Historia de Luxemburgo: del castillo medieval al Gran Ducado europeo
Luxemburgo es uno de los países más pequeños de Europa y, sin embargo, su historia abarca más de diez siglos de transformaciones políticas, guerras, dominaciones extranjeras y una notable resiliencia como entidad soberana. Hoy, en 2026, el Gran Ducado de Luxemburgo es el único gran ducado soberano del mundo, un próspero Estado miembro fundador de la Unión Europea y sede de instituciones comunitarias clave. Para entender cómo un pequeño castillo medieval se convirtió en uno de los países más ricos del planeta, es necesario recorrer su historia desde sus orígenes.

Los orígenes: de la roca romana al condado medieval
El territorio que hoy ocupa Luxemburgo estuvo habitado desde el Paleolítico, con vestigios de asentamientos celtas a partir del siglo VI a.C. La conquista romana llegó hacia el año 54 a.C., y la región quedó integrada en la provincia de la Galia Bélgica. Los romanos construyeron una red de calzadas que atravesaba el territorio, dejando una huella duradera en el poblamiento y la infraestructura de la zona.
La historia propiamente luxemburguesa arranca en el año 963, fecha fundacional por excelencia. Ese año, Sigfrido de Ardenas, conde de la región, cedió tierras a la abadía de San Maximino de Tréveris a cambio de un pequeño promontorio rocoso sobre el río Alzette, donde se alzaban los restos de una fortaleza romana. Sigfrido la rebautizó como Lucilinburhuc, que en antiguo alto alemán significa «pequeño castillo». Aquel peñón inexpugnable sería el embrión de la ciudad y el Estado luxemburgués.
A lo largo de los siglos siguientes, los sucesores de Sigfrido ampliaron su dominio mediante alianzas matrimoniales y conquistas militares. El condado de Luxemburgo fue creciendo en poder e influencia hasta convertirse en uno de los feudos más relevantes del Sacro Imperio Romano Germánico.
La Casa de Luxemburgo y su proyección imperial
El siglo XIV marcó el apogeo político de la dinastía luxemburguesa. En 1308, Enrique de Luxemburgo fue elegido rey de los romanos y coronado emperador como Enrique VII, llevando el nombre luxemburgués al trono del Sacro Imperio. Su nieto Carlos IV elevaría el condado al rango de ducado en 1354, consolidando el prestigio de la casa gobernante.
La familia luxemburguesa dio cuatro emperadores al Sacro Imperio y fue protagonista de la política europea durante más de un siglo. No obstante, la extinción de la línea dinástica masculina en el siglo XV abrió la puerta a la dominación extranjera. En 1477, el ducado pasó a manos de los Habsburgo de Borgoña tras el matrimonio de María de Borgoña con Maximiliano I de Austria.
Bajo dominio extranjero: España, Austria y Francia
Durante casi cuatro siglos, Luxemburgo fue un territorio codiciado por las grandes potencias europeas. Bajo la rama española de los Habsburgo desde el siglo XVI, el ducado formó parte de los Países Bajos españoles y fue escenario de numerosas guerras por su posición estratégica. Luis XIV de Francia llegó a conquistarlo entre 1684 y 1697, aunque fue devuelto tras el Tratado de Rijswijk.
En 1713, el Tratado de Utrecht transfirió Luxemburgo a la rama austriaca de los Habsburgo, dentro de los Países Bajos austriacos. Esta situación se prolongó hasta que la Revolución Francesa alteró el mapa de Europa: en 1795, las tropas francesas ocuparon el territorio y lo anexionaron como el departamento de Forêts, bajo administración directa de la República y luego del Imperio napoleónico.
El Congreso de Viena y el nacimiento del Gran Ducado
La derrota de Napoleón en 1815 reorganizó Europa en el Congreso de Viena. Luxemburgo fue transformado en Gran Ducado, vinculado en unión personal con los Países Bajos bajo el rey Guillermo I de Orange-Nassau, pero con el status de miembro de la Confederación Germánica. La fortaleza de la ciudad quedó guarnecida por tropas prusianas.
La Revolución Belga de 1830 complicó la situación: la mayor parte del territorio luxemburgués de habla francesa se unió a la nueva Bélgica. El Tratado de los Veinticuatro Artículos de 1831 reconoció la cesión de la porción occidental y francófona a Bélgica. En 1839, el Tratado de Londres ratificó la partición definitiva: Bélgica se quedó con la parte occidental, y Luxemburgo mantuvo el territorio oriental, el que hoy constituye el país.
La soberanía plena: el Tratado de Londres de 1867
El Tratado de Londres de 1867 fue el acta de nacimiento del Luxemburgo moderno. Las grandes potencias europeas acordaron que el Gran Ducado sería un Estado independiente, perpetuamente neutro y desmilitarizado. La fortaleza de la ciudad —considerada una de las más inexpugnables de Europa— fue desmantelada por exigencia del tratado. Con la extinción de la línea masculina de Orange-Nassau en 1890, Luxemburgo pasó a la Casa de Nassau-Weilburg, iniciando la serie de gobernantes propios que llega hasta hoy.
