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Artrosis: qué es, síntomas y cómo afecta la vida diaria

Publicado 11. noviembre 2024 Actualizado 24. junio 2026

¿Qué es la artrosis y cómo impacta tu vida diaria?

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en el mundo y una de las principales causas de dolor crónico y discapacidad funcional en adultos. Se trata de una patología degenerativa que destruye progresivamente el cartílago que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones, lo que provoca rozamiento, inflamación y pérdida de movilidad. A diferencia de otras enfermedades reumáticas, no tiene origen autoinmune: es el desgaste mecánico y biológico del tejido articular el que desencadena y sostiene el proceso. En 2026, más de 242 millones de personas en el mundo conviven con artrosis, y en España la cifra supera los 10 millones de afectados.

Definición y mecanismo de la enfermedad

El cartílago articular actúa como amortiguador entre los huesos: es un tejido elástico y resistente que permite el movimiento sin fricción. En la artrosis, este cartílago se va adelgazando y fragmentando hasta que los huesos llegan a rozarse directamente. Simultáneamente, el organismo intenta compensar el daño formando nuevas excrecencias óseas denominadas osteofitos, que pueden agravar la rigidez y el dolor. La membrana sinovial, los ligamentos y la musculatura circundante también se ven afectados con el tiempo, lo que convierte la artrosis en una enfermedad que involucra a toda la articulación, no solo al cartílago.

Técnicamente se clasifica como una artropatía degenerativa crónica. No existe en la actualidad ningún fármaco capaz de revertir el daño estructural ni detener su progresión, por lo que el tratamiento se orienta al control del dolor, la preservación de la función y la mejora de la calidad de vida.

Articulaciones más afectadas

La artrosis puede aparecer en cualquier articulación, pero algunas localizaciones son especialmente frecuentes:

  • Columna vertebral (cervical y lumbar): la localización más prevalente en España, con un 29,4 % de la población adulta afectada según el estudio EPISER.
  • Rodilla (gonarthrosis): afecta al 13,9 % de los adultos españoles y es la principal causa de cirugía protésica en España.
  • Mano: compromete especialmente las articulaciones interfalángicas distales, donde produce los característicos nódulos de Heberden.
  • Cadera (coxartrosis): afecta al 5,7 % de los adultos y puede provocar una limitación funcional muy severa.
  • Pie: la articulación metatarsofalángica del primer dedo (la base del dedo gordo) es otra localización habitual.

Causas y factores de riesgo

La artrosis es de origen multifactorial. Se distinguen factores de riesgo no modificables y modificables:

Factores no modificables

  • Edad: el riesgo aumenta significativamente a partir de los 50 años. La prevalencia se dispara en mayores de 65.
  • Sexo: las mujeres tienen mayor predisposición, especialmente tras la menopausia, por la caída de estrógenos que contribuye al deterioro del cartílago.
  • Genética: existe un componente hereditario claro, en particular en la artrosis de manos y de cadera.

Factores modificables

  • Obesidad y sobrepeso: el exceso de peso multiplica la carga mecánica sobre rodillas y caderas. Las personas obesas presentan hasta un 90 % más de riesgo de desarrollar artrosis de rodilla.
  • Lesiones articulares previas: traumatismos, esguinces, fracturas o meniscopatías aumentan el riesgo en la articulación afectada.
  • Sobrecarga laboral o deportiva: ciertas profesiones (construcción, agricultura, trabajo de pie prolongado) y deportes de alto impacto aceleran el desgaste articular.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física debilita la musculatura que estabiliza las articulaciones, agravando la progresión.

Síntomas principales

El síntoma cardinal de la artrosis es el dolor mecánico: aparece o empeora con el movimiento y la carga, y mejora con el reposo. A diferencia del dolor inflamatorio de otras artritis, que suele ser más intenso por la noche y en reposo, el dolor de la artrosis es proporcional al esfuerzo articular. Con la evolución de la enfermedad, sin embargo, el dolor puede volverse continuo.

Otros síntomas frecuentes incluyen:

  • Rigidez matutina de corta duración (generalmente menos de 30 minutos), que cede al iniciar el movimiento.
  • Crepitación o crujidos articulares perceptibles al moverse.
  • Inflamación local, con o sin derrame sinovial.
  • Deformidad articular progresiva, visible sobre todo en manos y rodillas en estadios avanzados.
  • Pérdida del rango de movimiento, que va limitando actividades cada vez más básicas.

Cómo impacta la artrosis en la vida diaria

El impacto de la artrosis en el día a día depende de la localización, el grado de avance y la persona, pero en muchos casos trasciende el mero dolor físico para afectar de manera profunda la autonomía, la vida laboral y el bienestar emocional.

Limitaciones físicas y funcionales

En la artrosis de rodilla y cadera, actividades tan cotidianas como subir escaleras, levantarse de una silla, caminar más de unos centenares de metros o conducir se convierten en un reto progresivamente mayor. La artrosis de mano dificulta abrir botes, escribir, usar el teclado o abrocharse ropa. La artrosis cervical o lumbar puede provocar dolor irradiado, hormigueos en extremidades y dificultades para conducir o mantener posturas estáticas prolongadas.

En los casos más avanzados, la persona puede necesitar ayuda para vestirse, asearse, realizar tareas domésticas o desplazarse, entrando en distintos grados de dependencia funcional.

