Cómo estudian los científicos el comportamiento de los gatos
El gato doméstico (Felis catus) convive con los seres humanos desde hace más de diez mil años, pero su comportamiento sigue siendo objeto de intensa investigación científica. A diferencia del perro, cuya domesticación implicó una dependencia más marcada del humano, el gato mantiene rasgos conductuales próximos a los de sus ancestros silvestres, lo que lo convierte en un caso de estudio especialmente complejo y fascinante. En 2026, la ciencia del comportamiento felino combina la etología clásica con genómica, inteligencia artificial, sensores portátiles y proyectos de ciencia ciudadana a gran escala.

La etología felina: fundamentos científicos
La etología felina es la rama de la zoología que estudia el comportamiento de los gatos en su contexto natural y en cautividad. El etólogo observa, clasifica y analiza conductas para determinar cuáles son innatas —dictadas por la genética y el instinto— y cuáles son aprendidas mediante la interacción con el entorno o con otros individuos. Esta distinción es central para entender, por ejemplo, por qué un gato que nunca ha cazado muestra igualmente comportamientos de acecho ante una presa, o por qué algunos individuos desarrollan vínculos sociales estrechos mientras otros prefieren el aislamiento.
Los investigadores combinan la observación directa con el análisis de grabaciones de vídeo. Protocoles estandarizados permiten registrar la frecuencia, duración e intensidad de comportamientos concretos: vocalización, marcaje, juego, acicalamiento social o respuestas ante estímulos. La codificación rigurosa de estos datos es lo que transforma una simple observación en datos científicamente comparables entre estudios.
Sensores portátiles: GPS y acelerómetros
Uno de los avances más importantes en el estudio del gato en su entorno natural es el uso de dispositivos portátiles fijados al collar. Los rastreadores GPS permiten cartografiar los territorios que los gatos exploran cuando salen al exterior, revelando que muchos animales domésticos recorren superficies mucho mayores de lo que sus dueños suponían. El proyecto Cat Tracker, realizado en Australia del Sur con 428 gatos rastreados, fue pionero en demostrar la utilidad de este método para estudiar patrones de movimiento y hábitos de caza.
Los acelerómetros triaxiales añaden una capa de información conductual: miden la aceleración en tres ejes y, combinados con algoritmos de aprendizaje automático, permiten identificar comportamientos específicos —carrera, salto, descanso, acicalamiento— sin necesidad de observación visual continua. Estudios de validación han demostrado que estos dispositivos logran reconocer con alta fiabilidad hasta 24 comportamientos distintos registrados simultáneamente en vídeo. La línea de investigación más reciente en 2026 apunta a combinar GPS de alta resolución con acelerómetros para mapear con precisión no solo dónde van los gatos, sino qué hacen en cada punto de su territorio.
CatFACS: el análisis facial aplicado a los gatos
Inspirado en el sistema de codificación de acción facial humana (FACS), el Cat Facial Action Coding System (CatFACS) es una herramienta de observación que identifica y cataloga los movimientos musculares de la cara del gato. Investigadores han identificado unidades de acción asociadas a estados emocionales: la posición de las orejas, la tensión de la zona orbital, la postura de los bigotes, la tensión del hocico y el porte de la cabeza son los cinco indicadores principales.
Esta metodología ha dado paso a aplicaciones de inteligencia artificial para el reconocimiento automático del dolor y las emociones en gatos. Dos grandes aproximaciones han sido validadas: una basada en redes neuronales convolucionales (ResNet50) y otra que emplea 48 puntos de referencia geométrica del rostro, ambas alcanzando una precisión superior al 72 % en la detección del dolor postoperatorio. Un clasificador de aprendizaje automático basado en CatFACS logra distinguir interacciones afiliativas de no afiliativas con una precisión del 77 %. Estos avances tienen implicaciones directas en el bienestar animal y en el diagnóstico veterinario, permitiendo detectar estados de malestar que los gatos —animales que ocultan la enfermedad como mecanismo de supervivencia— no expresan de forma obvia.
Genómica y ciencia ciudadana: el proyecto Darwin's Cats
Uno de los proyectos más ambiciosos del momento es Darwin's Cats, impulsado por el Broad Institute del MIT y Harvard junto con la UMass Chan Medical School, y enmarcado dentro de la plataforma sin ánimo de lucro Darwin's Ark. El objetivo es reclutar a 100.000 gatos participantes antes de finales de 2026, con cerca de 5.000 animales ya registrados desde 2024.