Las dos guerras mundiales y la resistencia nacional
La neutralidad luxemburguesa no impidió que el país fuera arrastrado por los dos grandes conflictos del siglo XX. En agosto de 1914, Alemania invadió y ocupó el territorio pese a su estatus neutral. El Gran Ducado permaneció bajo ocupación durante toda la Primera Guerra Mundial (1914–1918), aunque la familia gran ducal permaneció en el país.
En mayo de 1940, Alemania volvió a invadir Luxemburgo en el marco de la ofensiva occidental. La Gran Duquesa Carlota y su gobierno se exiliaron primero en Francia, luego en Portugal y finalmente en Gran Bretaña y Canadá, desde donde continuaron representando la legitimidad del Estado luxemburgués. El régimen nazi intentó anexionar el territorio al Reich y germanizar a su población, imponiendo el servicio militar obligatorio en 1942. Unos 10.000 luxemburgueses fueron forzados a combatir en el frente del Este. En septiembre de 1944, las tropas aliadas liberaron el país, y la Gran Duquesa Carlota regresó en abril de 1945, recibida como símbolo de la resistencia nacional.
La construcción europea y el milagro económico
Tras la Segunda Guerra Mundial, Luxemburgo adoptó una política exterior radicalmente diferente: la integración multilateral como garantía de seguridad y prosperidad. Fue miembro fundador de la ONU en 1945, se integró en el Benelux en 1947 junto a Bélgica y los Países Bajos, ingresó en la OTAN en 1949 y fue uno de los seis países firmantes del Tratado de Roma en 1957, que creó la Comunidad Económica Europea.
La antigua economía siderúrgica luxemburguesa —que había dominado el país durante décadas— entró en declive en los años 70. Luxemburgo respondió reinventándose como plaza financiera internacional, atrayendo bancos, fondos de inversión y empresas multinacionales gracias a su estabilidad jurídica, su posición central en Europa y una fiscalidad favorable. Hoy alberga instituciones europeas como el Tribunal de Justicia de la UE, el Tribunal de Cuentas Europeo y la Secretaría del Parlamento Europeo.
El Luxemburgo del siglo XXI
En octubre de 2025, el Gran Duque Enrique —que había reinado desde el año 2000— abdicó, transfiriendo la corona a su hijo, el Gran Duque Guillermo V, quien se convierte así en el nuevo jefe de Estado. El Gobierno luxemburgués está presidido desde noviembre de 2023 por el Primer Ministro Luc Frieden del Partido Popular Social Cristiano (CSV), al frente de una coalición con el Partido Democrático (PD).
En 2026, Luxemburgo sigue siendo uno de los países con mayor PIB per cápita del mundo, en torno a los 101.000 dólares, sustentado en el sector financiero y de servicios. El país ha consagrado también en 2026 el derecho al aborto en su Constitución, convirtiéndose en el segundo país europeo en hacerlo tras Francia en 2024. Con menos de 700.000 habitantes y una población que incluye a más del 47% de residentes extranjeros, el Gran Ducado sigue siendo un modelo singular de convivencia multicultural en el corazón de Europa.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se fundó el país de Luxemburgo?
La fundación histórica de Luxemburgo se sitúa en el año 963, cuando el conde Sigfrido de Ardenas adquirió el promontorio rocoso llamado Lucilinburhuc (pequeño castillo) sobre el río Alzette. La soberanía plena como Estado independiente y neutral fue reconocida por el Tratado de Londres de 1867.
¿Cuántas veces fue Luxemburgo ocupado militarmente?
Luxemburgo fue ocupado por Alemania en dos ocasiones durante el siglo XX: durante la Primera Guerra Mundial (1914–1918) y durante la Segunda Guerra Mundial (1940–1944), pese a su estatus de neutralidad reconocido internacionalmente desde 1867.
¿Por qué Luxemburgo se llama Gran Ducado?
Recibió el título de Gran Ducado en el Congreso de Viena de 1815, cuando las potencias europeas reorganizaron el mapa tras la derrota de Napoleón. El rango de «gran ducado» es superior al de ducado y fue otorgado como reconocimiento a su importancia estratégica. Hoy es el único gran ducado soberano que existe en el mundo.
¿Quién es el jefe de Estado de Luxemburgo en 2026?
Desde el 3 de octubre de 2025, el jefe de Estado es el Gran Duque Guillermo V, tras la abdicación de su padre, el Gran Duque Enrique, quien había reinado desde el año 2000. El cargo es hereditario y tiene funciones representativas dentro de una monarquía constitucional.
¿Cómo pasó Luxemburgo de ser una economía siderúrgica a convertirse en un centro financiero?
La industria del acero, que dominó la economía luxemburguesa durante el siglo XIX y buena parte del XX, entró en crisis en la década de 1970. El Gobierno respondió atrayendo bancos internacionales y fondos de inversión mediante un marco legal estable y una fiscalidad competitiva, transformando el país en una de las principales plazas financieras de Europa en pocas décadas.