CCitopendia

Cómo descubrieron los científicos que los dinosaurios tenían plumas

Publicado 2. mayo 2025 Actualizado 24. junio 2026

¿Cómo supieron los científicos que los dinosaurios tenían plumas?

Durante gran parte del siglo XX, la imagen canónica de los dinosaurios los presentaba como reptiles de piel escamosa, lentos y de sangre fría. Esa visión comenzó a desmoronarse a partir de la segunda mitad del siglo con la revolución cladística en paleontología, y quedó definitivamente transformada desde 1996, cuando una serie de hallazgos fósiles en China demostró de forma irrefutable que numerosos dinosaurios estaban cubiertos, total o parcialmente, de plumas. El camino hasta esa certeza fue largo y se construyó sobre varias líneas de evidencia convergentes: fósiles con impresiones directas, análisis químicos, microscopía electrónica y el estudio comparado de la anatomía esquelética.

¿Cómo supieron los científicos que los dinosaurios tenían plumas?

El primer indicio: el Archaeopteryx y la hipótesis de Huxley

La pista más antigua llegó en 1861, cuando en las canteras de caliza litográfica de Solnhofen (Baviera, Alemania) se halló una pluma fósil aislada. Poco después apareció el primer esqueleto completo de Archaeopteryx lithographica, descrito ese mismo año por el paleontólogo Hermann von Meyer. El hallazgo fue extraordinariamente oportuno: se produjo solo dos años después de que Charles Darwin publicara El origen de las especies (1859). El fósil mostraba con claridad impresiones de plumas en la roca pero también rasgos propios de los reptiles: dientes, cola ósea larga y garras en las alas. Thomas Henry Huxley, defensor acérrimo del darwinismo, propuso en 1868 que las aves habían evolucionado directamente a partir de los dinosaurios terópodos, señalando las notables semejanzas esqueléticas entre Archaeopteryx y pequeños carnívoros bípedos como Compsognathus. Esta hipótesis, sin embargo, cayó en el olvido durante décadas.

La tesis de Huxley fue rescatada y reforzada en los años setenta por el paleontólogo John Ostrom, quien describió con detalle a Deinonychus (1969) y argumentó que sus características anatómicas —huesos huecos, fúrcula, muñeca flexible— eran tan similares a las de las aves que la relación evolutiva resultaba imposible de ignorar. A partir de entonces, la idea de que las aves son, en sentido técnico, dinosaurios aviares se fue abriendo paso en la comunidad científica.

La revolución china: fósiles con plumas preservadas

El verdadero punto de inflexión llegó en 1996 con el hallazgo de Sinosauropteryx prima en la Formación Yixian, provincia de Liaoning (noreste de China). Esta región contenía sedimentos de grano muy fino depositados en antiguas lagunas volcánicas, lo que favoreció una preservación excepcional de tejidos blandos. Sinosauropteryx era un pequeño terópodo compsognátido que vivió hace unos 124 millones de años y cuyo fósil mostraba claramente una franja de filamentos a lo largo del cuello, el lomo y la cola: estructuras comparables a las plumas en su organización. Era la primera vez que se documentaban filamentos similares a plumas en un dinosaurio indiscutiblemente no aviar.

En los años siguientes, Liaoning siguió entregando especímenes de valor incalculable. En 1998 se describieron Caudipteryx y Protarchaeopteryx, con plumas verdaderas —simétricas o asimétricas— en las extremidades. En la década de 2000, Microraptor gui reveló que algunos dinosaurios poseían cuatro superficies sustentadoras emplumadas, una en cada par de extremidades. En 2008 y 2009 se describió Anchiornis huxleyi, un pequeño dinosaurio cuyo cuerpo estaba completamente cubierto de plumas y que permitió, por primera vez, reconstruir el esquema de coloración de un dinosaurio no aviar. Desde 1996 hasta 2026 se han descrito más de cincuenta géneros de dinosaurios no aviares con estructuras plumosas preservadas, la gran mayoría procedentes de China.

Las diferentes líneas de evidencia científica

Impresiones directas en roca

La evidencia más intuitiva son las impresiones físicas de plumas o filamentos en la matriz sedimentaria. Las calizas de Solnhofen y los esquistos de Liaoning ofrecen una resolución microscópica que permite distinguir el raquis, las barbas y las bárbulas de plumas verdaderas. En fósiles con estructuras más simples —los llamados filamentos ramificados o «protoplumas»— los paleontólogos pueden rastrear distintos estadios evolutivos del desarrollo de la pluma: desde filamentos simples hasta las estructuras pennáceas complejas de las aves modernas.

