Batalla de Tsushima (1905): la mayor derrota naval de Rusia
La batalla de Tsushima, librada los días 27 y 28 de mayo de 1905 en el estrecho que separa las costas del sur de la península coreana del archipiélago japonés, fue el combate naval más decisivo de la guerra ruso-japonesa (1904–1905) y uno de los más aplastantes de la historia militar moderna. En menos de cuarenta y ocho horas, la flota combinada japonesa del almirante Tōgō Heihachirō destruyó casi por completo la Segunda Escuadra del Pacífico rusa al mando del almirante Zinovi Rozhéstvenski, poniendo fin a las ambiciones marítimas del Imperio ruso en el Lejano Oriente. Es considerada la única batalla decisiva disputada entre flotas de acorazados de acero modernos, y también la primera en que la radiotelegrafía desempeñó un papel estratégico determinante.
Antecedentes: la guerra ruso-japonesa y la larga travesía báltica
El conflicto entre Rusia y Japón había estallado en febrero de 1904 por el dominio sobre Manchuria y Corea. Tras el ataque japonés sorpresa al puerto de Arturo (Puerto Lüshunkou, China), la Primera Escuadra del Pacífico rusa quedó bloqueada. Para romper el asedio y recuperar la iniciativa naval, el gobierno del zar Nicolás II ordenó que la Segunda Escuadra del Pacífico —formada en los puertos del Báltico— emprendiera un viaje de rescate hacia el teatro de operaciones asiático.
La flota partió de los puertos de Reval (Tallin) y Libau (Liepāja) entre octubre de 1904 y febrero de 1905, recorriendo alrededor de 18.000 millas náuticas (unos 33.000 km) a lo largo de más de siete meses. La travesía fue un calvario logístico: la neutralidad de los puertos europeos impedía repostar en instalaciones aliadas, lo que obligó a crear una flota de carboneros que abasteciera a los buques en alta mar, consumiendo en total cerca de 500.000 toneladas de carbón. Las escalas forzosas en Madagascar (bahía de Nosy Be) y en la bahía de Cam Ranh, en la Indochina francesa, retrasaron meses la llegada y agotaron la moral de las tripulaciones.
Una noticia especialmente demoledora llegó durante la estancia en Madagascar: Port Arthur había caído en manos japonesas en enero de 1905. La razón original de la misión había desaparecido, pero la escuadra prosiguió rumbo al estrecho de Tsushima con la esperanza de alcanzar Vladivostok y continuar operando desde allí.
Las fuerzas enfrentadas
La Segunda Escuadra del Pacífico rusa contaba con 38 buques de combate, incluyendo ocho acorazados de escuadra de primera línea —entre ellos el Knyaz Suvorov (buque insignia), el Imperator Aleksandr III y el Borodino—, además de cruceros, destructores y embarcaciones auxiliares. Sin embargo, la moral era baja, las dotaciones estaban agotadas y la mayoría de las naves acumulaban meses de inactividad y daños menores.
La flota combinada japonesa presentaba ventajas decisivas: superioridad en velocidad, mejor entrenamiento de sus artilleros, y la enorme ventaja logística de operar cerca de sus propias bases. Tōgō disponía de cuatro acorazados modernos —el Mikasa como buque insignia—, ocho cruceros acorazados y una numerosa fuerza de cruceros ligeros, destructores y torpederos.
El desarrollo de la batalla
El 27 de mayo de 1905, al amanecer, la Segunda Escuadra rusa fue detectada mientras intentaba atravesar el estrecho en formación de dos columnas. Tōgō había sido alertado por sus propios barcos avanzados gracias a las comunicaciones de radio, lo que le permitió disponer su flota en una posición ventajosa.
La maniobra central del almirante japonés fue el célebre cruce de la T: situar su línea de combate en perpendicular a la columna rusa, de modo que todos sus cañones de costado pudieran disparar simultáneamente contra los buques de cabeza del enemigo, que solo podían responder con su artillería de proa. Esta maniobra, ejecutada a una distancia de aproximadamente 8.500 metros, resultó devastadora.
