria recomendada y grupos de riesgo

Las recomendaciones de ingesta adecuada de vitamina K varían según la edad y el sexo:

  • Adultos varones (mayores de 19 años): 120 microgramos (mcg) al día.
  • Adultas (mayores de 19 años): 90 mcg al día, incluso durante el embarazo y la lactancia.
  • Adolescentes de 14 a 18 años: 75 mcg al día.
  • Niños de 9 a 13 años: 60 mcg al día.

En la práctica, una ración de espinacas cocidas puede aportar más de 800 mcg de K1, por lo que alcanzar la ingesta recomendada no suele ser difícil para quienes consumen verduras con regularidad.

Grupos con mayor riesgo de deficiencia

Aunque la deficiencia de vitamina K es poco común en la población general de países desarrollados, existen grupos con mayor vulnerabilidad:

  • Recién nacidos, que reciben vitamina K profiláctica al nacer.
  • Personas con enfermedades que afectan la absorción de grasas, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la fibrosis quística.
  • Personas que toman antibióticos de manera prolongada, ya que reducen las bacterias intestinales que producen vitamina K2.
  • Personas con hepatopatías graves, ya que el hígado es el principal lugar de almacenamiento y uso de la vitamina K.

Síntomas de la deficiencia de vitamina K

La carencia de vitamina K se manifiesta principalmente a través de alteraciones en la coagulación. Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Sangrado excesivo ante pequeños cortes o heridas.
  • Hematomas que aparecen con facilidad y sin causa aparente.
  • Sangrado en encías o hemorragias nasales frecuentes.
  • Presencia de sangre en la orina o en las heces.
  • Sangrado menstrual abundante.

En casos graves, puede producirse sangrado interno, lo que representa una urgencia médica. Si se presentan estos síntomas, es imprescindible acudir a un médico para realizar las pruebas de coagulación oportunas.

Vitamina K y anticoagulantes: una interacción importante

Uno de los aspectos más relevantes en la práctica clínica es la interacción entre la vitamina K y los anticoagulantes orales, en particular la warfarina. Este medicamento actúa precisamente inhibiendo la acción de la vitamina K en la síntesis de factores de coagulación. Por ello, los pacientes que toman warfarina deben mantener una ingesta constante de vitamina K y evitar variaciones bruscas en su consumo de verduras de hoja verde, ya que podrían alterar el efecto del anticoagulante.

Los anticoagulantes de nueva generación (apixabán, rivaroxabán, dabigatrán) no interaccionan con la vitamina K del mismo modo, pero cualquier cambio en la dieta o en la suplementación debe comentarse siempre con el médico o cardiólogo responsable del tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve la vitamina K?

La vitamina K es esencial para la coagulación sanguínea, el mantenimiento de la salud ósea y la protección cardiovascular. Activa proteínas que regulan el depósito de calcio en huesos y arterias, y participa en la síntesis de factores de coagulación en el hígado.

¿Cuál es la diferencia entre vitamina K1 y K2?

La vitamina K1 actúa principalmente en el hígado y es clave para la coagulación. La vitamina K2 actúa en tejidos periféricos como huesos y arterias, favoreciendo la fijación del calcio en los huesos y evitando su acumulación en las paredes vasculares.

¿Qué alimentos contienen más vitamina K?

Las verduras de hoja verde oscura, como las espinacas, el kale y las acelgas, son las fuentes más ricas en vitamina K1. Para la K2, el natto (soja fermentada) es la fuente más concentrada, seguida de quesos curados y productos animales como huevos e hígado.

¿Puede tomarse vitamina K como suplemento?

Sí, existen suplementos de vitamina K1 y K2 (especialmente MK-7). Sin embargo, siempre debe consultarse con un médico antes de iniciar su toma, especialmente si se están tomando anticoagulantes como la warfarina, ya que la vitamina K puede interferir directamente con su efecto.

¿Es peligroso tomar demasiada vitamina K?

La vitamina K procedente de la alimentación no presenta riesgo de toxicidad conocida incluso en grandes cantidades. Sin embargo, los suplementos en dosis muy elevadas podrían interferir con determinados medicamentos. Actualmente no se ha establecido un límite superior tolerable de ingesta para la vitamina K natural.

¿Qué síntomas tiene la falta de vitamina K?

El síntoma principal es el sangrado anormal: heridas que tardan en cicatrizar, hematomas frecuentes, sangrado de encías, sangre en orina o heces. En recién nacidos sin profilaxis, la deficiencia puede causar la enfermedad hemorrágica del recién nacido, que puede ser grave. Ante estos síntomas, consulta a un médico.