Plumas conservadas en ámbar

Una segunda línea de evidencia provino del ámbar cretácico. En 2016, el paleontólogo Lida Xing y su equipo describieron en la revista Current Biology fragmentos de cola de dinosaurio —con vértebras identificables como pertenecientes a un terópodo— atrapados en ámbar birmano de 99 millones de años y cubiertos de plumas. El ámbar tiene la ventaja de preservar la estructura tridimensional de los filamentos y, en algunos casos, incluso pigmentos, sin la deformación de la compresión sedimentaria.

Melanosomas y la reconstrucción del color

En 2010, un equipo liderado por Jakob Vinther (Universidad de Bristol) y otro dirigido por Fucheng Zhang identificaron, mediante microscopía electrónica de barrido, organelos pigmentarios microscópicos llamados melanosomas en las plumas fosilizadas de Sinosauropteryx y Anchiornis. Los melanosomas son las mismas estructuras responsables del color en las plumas de las aves actuales, y su forma —alargada o esférica— determina distintos tonos (negros, grises, marrones, rojizos). Comparando la morfología de los melanosomas fósiles con los de aves vivas, los científicos pudieron determinar que Sinosauropteryx tenía una cola con franjas alternas de color rojizo y blanco, y que Anchiornis lucía un plumaje predominantemente negro y blanco con una cresta de color rojo sangre en la cabeza. Posteriormente, el análisis del dinosaurio Caihong juji reveló melanosomas laminares similares a los de las plumas iridiscentes de los colibríes modernos.

Evidencia química: queratinas y biomoléculas

Más allá de la morfología, la química ofrece otra vía de confirmación. Las plumas están compuestas principalmente de beta-queratina, una proteína estructural. Estudios de espectroscopía infrarroja y análisis de sincrotrón han detectado firmas moleculares de queratinas en fósiles de plumas de dinosaurios, lo que confirma su naturaleza biológica y su homología con las plumas de las aves.

Anatomía esquelética: los «nudos de cálamo» del Velociraptor

No todos los indicios provienen de tejidos blandos conservados. En 2007, Alan Turner y sus colaboradores describieron en un húmero de Velociraptor mongoliensis una hilera de pequeñas protuberancias óseas llamadas «nudos de cálamo» (quill knobs en inglés). Estas estructuras son idénticas a las que presentan los huesos de las alas de muchas aves actuales, donde sirven de anclaje para los cálamos de las plumas rémiges. Su presencia en el fósil de Velociraptor demostró que este dinosaurio portaba plumas en los brazos, incluso sin que ninguna impresión directa de pluma fuera encontrada. Este tipo de evidencia indirecta —estructural, no de tejido blando— amplía significativamente el catálogo de dinosaurios que probablemente tenían plumas.

Del grupo restringido al ancestro común

A medida que se acumulaban hallazgos, el ámbito taxonómico de los dinosaurios emplumados se fue ampliando. Inicialmente, las plumas parecían limitadas a los celurosaurios, el grupo de terópodos que incluye a los dromeosáuridos, troodóntidos y aves. Pero en 2012 se describió Yutyrannus huali, un tiranosáurido primitivo de nueve metros de longitud con filamentos plumosos preservados, lo que extendió la evidencia hasta parientes lejanos del Tyrannosaurus rex. En 2014, el hallazgo de Kulindadromeus zabaikalicus en Siberia —un ornitisquio, es decir, un dinosaurio del linaje opuesto a los terópodos— con estructuras filamentosas similares a plumas llevó a muchos investigadores a plantear que el ancestro común de todos los dinosaurios ya poseía alguna forma de cobertura similar a la pluma. En 2026, el consenso científico mayoritario sostiene que las plumas o estructuras precursoras son un rasgo ancestral del clado Dinosauria, y no una innovación surgida de forma independiente en varios linajes.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se descubrió el primer dinosaurio con plumas?