La metodología combina la ciencia ciudadana con la genómica. Los dueños de los gatos participantes recogen muestras de pelo de sus animales y las envían por correo postal. Paralelamente, responden encuestas detalladas sobre la conducta, los rasgos físicos, el historial de salud y el entorno vital de sus mascotas. Una vez completada la recogida, los investigadores secuenciarán el ADN de toda la muestra para identificar variantes genéticas asociadas a rasgos conductuales concretos, patologías como la enfermedad renal crónica, la cardiomiopatía hipertrófica o la diabetes, y para responder preguntas aún abiertas sobre la evolución del comportamiento felino.
Este enfoque demuestra cómo la participación masiva de propietarios de mascotas puede generar bases de datos de una escala imposible de alcanzar mediante métodos de laboratorio tradicionales.
Cognición felina: experimentos de laboratorio
Más allá del comportamiento observable, los científicos investigan los procesos cognitivos internos de los gatos mediante experimentos controlados. Estudios publicados entre 2024 y 2025 han aportado hallazgos notables:
- Razonamiento abstracto: Experimentos repetidos en 2025 con metodología actualizada refutaron una conclusión de 1966 que negaba a los gatos la capacidad de aprender reglas conceptuales. Se demostró que los gatos son capaces de razonamiento conceptual abstracto, una habilidad antes atribuida solo a primates, delfines y humanos.
- Reconocimiento léxico: Investigaciones de 2024 revelaron que la mayoría de los gatos aprenden la asociación entre una palabra concreta y una imagen tras solo dos lecciones de nueve segundos, un rendimiento comparable o superior al de bebés humanos en tareas similares.
- Representación socioespacial: Gatos expuestos a escenarios con ausencia de otros individuos de su grupo han demostrado mantener una representación mental de la ubicación inferida de esos individuos, evidenciando capacidades de seguimiento cognitivo del entorno social.
Estos experimentos suelen emplearse en ambientes controlados donde se manipulan variables específicas —presencia de objetos, sonidos, olores— y se mide la respuesta conductual del animal. La repetibilidad del protocolo es esencial para poder comparar resultados entre laboratorios y poblaciones de gatos distintos.
Estudios de comunicación y vínculo humano-gato
Un área de investigación en expansión es la comunicación entre gatos y seres humanos. Investigaciones recientes han analizado si los humanos son capaces de reconocer estados emocionales en los gatos, con resultados que demuestran que la mayoría de las personas tienen dificultades para identificar correctamente las emociones felinas durante el juego. Esto ha impulsado el diseño de herramientas formativas basadas en vídeo para mejorar la alfabetización emocional de los propietarios. Por otro lado, estudios de seguimiento ocular y rastreo de comportamiento han comprobado que los gatos sí monitorean activamente los movimientos de los humanos con quienes conviven, aunque no lo expresen de forma evidente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la etología felina?
Es la rama científica que estudia el comportamiento de los gatos, tanto sus conductas innatas —determinadas genéticamente— como las aprendidas mediante la experiencia. Los especialistas en etología felina observan, clasifican y analizan las conductas del animal para entender su origen, función y desarrollo.
¿Cómo utilizan los científicos la tecnología para estudiar a los gatos?
Se emplean rastreadores GPS para cartografiar los territorios que los gatos recorren en el exterior, y acelerómetros triaxiales para identificar comportamientos específicos sin necesidad de observación visual continua. Además, sistemas de inteligencia artificial analizan la expresión facial del gato para detectar dolor o estados emocionales.
¿Qué es el CatFACS?
Es el Sistema de Codificación de la Acción Facial Felina (Cat Facial Action Coding System), una herramienta científica que cataloga los movimientos musculares del rostro del gato. Sirve de base para algoritmos de inteligencia artificial capaces de detectar automáticamente el dolor, el estrés u otros estados emocionales en la especie.
¿En qué consiste el proyecto Darwin's Cats?
Es una iniciativa del Broad Institute del MIT y Harvard que busca reclutar a 100.000 gatos para obtener muestras genéticas y datos conductuales a través de sus dueños. El objetivo es construir la mayor base de datos de genómica y comportamiento felino del mundo, con el fin de identificar las bases genéticas de rasgos conductuales y enfermedades en la especie.
¿Son los gatos más inteligentes de lo que se pensaba?
La investigación reciente apunta a que sí. Estudios de 2024 y 2025 han demostrado capacidades de razonamiento abstracto, reconocimiento léxico rápido y representación mental del entorno social que anteriormente no se atribuían a la especie. Sin embargo, los científicos subrayan que la inteligencia felina se manifiesta de formas distintas a la canina o la humana, y que los métodos de evaluación deben adaptarse a las particularidades conductuales del gato.
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