Cuántos corazones tiene un pulpo: anatomía y función explicadas
El pulpo es uno de los animales más sorprendentes del reino animal, y no solo por su inteligencia o su capacidad de camuflaje. Su sistema cardiovascular resulta igualmente extraordinario: el pulpo tiene tres corazones. Esta peculiaridad biológica no es una curiosidad menor, sino una adaptación evolutiva esencial que le permite sobrevivir y prosperar en los fondos oceánicos. Comprender cómo funcionan estos tres corazones revela mucho sobre la fisiología de los cefalópodos y sobre las soluciones que la evolución ha encontrado para un mismo problema —transportar oxígeno— por caminos radicalmente distintos a los de los vertebrados.
Los tres corazones del pulpo: estructura y ubicación
El sistema circulatorio de los pulpos (Octopoda) cuenta con tres órganos cardíacos diferenciados, cada uno con una función específica dentro del ciclo de la sangre:
- Un corazón sistémico, también llamado corazón central o principal.
- Dos corazones branquiales, situados uno junto a cada branquia.
Los tres corazones se encuentran alojados en el manto, la cavidad corporal principal del pulpo, junto con el resto de los órganos internos. Aunque comparten espacio, cada uno cumple una tarea distinta dentro del circuito circulatorio.
El corazón sistémico
El corazón sistémico es el más grande y musculoso de los tres. Su función es bombear la sangre ya oxigenada —la que ha pasado por las branquias— hacia el resto del cuerpo: los tentáculos, la piel, los órganos internos y el sistema nervioso central. Sin embargo, existe una excepción notable: el corazón sistémico no envía sangre directamente a las branquias, ya que esa tarea recae sobre los corazones branquiales.
Los corazones branquiales
Los dos corazones branquiales son estructuras más pequeñas y menos musculosas, pero igualmente indispensables. Cada uno está ubicado en la base de una branquia y su misión es impulsar la sangre desoxigenada —la que ha recorrido el cuerpo y ha cedido su oxígeno a los tejidos— a través de los capilares de las branquias. Allí, la sangre capta el oxígeno disuelto en el agua y queda lista para regresar al corazón sistémico, cerrando el ciclo.
El flujo, por tanto, sigue esta secuencia: corazones branquiales → branquias (oxigenación) → corazón sistémico → cuerpo → corazones branquiales.
Por qué el pulpo necesita tres corazones
La razón de fondo es química. Los pulpos, como el resto de los cefalópodos y muchos otros moluscos, no utilizan hemoglobina para transportar el oxígeno en la sangre, sino una proteína alternativa llamada hemocianina. La hemoglobina contiene hierro y da a la sangre humana su color rojo; la hemocianina contiene cobre y, al oxigenarse, adquiere un tono azulado, lo que explica que la sangre del pulpo sea azul.
La hemocianina es menos eficiente que la hemoglobina en condiciones normales: transporta menos oxígeno por unidad de volumen sanguíneo. Para compensar esta menor capacidad de transporte, el pulpo necesita un sistema circulatorio más potente y especializado. Los dos corazones branquiales garantizan que la sangre sea impulsada con suficiente presión a través de las branquias, maximizando la captación de oxígeno. Sin ellos, el corazón sistémico debería asumir todo el esfuerzo, con una presión insuficiente para oxigenar adecuadamente la sangre.
Existe, no obstante, una ventaja de la hemocianina frente a la hemoglobina: resulta más eficaz en ambientes fríos y con baja concentración de oxígeno, condiciones habituales en las profundidades marinas. Esto convierte a la hemocianina —y por extensión a los tres corazones— en una solución evolutiva particularmente bien adaptada al entorno oceánico.
El corazón que se detiene al nadar
Uno de los aspectos más llamativos del sistema cardiovascular del pulpo es el comportamiento del corazón sistémico durante la locomoción. Cuando el pulpo se desplaza mediante propulsión a chorro —expulsando agua a presión por el sifón para impulsarse hacia atrás—, el manto se contrae con fuerza. Esta contracción comprime las venas que alimentan al corazón sistémico desde el exterior, lo que reduce el flujo de entrada y provoca que el corazón sistémico ralentice su ritmo o se detenga momentáneamente.