Repercusión laboral

La artrosis es una de las principales causas de absentismo laboral y de incapacidad permanente en España. Trabajadores en sectores manuales pueden verse obligados a cambiar de actividad o a jubilarse anticipadamente. Incluso en trabajos sedentarios, el dolor constante y la rigidez reducen la concentración y la productividad.

Salud mental y calidad de vida

El dolor crónico sostenido se asocia con mayor prevalencia de ansiedad y depresión. La reducción de la movilidad implica con frecuencia aislamiento social, abandono de aficiones y pérdida de la independencia, factores que deterioran significativamente el bienestar psicológico. Estudios recientes subrayan que el impacto emocional de la artrosis suele infravalorarse en consulta, concentrándose el abordaje casi exclusivamente en el dolor físico.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artrosis es fundamentalmente clínico: el médico evalúa los síntomas, la historia del paciente y realiza una exploración física de las articulaciones afectadas. La radiografía simple es la prueba de imagen de referencia, ya que permite observar el estrechamiento del espacio articular, la presencia de osteofitos y las alteraciones óseas subcorticales. La resonancia magnética se reserva para casos en los que sea necesario valorar tejidos blandos con mayor detalle o descartar otras patologías.

No existe un análisis de sangre específico para la artrosis, lo que sí ayuda a diferenciarla de otras enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide.

Tratamiento y avances recientes

El tratamiento de la artrosis es multimodal. La primera línea es siempre el abordaje no farmacológico: ejercicio físico adaptado (esencial para mantener la musculatura protectora de la articulación), control del peso, fisioterapia y educación terapéutica. El ejercicio, lejos de dañar las articulaciones, ha demostrado ser el recurso más eficaz para reducir el dolor y mejorar la función en la mayoría de los pacientes.

Cuando el abordaje conservador es insuficiente, se recurre a:

  • Analgésicos y antiinflamatorios (AINE) por vía oral o tópica.
  • Infiltraciones intraarticulares de corticosteroides o ácido hialurónico.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP) y otras terapias biológicas, con evidencia creciente aunque aún heterogénea.
  • Cirugía: en casos avanzados, la artroplastia total de rodilla o cadera (sustitución protésica) es un procedimiento con alta tasa de éxito y recuperación de la calidad de vida.

En diciembre de 2025, investigadores de la Universidad de Stanford publicaron resultados preliminares de un tratamiento capaz de revertir el daño del cartílago y regenerar tejido articular en modelos animales mediante la inhibición de la enzima 15-PGDH. Aunque los ensayos clínicos en humanos en fase I mostraron un perfil de seguridad aceptable, la aplicación clínica sigue siendo experimental y no está disponible de forma generalizada en 2026.

Epidemiología: una carga creciente

La artrosis representa un problema de salud pública de primera magnitud. A nivel mundial, el número de personas afectadas ha crecido más de un 70 % en las últimas dos décadas, en paralelo con el envejecimiento poblacional y el aumento de la obesidad. La Organización Mundial de la Salud cifra en más de 242 millones los afectados globales. En España, el estudio EPISER 2021 de la Sociedad Española de Reumatología (SER) sitúa la prevalencia de artrosis sintomática en el 33,7 % de la población adulta, lo que convierte a la artrosis en la enfermedad reumática más extendida del país.

Preguntas frecuentes

¿Tiene cura la artrosis?

No existe en la actualidad ningún tratamiento capaz de curar la artrosis ni de revertir el daño articular ya producido en la práctica clínica habitual. El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, frenar la progresión y mantener la función articular el mayor tiempo posible. Investigaciones como las publicadas en 2025 por la Universidad de Stanford apuntan a posibles terapias regenerativas del cartílago, pero aún están en fase experimental.

¿La artrosis solo afecta a personas mayores?

No. Aunque el riesgo aumenta con la edad y es más prevalente en mayores de 50-65 años, la artrosis puede aparecer en adultos jóvenes, especialmente tras lesiones articulares, en deportistas de alto rendimiento o en personas con obesidad u obesidad mórbida. La artrosis secundaria a traumatismos o enfermedades articulares previas no tiene límite de edad.

¿El ejercicio físico empeora la artrosis?

Al contrario: el ejercicio físico moderado y adaptado es uno de los tratamientos más eficaces para la artrosis. Fortalecer la musculatura que rodea la articulación afectada reduce la carga sobre el cartílago y alivia el dolor. Lo que sí puede ser perjudicial es el ejercicio de alto impacto no supervisado en articulaciones muy dañadas. La fisioterapia y el ejercicio terapéutico prescrito son pilares del tratamiento.

¿Cuándo está indicada la cirugía de prótesis?

La cirugía de sustitución protésica (artroplastia) se plantea cuando el dolor es incapacitante, no responde al tratamiento conservador y el deterioro articular es severo en las pruebas de imagen. Es especialmente eficaz en la artrosis de rodilla y cadera, con tasas de satisfacción superiores al 85-90 % en la mayoría de los estudios a largo plazo.

¿La artrosis y la artritis reumatoide son lo mismo?

No. Aunque ambas afectan a las articulaciones, tienen causas distintas. La artrosis es una enfermedad degenerativa producida por el desgaste del cartílago, sin un componente autoinmune predominante. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca la membrana sinovial, provoca una inflamación persistente y puede afectar a órganos internos. El perfil del paciente, los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento son diferentes.

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