El fuego japonés, más rápido y preciso, hundió el Oslyabya en las primeras horas, y el Knyaz Suvorov quedó en llamas y fuera de combate. El almirante Rozhéstvenski sufrió graves heridas en la cabeza por la explosión de un proyectil. A última hora de la tarde del día 27, los acorazados Imperator Aleksandr III y Borodino habían sido enviados al fondo. La columna rusa se desintegró progresivamente, y los buques supervivientes intentaron huir en distintas direcciones durante la noche.
Durante la oscuridad, los torpederos japoneses ejecutaron múltiples ataques contra los navíos dañados. El 28 de mayo continuaron los combates; el vicealmirante Nebogatov, al mando de los restos de la escuadra rusa, capituló con varios buques ante la imposibilidad de resistir. Rozhéstvenski fue capturado a bordo de un destructor, herido, y trasladado a un hospital naval japonés en Sasebo.
Resultado y bajas
El balance final fue catastrófico para Rusia. De los 38 buques, 21 fueron hundidos, 7 capturados, 6 desarmados e internados en puertos neutrales, y apenas 3 lograron alcanzar Vladivostok. Las bajas humanas rusas ascendieron a aproximadamente 4.380–4.830 muertos y 5.917 prisioneros, con otros 1.862 marineros internados. Dos almirantes —Rozhéstvenski y Nebogatov— cayeron en manos japonesas.
Las pérdidas japonesas fueron mínimas en comparación: alrededor de 117 muertos, 538 heridos y solo tres torpederos hundidos. Ningún buque de consideración fue perdido por la flota del almirante Tōgō.
Consecuencias históricas
La destrucción de la Segunda Escuadra del Pacífico eliminó toda posibilidad de que Rusia continuara la guerra en el mar. Privado de su poder naval y con el ejército terrestre estancado en Manchuria, el gobierno del zar se vio obligado a negociar la paz. El Tratado de Portsmouth, mediado por el presidente estadounidense Theodore Roosevelt y firmado el 5 de septiembre de 1905, reconoció la hegemonía japonesa sobre Corea y cedió a Japón la mitad meridional de la isla de Sajalín y los derechos sobre Port Arthur.
Tsushima tuvo repercusiones que trascendieron la esfera militar. Fue la primera victoria decisiva de una potencia asiática sobre una nación europea en la era industrial moderna, lo que alteró profundamente las percepciones sobre el equilibrio de poder mundial y el mito de la superioridad militar occidental. El prestigio de Japón creció enormemente en el escenario internacional. En Rusia, la derrota agravó la crisis política interna y contribuyó a alimentar la Revolución de 1905.
Desde el punto de vista táctico y tecnológico, Tsushima subrayó la importancia de la velocidad, la precisión artillera y, sobre todo, el uso estratégico de las telecomunicaciones: la radiotelegrafía permitió a Tōgō localizar y coordinar el ataque con una eficacia sin precedentes en la historia naval.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo y dónde se libró la batalla de Tsushima?
La batalla tuvo lugar los días 27 y 28 de mayo de 1905 en el estrecho de Tsushima, el paso marítimo situado entre el sur de la península coreana y las islas japonesas de Kyushu y Tsushima.
¿Quiénes comandaron las flotas en Tsushima?
La flota japonesa estuvo al mando del almirante Tōgō Heihachirō, y la escuadra rusa fue conducida por el almirante Zinovi Rozhéstvenski, quien resultó gravemente herido durante el combate y fue capturado al día siguiente.
¿Cuántos barcos perdió Rusia en Tsushima?
De los 38 buques de la Segunda Escuadra del Pacífico, 21 fueron hundidos, 7 capturados por los japoneses y 6 internados en puertos neutrales. Solo 3 naves lograron alcanzar Vladivostok.
¿Qué consecuencias tuvo la batalla para la guerra ruso-japonesa?
La derrota naval eliminó cualquier posibilidad de que Rusia continuara combatiendo con eficacia. Japón ganó el dominio total del mar, lo que forzó al gobierno zarista a aceptar el Tratado de Portsmouth en septiembre de 1905, poniendo fin al conflicto en términos favorables para Japón.
¿Por qué se considera Tsushima una batalla históricamente única?
Es el único enfrentamiento naval decisivo librado exclusivamente entre flotas de acorazados de acero modernos, y también la primera batalla en que la radiotelegrafía cumplió un papel estratégico clave. Además, supuso la primera gran victoria militar de una nación asiática sobre una potencia europea en la era industrial.