Quién pintó el Guernica: Picasso y la obra maestra del pacifismo
El Guernica es una de las obras más reconocibles y estudiadas del arte del siglo XX. Fue pintada por el artista malagueño Pablo Ruiz Picasso en 1937, en respuesta al bombardeo de la villa vasca de Gernika perpetrado el 26 de abril de ese mismo año por la Legión Cóndor alemana y la aviación fascista italiana, durante la Guerra Civil Española. Considerada universalmente como el alegato antibélico más poderoso jamás plasmado en un lienzo, la obra continúa siendo objeto de debate cultural, político y patrimonial casi noventa años después de su creación.

El autor: Pablo Picasso
Pablo Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, Francia, 1973) es ampliamente reconocido como uno de los artistas más influyentes de la historia del arte occidental. Cofundador del cubismo junto a Georges Braque, su trayectoria abarcó la pintura, la escultura, el grabado y la cerámica durante más de siete décadas de producción ininterrumpida. En el momento en que pintó el Guernica, Picasso residía en París, en su estudio de la Rue des Grands Augustins, y era ya una figura de renombre internacional.
Políticamente comprometido con la causa republicana española, Picasso aceptó en enero de 1937 el encargo del Gobierno de la Segunda República para crear una gran obra mural destinada al Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937. En un principio, el artista no había concretado el tema de la composición; fue el devastador bombardeo de Gernika el que le proporcionó el argumento definitivo.
El encargo y la génesis de la obra
Tras conocer el suceso a través de la prensa y de testigos directos —entre ellos el periodista británico George Steer, cuya crónica publicada en The Times conmovió a Picasso—, el artista comenzó a trabajar el 1 de mayo de 1937. En apenas cinco semanas, entre el 11 de mayo y el 4 de junio, ejecutó la obra definitiva, precedida por más de cuarenta estudios preparatorios que documentan la evolución del proceso creativo.
La pintora y fotógrafa Dora Maar, compañera de Picasso en aquella época, registró fotográficamente las distintas etapas del cuadro, dejando un testimonio excepcional del trabajo en el estudio. Estos registros permiten estudiar hoy cómo la composición fue tomando forma a lo largo de las semanas.
Descripción y simbolismo
El Guernica es una pintura al óleo sobre lienzo de grandes dimensiones: 3,49 metros de alto por 7,76 metros de ancho. Está realizada íntegramente en una paleta de grises, blancos y negros, lo que acentúa su carga dramática y su proximidad a la fotografía de prensa de la época. La ausencia de color también se ha interpretado como un recurso para conferir a la escena un carácter universal, alejado de toda referencia concreta a bandos o naciones.
La composición presenta una escena de caos y sufrimiento en la que se identifican varios elementos simbólicos de especial relevancia:
- El caballo herido: figura central del cuadro, con la boca abierta en un grito de agonía; suele interpretarse como el símbolo del pueblo o de la República española.
- El toro: situado en la esquina superior izquierda, mira impasible la escena; su significado ha generado múltiples lecturas, desde el fascismo hasta la brutalidad irracional.
- La mujer con el bebé muerto: figura de la esquina izquierda que llora desgarradoramente; evoca el dolor de las víctimas civiles.
- El soldado desmembrado: en el suelo, con una espada rota en la mano; representa a los caídos en la contienda.
- La lámpara eléctrica y la bombilla: en la parte superior, la bombilla con forma de ojo ha sido relacionada con el ojo omnisciente y con la frialdad de la tecnología moderna empleada para destruir.
- La paloma herida: símbolo tradicional de la paz, aparece maltratada.
El estilo de la obra combina influencias del cubismo y del expresionismo, con figuras fragmentadas y planos superpuestos que generan una sensación de desorientación y violencia. La escena no transcurre en un espacio claramente definido: la mezcla de interior y exterior refuerza la idea de que la tragedia ha destruido los límites entre lo público y lo privado, entre el hogar y el campo de batalla.
Historia y peripecia de la obra
Tras su presentación en el Pabellón Español de París, el Guernica inició un largo periplo. Picasso dejó instrucciones explícitas de que la obra no debía regresar a España mientras el régimen franquista permaneciera en el poder. Durante décadas estuvo depositada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), donde fue custiodiada a petición del propio artista.
Tras la muerte de Picasso en 1973 y la posterior restauración de la democracia en España, la obra fue trasladada a Madrid en septiembre de 1981, ingresando primero en el Museo del Prado y posteriormente —desde 1992— en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde se encuentra en la actualidad expuesta de forma permanente en la sala 206.
El debate sobre su ubicación en 2026
En 2026, con motivo del 90 aniversario del bombardeo de Gernika y del primer gobierno vasco, el Gobierno del País Vasco solicitó formalmente un traslado temporal del Guernica al Museo Guggenheim Bilbao. La petición reavivó un debate histórico y recurrente sobre si la obra debería ubicarse en el territorio cuyo nombre lleva.
Sin embargo, el Museo Reina Sofía rechazó la propuesta de forma categórica. Los técnicos del museo señalaron que los nuevos análisis del estado de conservación de la obra han evidenciado la presencia de grietas, craquelados y microfisuras en toda la superficie pictórica, por lo que cualquier vibración generada durante un eventual traslado podría causar daños irreversibles. El museo calificó el traslado de inviable, subrayando que mover el Guernica sería, según algunas fuentes, más complejo que desmontar un templo egipcio. La obra permanece, por tanto, en Madrid.
Legado e influencia
El Guernica ha trascendido su condición de obra de arte para convertirse en un símbolo universal contra la guerra y la violencia sobre la población civil. Su imagen ha sido reproducida, reinterpretada y citada en innumerables contextos políticos y culturales a lo largo del mundo. Un tapiz que reproduce la composición preside la sala del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York, lo que ilustra hasta qué punto la obra ha pasado a encarnar el ideal de la paz en el imaginario colectivo.
En el plano artístico, la influencia del Guernica sobre generaciones posteriores de pintores, fotógrafos y diseñadores gráficos ha sido profunda y duradera. Su capacidad para traducir el horror en imagen sin recurrir al realismo descriptivo lo convierte en un hito estético que sigue siendo estudiado en escuelas de arte y universidades de todo el mundo.
Preguntas frecuentes
¿Quién pintó el Guernica?
El Guernica fue pintado por Pablo Picasso, artista español nacido en Málaga en 1881. Lo ejecutó en París entre mayo y junio de 1937, por encargo del Gobierno republicano español.
¿En qué año se pintó el Guernica?
Picasso comenzó la obra el 1 de mayo de 1937 y la terminó el 4 de junio del mismo año, pocas semanas después del bombardeo que inspiró el cuadro, ocurrido el 26 de abril de 1937.
¿Dónde se puede ver el Guernica hoy?
La obra se conserva y exhibe de forma permanente en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid, España, sala 206. En 2026 el museo rechazó un traslado temporal a Bilbao por razones de conservación.
¿Qué representa el Guernica?
El Guernica representa el sufrimiento de la población civil ante la guerra, tomando como punto de partida el bombardeo de la villa vasca de Gernika durante la Guerra Civil Española. Sus figuras —el caballo, el toro, la madre con el bebé muerto, el soldado desmembrado— simbolizan el dolor, la brutalidad y el caos de la violencia armada.
¿Por qué el Guernica es en blanco y negro?
Picasso eligió una paleta de grises, blancos y negros para conferir a la obra un carácter universal y despojado de referencias concretas, aproximándola a la estética de la fotografía periodística de la época y reforzando su impacto emocional.