CCitopendia

Personajes históricos que tuvieron gatos como mascotas

Publicado 26. diciembre 2024 Actualizado 24. junio 2026

¿Quiénes fueron las figuras históricas con gatos de mascotas?

A lo largo de la historia, el gato doméstico (Felis catus) ha convivido con algunos de los hombres y mujeres más influyentes de su época. Reyes, estadistas, escritores, artistas y científicos han compartido su vida con felinos a los que, en muchos casos, trataron con un afecto extraordinario y dejaron plasmados en cartas, cuadros o anécdotas que han llegado hasta nuestros días. Esta vinculación entre el poder o el genio creativo y el gato no es casual: refleja la capacidad del animal para adaptarse a entornos domésticos complejos y para ofrecer compañía sin exigencias aparentes.

La Antigüedad: Egipto y el gato sagrado

La relación documentada más antigua entre una figura histórica y un gato concreto procede del Antiguo Egipto. El príncipe Tutmosis, hijo mayor del faraón Amenhotep III y la reina Tiy (dinastía XVIII, hacia 1370 a. C.), poseía una gata llamada Ta-Miu ("la gata" en egipcio antiguo). Cuando el animal murió, fue momificada y depositada en un sarcófago decorado con representaciones funerarias, un honor reservado normalmente a seres humanos de alta alcurnia. La inscripción del sarcófago revela el profundo apego del príncipe hacia su mascota.

Cleopatra VII (69-30 a. C.), última soberana de la dinastía ptolemaica, incorporó los gatos a su corte como símbolos de elegancia y protección divina, en consonancia con el culto a la diosa Bastet. Los animales circulaban libremente por los salones del palacio y llevaban joyas como signo de su estatus privilegiado.

Estadistas y monarcas europeos

El cardenal Armand Jean du Plessis de Richelieu (1585-1642), hombre fuerte de la política francesa durante el reinado de Luis XIII, fue uno de los amantes de los gatos más célebres de la historia europea. Hizo construir una gatería en el Palais-Cardinal —hoy Palais-Royal— donde alojaba principalmente persas y angoras. Al morir en 1642, Richelieu tenía catorce gatos, cuyos nombres reflejan su humor y erudición: Ludovic le Cruel (por su eficacia cazando ratas), Perruque (porque de gatito cayó de la peluca del poeta Honorat de Bueil), Soumise (la favorita del cardenal) y Pyrame y Thisbe, nombrados en honor a los amantes de las Metamorfosis de Ovidio, pues solían dormir entrelazados. En su testamento, el cardenal dejó fondos específicos para el mantenimiento de los animales y designó un cuidador dedicado.

Catalina la Grande de Rusia (r. 1762-1796) mantuvo dos colonias de gatos en el Palacio de Invierno de San Petersburgo. Su predilección recaía sobre los azules rusos, raza que regalaba como obsequio diplomático a otras cortes europeas. El papa León XII (1760-1829) tenía un gato gris y rojizo llamado Micetto, nacido en las logias del Vaticano, que el pontífice guardaba entre los pliegues de su sotana. A la muerte del papa en 1829, el escritor François-René de Chateaubriand recibió al animal como legado personal y lo mencionó con ternura en sus memorias.

Presidentes y líderes políticos

Abraham Lincoln (1809-1865), decimosexto presidente de los Estados Unidos, recibió dos gatitos —Tabby y Dixie— de manos del secretario de Estado William Seward poco después de llegar a la Casa Blanca. Lincoln los mimaba de manera ostensible, incluso durante actos oficiales. Una anécdota muy difundida relata que en una cena de Estado alimentó a Tabby directamente con un tenedor de oro; cuando su esposa Mary le reprochó la conducta, el presidente respondió que, si el tenedor de oro era suficientemente bueno para el ex presidente Buchanan, también lo era para Tabby. Estas escenas ilustran cómo Lincoln encontraba en sus gatos un desahogo emocional en los años más duros de la guerra civil.