La primera pluma fósil atribuida a un dinosaurio se halló en 1861 en Baviera y correspondía a Archaeopteryx lithographica. Sin embargo, el primer dinosaurio claramente no aviar con plumas preservadas fue Sinosauropteryx prima, descrito en 1996 a partir de fósiles de la provincia china de Liaoning.

¿Todos los dinosaurios tenían plumas?

No con certeza en todos los casos. La evidencia apunta a que los dinosaurios terópodos celurosaurios —el grupo del que descienden las aves— estaban ampliamente emplumados. Algunos titanosaurios y hadrosáuridos grandes mostraban escamas. El hallazgo de estructuras filamentosas en ornitisquios como Kulindadromeus sugiere que el ancestro común de todos los dinosaurios podría haber tenido algún tipo de cobertura plumosa, aunque el tema sigue siendo objeto de investigación activa.

¿Cómo saben los paleontólogos de qué color eran las plumas?

Mediante el análisis de melanosomas, organelos microscópicos de pigmento preservados en las plumas fósiles. Comparando su forma y distribución con los melanosomas de aves actuales —cuya relación con el color está bien documentada— los científicos pueden reconstruir patrones de coloración. Así se ha determinado, por ejemplo, que Sinosauropteryx tenía una cola a rayas rojizas y blancas, y que Anchiornis era negro y blanco con una cresta rojiza.

¿El Velociraptor tenía plumas?

Sí. En 2007 se identificaron en un húmero de Velociraptor mongoliensis unos nudos óseos («nudos de cálamo») idénticos a los que tienen las aves modernas para anclar las plumas de vuelo. Esto indica que el Velociraptor portaba plumas en los brazos, aunque era demasiado pesado para volar.

¿Para qué servían las plumas en los dinosaurios no voladores?

Los investigadores proponen varias funciones no relacionadas con el vuelo: termorregulación (mantener la temperatura corporal), exhibición visual para atraer parejas o intimidar rivales, protección de los nidos, y posiblemente mejora de la maniobrabilidad al correr. La función de vuelo o planeo aparecería más tarde, en el linaje que condujo a las aves modernas.

{"@context":"https://schema.org","@type":"FAQPage","mainEntity":[{"@type":"Question","name":"¿Cuándo se descubrió el primer dinosaurio con plumas?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"La primera pluma fósil atribuida a un dinosaurio se halló en 1861 en Baviera y correspondía a Archaeopteryx lithographica. Sin embargo, el primer dinosaurio claramente no aviar con plumas preservadas fue Sinosauropteryx prima, descrito en 1996 a partir de fósiles de la provincia china de Liaoning."}},{"@type":"Question","name":"¿Todos los dinosaurios tenían plumas?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"No con certeza en todos los casos. La evidencia apunta a que los dinosaurios terópodos celurosaurios estaban ampliamente emplumados. Algunos titanosaurios y hadrosáuridos grandes mostraban escamas. El hallazgo de estructuras filamentosas en ornitisquios como Kulindadromeus sugiere que el ancestro común de todos los dinosaurios podría haber tenido algún tipo de cobertura plumosa, aunque el tema sigue siendo objeto de investigación activa."}},{"@type":"Question","name":"¿Cómo saben los paleontólogos de qué color eran las plumas?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Mediante el análisis de melanosomas, organelos microscópicos de pigmento preservados en las plumas fósiles. Comparando su forma y distribución con los melanosomas de aves actuales, los científicos pueden reconstruir patrones de coloración. Así se ha determinado que Sinosauropteryx tenía una cola a rayas rojizas y blancas, y que Anchiornis era negro y blanco con una cresta rojiza."}},{"@type":"Question","name":"¿El Velociraptor tenía plumas?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Sí. En 2007 se identificaron en un húmero de Velociraptor mongoliensis unos nudos óseos idénticos a los que tienen las aves modernas para anclar las plumas de vuelo. Esto indica que el Velociraptor portaba plumas en los brazos, aunque era demasiado pesado para volar."}},{"@type":"Question","name":"¿Para qué servían las plumas en los dinosaurios no voladores?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Los investigadores proponen varias funciones no relacionadas con el vuelo: termorregulación, exhibición visual para atraer parejas o intimidar rivales, protección de los nidos y posiblemente mejora de la maniobrabilidad al correr. La función de vuelo o planeo aparecería más tarde, en el linaje que condujo a las aves modernas."}}]}

Artículos relacionados