Historia de Bélgica: cronología y hitos desde la Antigüedad
Bélgica es un pequeño país del noroeste de Europa cuya historia, lejos de ser simple, concentra siglos de dominaciones sucesivas, revoluciones, colonialismo y construcción institucional compleja. Desde los asentamientos celtas hasta su papel como corazón de la Unión Europea, el territorio belga ha sido durante milenios un cruce de caminos entre culturas, lenguas e intereses geopolíticos. En 2026 Bélgica es una monarquía federal constitucional con diez millones de habitantes, presidida por el rey Felipe I y gobernada por el primer ministro Bart De Wever desde febrero de 2025.
Antigüedad: la Gallia Belgica romana
El nombre de Bélgica proviene de los belgae, un conjunto de tribus de origen celta e ilirio que habitaban la región al norte del río Sena antes de la conquista romana. El propio Julio César los describió en sus Comentarios sobre la Guerra de las Galias (siglo I a.C.) como los más valientes de todos los galos. Hacia el año 57 a.C., Roma sometió la región e integró estas tierras en la provincia de Gallia Belgica, cuya capital fue establecida en Reims. Durante varios siglos la romanización fue profunda: se construyeron calzadas, ciudades y estructuras administrativas que modelaron el territorio.
La Alta y Baja Edad Media: francos y feudalismo
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V, los francos —un pueblo germánico— ocuparon progresivamente el territorio. La línea divisoria entre el latín vulgar (que derivó en el francés y el valón) y el germánico (que evolucionó en el neerlandés y el flamenco) se fue trazando en esta época, sentando las bases de la dualidad lingüística que define a Bélgica hasta hoy.
El Tratado de Verdún de 843 dividió el Imperio Carolingio entre los hijos de Luis el Piadoso: la Franja occidental de lo que hoy es Bélgica quedó bajo la órbita del rey de Francia, y la oriental, bajo Lotario. Durante la Edad Media florecieron los condados de Flandes y el ducado de Brabante como potencias comerciales y textiles de primer orden en Europa. Brujas y Gante se convirtieron en los centros financieros y mercantiles más importantes del continente norte durante los siglos XIII y XIV.
Los Países Bajos habsburgos: dominio español y austriaco
En el siglo XV, mediante alianzas matrimoniales, el territorio pasó a manos de la Casa de Habsburgo. Carlos I de España (Carlos V del Sacro Imperio) heredó los Países Bajos meridionales, que incluían el actual territorio belga. La región experimentó un período de esplendor artístico y comercial, pero también de tensión religiosa con la Reforma protestante.
Tras la rebelión de los Países Bajos del Norte —que culminó en la independencia de las Provincias Unidas (actual Países Bajos) en 1648 mediante la Paz de Westfalia—, el sur permaneció bajo control español como los Países Bajos españoles hasta 1713. El Tratado de Utrecht de ese año transfirió el territorio a Austria, pasando a denominarse Países Bajos austriacos. A finales del siglo XVIII, la Revolución Francesa puso fin a la dominación habsburga: las tropas francesas ocuparon la región entre 1794 y 1814, integrándola en la República y luego en el Imperio napoleónico.
El Reino Unido de los Países Bajos y la Revolución de 1830
Derrotado Napoleón en Waterloo —batalla que, significativamente, tuvo lugar en suelo belga en 1815—, el Congreso de Viena unió el territorio a los Países Bajos bajo el rey Guillermo I de Orange, formando el Reino Unido de los Países Bajos. La unión fue conflictiva desde el principio: las diferencias religiosas (el sur era católico, el norte protestante), lingüísticas y económicas generaron un descontento creciente.
El 25 de agosto de 1830, tras la representación de la ópera La muta di Portici en Bruselas, estalló una revuelta popular que se transformó en revolución. El 4 de octubre de 1830 se proclamó la independencia de Bélgica. La Conferencia de Londres reconoció el nuevo Estado en 1831 y lo declaró permanentemente neutral. Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Gotha fue elegido primer rey de los belgas bajo el nombre de Leopoldo I, inaugurando la dinastía que rige hasta hoy. Los Países Bajos no reconocieron formalmente la separación hasta el Tratado de Londres de 1839.
El Estado Libre del Congo y el colonialismo de Leopoldo II
El reinado de Leopoldo II (1865-1909) supuso uno de los capítulos más oscuros de la historia belga. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885, el rey obtuvo el reconocimiento internacional para gobernar personalmente la cuenca del Congo como el Estado Libre del Congo, una posesión privada de enormes dimensiones. Bajo su administración se perpetraron atrocidades sistemáticas contra la población congoleña, obligada a trabajar en condiciones de esclavitud para la extracción de caucho y marfil. Se estima que entre 5 y 10 millones de personas murieron como consecuencia de la violencia, el hambre y las mutilaciones impuestas como castigo. La presión internacional, encabezada por el periodista E. D. Morel y el cónsul británico Roger Casement, forzó en 1908 la transferencia del Congo al Estado belga. El Congo Belga alcanzó la independencia el 30 de junio de 1960.