Calvin Coolidge (1872-1933), trigésimo presidente estadounidense, tenía entre sus mascotas a un gato llamado Tiger, que acostumbraba a dormir enroscado en los hombros del mandatario mientras este despachaba en el Despacho Oval.

Winston Churchill (1874-1965) es quizá el estadista más identificado con su amor por los gatos. En su finca de Chartwell (Kent) convivió a lo largo de los años con varios felinos, y en sus últimos meses de vida recibió como regalo de cumpleaños —el 88.º, en noviembre de 1962— un gato atigrado de color naranja con pecho y patas blancas al que llamó Jock, donado por su secretario personal sir John Colville. Jock acompañó a Churchill hasta su fallecimiento el 24 de enero de 1965 y estaba junto a su cama en el momento de su muerte. Churchill era tan conocido por su afición que la familia encargó al National Trust, institución que gestiona Chartwell, que siempre hubiera en la finca "un gato anaranjado llamado Jock, con babero blanco y cuatro calcetines blancos, viviendo cómodamente". En mayo de 2020, la propiedad dio la bienvenida a Jock VII, el séptimo gato de la saga, garantizando así la tradición.

Escritores y poetas

Mark Twain (1835-1910) no solo admiraba a los gatos; los consideraba superiores a los seres humanos en muchos aspectos. Reunió una amplia colección de felinos en su residencia de Hartford y les ponía nombres deliberadamente irreverentes —entre ellos Beelzebub y Satan— para, según él, "entrenar a sus hijos en el arte de pronunciar palabras difíciles". Su célebre frase "Si el hombre pudiera cruzarse con el gato, mejoraría al hombre pero dañaría al gato" resume su filosofía felina.

Edgar Allan Poe (1809-1849) vivió acompañado por una gata de carey llamada Catterina, que solía posarse sobre sus hombros mientras el escritor redactaba sus relatos de terror. La presencia del animal en su vida creativa fue tal que el gato se convirtió en motivo literario recurrente, culminando en el cuento El gato negro (1843).

El poeta francés Charles Baudelaire (1821-1867) escribió varios poemas dedicados a los gatos en su colección Las flores del mal (1857), y mantuvo a lo largo de su vida una estrecha relación con estos animales, a los que consideraba encarnaciones de la belleza misteriosa y la independencia.

Artistas plásticos

Pablo Picasso (1881-1973) adoptó numerosos gatos a lo largo de su vida. El más recordado fue Minou, un callejero que se coló en su estudio durante la etapa azul, cuando el pintor atravesaba graves dificultades económicas. Según relatan sus biógrafos, Picasso se vio obligado a dejar al gato en la calle por no poder alimentarlo; el animal regresó poco después llevando una salchicha, anécdota que el artista narró con admiración repetida veces.

Henri Matisse (1869-1954) compartió su taller en la Costa Azul con tres gatos, entre ellos un atigrado llamado Minouche que aparece retratado en varias fotografías del pintor. Andy Warhol (1928-1987) heredó de su madre la afición por los felinos: en su apartamento de Nueva York llegó a convivir con hasta veinticinco gatos, la mayoría descendientes de un siamés llamado Sam.

Científicos

El inventor Nikola Tesla (1856-1943) describió en una carta de 1939, dirigida a una niña de doce años, cómo el contacto con su gato de infancia —un felino negro llamado Mačak— lo llevó a preguntarse por primera vez por la naturaleza de la electricidad. Al acariciar el lomo del animal en la oscuridad, Tesla observó chispas estáticas que, según sus propias palabras, lo dejaron "sin habla ante el milagro". El científico atribuyó a aquella experiencia infantil el origen de su curiosidad por los fenómenos eléctricos.

Músicos

Freddie Mercury (1946-1991), vocalista de Queen, mantuvo con sus gatos un vínculo que sus allegados describían como casi paternal. Llegó a convivir con diez felinos simultáneamente en su mansión londinense, les compraba regalos de Navidad y les dedicó tiempo en persona desde los escenarios de todo el mundo. Su gatita Delilah fue homenajeada con una canción de igual nombre incluida en el álbum Innuendo (1991). John Lennon (1940-1980) tuvo a lo largo de su vida dieciséis gatos, entre ellos varios que vivieron en el apartamento Dakota de Nueva York.