El resultado práctico es que nadar mediante propulsión a chorro resulta energéticamente costoso y disminuye temporalmente el aporte de oxígeno al cuerpo. Esto explica, al menos en parte, por qué los pulpos prefieren desplazarse caminando sobre sus tentáculos a lo largo del fondo marino en lugar de nadar: el arrastre es menos extenuante para su sistema cardiovascular. La natación queda reservada para situaciones de huida o persecución.
El sistema circulatorio del pulpo en contexto evolutivo
Los pulpos pertenecen al filo de los moluscos, pero dentro de este grupo han alcanzado un nivel de complejidad neurológica y fisiológica sin parangón. Al triple corazón se suma un sistema nervioso distribuido: el pulpo dispone de un cerebro central y de ganglios nerviosos en cada tentáculo, lo que equivale funcionalmente a nueve centros de procesamiento nervioso. Cada brazo puede actuar con cierto grado de autonomía respecto al cerebro central.
Desde el punto de vista evolutivo, el linaje de los cefalópodos divergió de otros moluscos hace más de 500 millones de años. El sistema de tres corazones no es una rareza accidental, sino el resultado de una presión selectiva sostenida en favor de un mejor transporte de oxígeno en animales cada vez más activos y con cerebros más exigentes metabólicamente.
Los cefalópodos modernos —pulpos, calamares, sepias y nautilos— comparten variantes de este sistema, aunque con diferencias. Los calamares y las sepias también poseen dos corazones branquiales y uno sistémico. El nautilo, considerado un fósil viviente dentro del grupo, presenta una variante anatómica más primitiva.
Implicaciones para la investigación científica
El estudio del sistema cardiovascular de los pulpos tiene interés más allá de la zoología descriptiva. La hemocianina y su capacidad de funcionar en condiciones de hipoxia (baja concentración de oxígeno) ha atraído la atención de investigadores en biomedicina, especialmente en el contexto del estudio de proteínas transportadoras de oxígeno para aplicaciones clínicas. Asimismo, la comprensión de cómo tres corazones se coordinan sin un marcapasos centralizado evidente aporta datos relevantes para la neurociencia y la fisiología comparada.
Especies como el pulpo común (Octopus vulgaris) o el pulpo gigante del Pacífico (Enteroctopus dofleini) han sido objeto de numerosos estudios fisiológicos que han permitido caracterizar con detalle el funcionamiento de sus corazones branquiales, la composición de su sangre y la respuesta cardiovascular al estrés y al ejercicio.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos corazones tiene un pulpo?
Un pulpo tiene tres corazones: un corazón sistémico, que bombea sangre oxigenada a todo el cuerpo, y dos corazones branquiales, que impulsan la sangre desoxigenada a través de las branquias para su oxigenación.
¿Por qué la sangre del pulpo es azul?
La sangre del pulpo es azul porque utiliza hemocianina, una proteína que contiene cobre, en lugar de hemoglobina (que contiene hierro y da color rojo a la sangre de los vertebrados). Al oxigenarse, la hemocianina adquiere una tonalidad azulada.
¿Para qué sirven los dos corazones branquiales?
Los corazones branquiales tienen la función de impulsar la sangre desoxigenada —la que ya ha cedido su oxígeno a los tejidos del cuerpo— a través de las branquias, donde capta el oxígeno disuelto en el agua antes de retornar al corazón sistémico.
¿Es verdad que el corazón del pulpo se detiene cuando nada?
Sí, en parte. Cuando el pulpo nada mediante propulsión a chorro, la fuerte contracción del manto comprime las venas que alimentan al corazón sistémico, lo que provoca que este ralentice o detenga momentáneamente su latido. Por eso los pulpos prefieren caminar sobre sus tentáculos en lugar de nadar.
¿Otros animales tienen más de un corazón?
Sí. Además de los pulpos, otros cefalópodos como los calamares y las sepias también tienen tres corazones. Las anguilas eléctricas tienen dos corazones funcionales. Sin embargo, entre los vertebrados terrestres y marinos más conocidos, el corazón único es la norma.