Las dos guerras mundiales
A pesar de su neutralidad garantizada por tratado, Alemania invadió Bélgica el 4 de agosto de 1914 al inicio de la Primera Guerra Mundial. La resistencia del ejército belga y del rey Alberto I sorprendió a los invasores: las tropas belgas mantuvieron una franja de territorio detrás del río Yser durante toda la contienda. La ciudad de Ypres fue escenario de algunas de las batallas más mortíferas del conflicto, incluido el primer uso masivo de armas químicas.
En la Segunda Guerra Mundial, Alemania volvió a invadir Bélgica el 10 de mayo de 1940. El rey Leopoldo III se rindió el 28 de mayo, mientras el gobierno se exiliaba en Londres y continuaba la resistencia. Las fuerzas aliadas liberaron el país en el otoño de 1944. La última gran ofensiva alemana en el frente occidental, la Batalla de las Ardenas (diciembre de 1944-enero de 1945), se desarrolló parcialmente en suelo belga.
Posguerra: integración europea y federalización
Terminada la guerra, Bélgica apostó decididamente por la cooperación internacional. En 1949 ingresó en la OTAN y en 1951 fue uno de los seis países fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), embrión de la futura Unión Europea. El Tratado de Roma de 1957 creó la Comunidad Económica Europea, con Bruselas como sede de sus principales instituciones, papel que la ciudad mantiene hasta hoy como capital de facto de la UE.
Internamente, las tensiones entre la comunidad flamenca (neerlandófona) y la valona (francófona), agravadas por el declive industrial del sur y el auge económico del norte, impulsaron un proceso gradual de federalización. A través de sucesivas reformas constitucionales entre 1970 y 1993, Bélgica se transformó en un Estado federal articulado en tres regiones (Flandes, Valonia y Bruselas-Capital) y tres comunidades lingüísticas (neerlandesa, francesa y germanófona).
Bélgica en el siglo XXI
El siglo XXI ha estado marcado por la inestabilidad gubernamental, consecuencia directa del complejo sistema electoral y de la fragmentación política. Entre 2010 y 2011, Bélgica vivió 541 días sin gobierno federal, estableciendo un récord mundial. El rey Alberto II abdicó en julio de 2013 en favor de su hijo, el actual rey Felipe I.
En 2024 se celebraron elecciones generales que dieron paso a un proceso de negociación prolongado. En febrero de 2025, Bart De Wever, líder de la Alianza Neoflamenca (N-VA), fue investido primer ministro al frente del denominado gobierno "Arizona", una coalición de centro-derecha que impulsa un programa de austeridad y reformas estructurales que ha generado huelgas generales y movilizaciones sindicales a lo largo de 2025 y 2026.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se independizó Bélgica?
Bélgica proclamó su independencia el 4 de octubre de 1830, tras la revolución que estalló en Bruselas en agosto de ese año. El nuevo Estado fue reconocido internacionalmente en 1831 y los Países Bajos lo aceptaron formalmente mediante el Tratado de Londres de 1839.
¿Qué fue el Estado Libre del Congo?
El Estado Libre del Congo fue una vasta posesión personal del rey Leopoldo II de Bélgica entre 1885 y 1908. Durante ese período, la población congoleña fue sometida a trabajo forzado para la extracción de caucho y marfil, con una violencia sistemática que causó millones de muertes. Las denuncias internacionales forzaron la cesión del territorio al Estado belga en 1908.
¿Por qué Bélgica tiene tantas lenguas oficiales?
Bélgica tiene tres lenguas oficiales —neerlandés, francés y alemán— como resultado de su posición histórica en la frontera de las zonas lingüísticas germánica y romance de Europa. La dualidad se consolidó en la Edad Media y condujo, durante el siglo XX, a una federalización del Estado para gestionar las tensiones entre comunidades.
¿Qué papel jugó Bélgica en la creación de la Unión Europea?
Bélgica fue uno de los seis países fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (1951) y de la Comunidad Económica Europea (1957). Bruselas se convirtió en la sede de las principales instituciones comunitarias y sigue siendo la capital administrativa de la UE.
¿Quién gobierna Bélgica en 2026?
En 2026, el jefe de Estado es el rey Felipe I, quien accedió al trono en julio de 2013. El jefe de Gobierno es el primer ministro Bart De Wever, líder de la N-VA, en el cargo desde febrero de 2025 al frente de la coalición federal "Arizona".