Preguntas frecuentes

¿Qué figura histórica es considerada la más apasionada con sus gatos?

El cardenal Richelieu (1585-1642) es frecuentemente citado como uno de los amantes de gatos más extremos de la historia: llegó a tener catorce felinos al mismo tiempo y les dejó fondos en su testamento para garantizar su cuidado tras su muerte.

¿Qué presidente de los Estados Unidos tuvo gatos en la Casa Blanca?

Abraham Lincoln fue uno de los presidentes estadounidenses más conocidos por su amor a los gatos. Recibió dos gatitos llamados Tabby y Dixie, y los trató con tal afecto que llegó a alimentarlos en cenas de Estado.

¿Qué relación tenía Winston Churchill con los gatos?

Churchill tuvo varios gatos a lo largo de su vida. El más célebre fue Jock, un gato anaranjado regalado en su 88.º cumpleaños, que estuvo a su lado hasta el momento de su muerte. La tradición de mantener un gato llamado Jock en su finca de Chartwell continúa en 2026, con Jock VII como residente oficial.

¿Influyó un gato en algún descubrimiento científico?

Nikola Tesla sostuvo que las chispas de electricidad estática que observó al acariciar a su gato Mačak durante su infancia en Serbia fueron el detonante de su curiosidad por la electricidad, lo que influyó de forma determinante en su carrera científica.

¿Qué escritores históricos tuvieron gatos de mascotas?

Entre los más destacados figuran Edgar Allan Poe, que escribía acompañado de su gata Catterina; Mark Twain, que convivió con numerosos gatos en su hogar de Hartford; y el poeta Charles Baudelaire, quien dedicó varios poemas a los felinos en Las flores del mal.

{"@context":"https://schema.org","@type":"FAQPage","mainEntity":[{"@type":"Question","name":"¿Qué figura histórica es considerada la más apasionada con sus gatos?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"El cardenal Richelieu (1585-1642) es frecuentemente citado como uno de los amantes de gatos más extremos de la historia: llegó a tener catorce felinos al mismo tiempo y les dejó fondos en su testamento para garantizar su cuidado tras su muerte."}},{"@type":"Question","name":"¿Qué presidente de los Estados Unidos tuvo gatos en la Casa Blanca?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Abraham Lincoln fue uno de los presidentes estadounidenses más conocidos por su amor a los gatos. Recibió dos gatitos llamados Tabby y Dixie, y los trató con tal afecto que llegó a alimentarlos en cenas de Estado."}},{"@type":"Question","name":"¿Qué relación tenía Winston Churchill con los gatos?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Churchill tuvo varios gatos a lo largo de su vida. El más célebre fue Jock, un gato anaranjado regalado en su 88.º cumpleaños, que estuvo a su lado hasta el momento de su muerte. La tradición de mantener un gato llamado Jock en su finca de Chartwell continúa en 2026, con Jock VII como residente oficial."}},{"@type":"Question","name":"¿Influyó un gato en algún descubrimiento científico?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Nikola Tesla sostuvo que las chispas de electricidad estática que observó al acariciar a su gato Mačak durante su infancia en Serbia fueron el detonante de su curiosidad por la electricidad, lo que influyó de forma determinante en su carrera científica."}},{"@type":"Question","name":"¿Qué escritores históricos tuvieron gatos de mascotas?","acceptedAnswer":{"@type":"Answer","text":"Entre los más destacados figuran Edgar Allan Poe, que escribía acompañado de su gata Catterina; Mark Twain, que convivió con numerosos gatos en su hogar de Hartford; y el poeta Charles Baudelaire, quien dedicó varios poemas a los felinos en Las flores del mal."}}]}

Artículos relacionados